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Diana P. Rodríguez, psicóloga: "El duelo no sigue un camino lineal, cada persona lo transita de forma diferente"

2026-03-03 - 18:23

Acompañar a alguien que ha sufrido una pérdida repentina no consiste en encontrar las palabras adecuadas ni en aliviar el dolor rápidamente y 'para salir del paso'. Acompañar es, ante todo, estar presente: escuchar sin interrumpir, validar las emociones, permitir el llanto, respetar los silencios y aceptar los ritmos individuales. Diana Prieto Rodríguez, psicóloga especializada en acompañamiento psicológico en procesos de duelo, directora de Al Final de la Vida y colaboradora en Enalta, nos aporta su visión experta sobre el delicado momento en el que debemos estar junto a una persona que ha sufrido el duro golpe de perder a un ser querido. La psicóloga, además, ofrece una serie de consejos para ser de utilidad en estos casos, y apoyar de una forma real. "Hay muchas frases con buena intención que, sin embargo, no ayudan" Intentar comprender y acompañar de la mejor manera a una persona que ha perdido de forma repentina a un ser querido no es fácil, en especial porque creemos que 'quitarle trascendencia' va a ayudar a transitar el duelo más rápidamente. Hablar del duelo desde una mirada compasiva no busca ofrecer soluciones rápidas ni cerrar heridas, sino recordar algo esencial: en los momentos más duros, acompañar es no dejar sola a la persona en su dolor. Frases como 'tienes que ser fuerte', 'ya ha pasado tiempo', o 'la vida sigue', aunque se digan con buena intención en todos los casos, "pueden minimizar la importancia que se le da al sufrimiento y aumentar la sensación de incomprensión o soledad en quien está sufriendo la pérdida", comienza explicando la experta. Y es que, según ella, el duelo no sigue nunca un camino lineal, no hay una cadencia establecida previamente que sea igual para todos, ni tiene tiempos universales. "Cada persona lo transita según su historia, el vínculo con la persona fallecida y las circunstancias de la pérdida". Cuando la persona se queda sin recursos para seguir adelante Diana Prieto, desde su dilatada experiencia, habla de la importancia de intentar comprender y acompañar de la mejor manera posible los procesos emocionales que atraviesan las personas ante la pérdida de un ser querido. "Las muertes repentinas y traumáticas provocan un impacto emocional profundo". Especialmente cuando la pérdida llega sin aviso, "no solo se afronta la ausencia de un ser querido, sino también la ruptura brusca de la sensación de seguridad y continuidad vital que resulta muy difícil de gestionar. En estos casos, es habitual que aparezcan reacciones intensas como shock, incredulidad, confusión o una sensación de irrealidad que puede prolongarse durante días o semanas". En todos los casos en los que se produce una pérdida, "el sistema emocional se ve desbordado y la persona puede sentirse desorientada, sin recursos para comprender lo ocurrido o sostener el dolor emergente. Desde la psicología del duelo es importante subrayar que estas respuestas no son patológicas. Son reacciones normales ante una situación extraordinaria.", explica Prieto. El proceso natural de adaptación cuando la muerte irrumpe de manera inesperada El dolor inevitable, el bloqueo emocional que surge de él o la dificultad para asimilar la pérdida de una manera tranquila y serena forman parte de un proceso natural de adaptación cuando la muerte irrumpe de manera inesperada. "En las pérdidas traumáticas, el duelo suele entrelazarse con el trauma". Es frecuente, durante estos procesos, que aparezcan "imágenes intrusivas, alteraciones del sueño, ansiedad, hipervigilancia o una sensación persistente de amenaza. Aunque estas experiencias resultan muy desagradables, son intentos del sistema nervioso de proteger a la persona tras el impacto vivido". Sin embargo, cuando estos síntomas no disminuyen con el paso del tiempo o interfieren de forma significativa y preocupante en la vida cotidiana, "es importante solicitar acompañamiento psicológico profesional. Hay que comprender que el duelo sigue unos derroteros diferentes, con tiempos que nunca son iguales por norma, dependiendo de la persona y sus circunstancias". ¿A qué nos aferramos durante el duelo? Cuando estamos transitando el proceso de duelo, "encontrar pequeñas formas de sostén puede resultar reparador. Los rituales —como encender una vela en memoria del ser querido, visitar un lugar significativo o realizar una actividad compartida— ayudan a dar un espacio al recuerdo y al vínculo que permanece". Para la psicóloga, "el funeral en realidad va a cumplir una función psicológica, social y simbólica fundamental: no es un acto meramente formal ni tiene tanto que ver con las creencias religiosas, sino que se convierte en una herramienta humana esencial para reconocer la pérdida y comenzar a elaborarla. Del mismo modo, recordar con gratitud los momentos compartidos permite dar sentido a la historia vivida y a los recuerdos que perduran". En estos contextos tan delicados, no hay que correr ni intentar que el dolor desaparezca rápidamente porque no es 'natural'. "Acompañar es, ante todo, estar presente: escuchar sin interrumpir, validar las emociones, permitir el llanto, respetar los silencios y aceptar los ritmos de cada quien. Reconocer que no siempre sabemos qué decir, y expresarlo con honestidad, suele ser más reparador que recurrir a frases hechas por quedar bien".

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