Discretos pero unidos: así es la familia de Ester Expósito, de su madre y mano derecha a su padre arquitecto
2026-03-12 - 07:53
"Todos mis novios han sido actores". Esas fueron las palabras que dijo Ester Expósito dijo en septiembre de 2025 en su visita a La Revuelta. La intérprete explicó que si bien quizá no era lo ideal, lo cierto es las largas jornadas de rodaje al final hacen que las relaciones surjan prácticamente solas. Al final, acabó resumiendo las historias amorosas dentro de la industria de la forma más sencilla posible: "El roce hace el cariño". Y viendo sus romances más sonados, al menos los que se han hecho públicos, lo cierto es que con todos había compartido tiempo en el set o en junkets de prensa. Primero fue, entre 2018 y 2019, Álvaro Rico, su compañero en Élite. A este le siguió, casi de inmediato, a finales de ese mismo año, Alejandro Speitzer, con quien había coincidido en la miniserie de Netflix Alguien tiene que morir. Una relación que ya había terminado a mediados de 2021, cuando de hecho comienza con su tercera pareja, el actor uruguayo Nico Furtado, conocido por la serie El Marginal, también del gigante del streaming. Fue, además, la primera vez que Ester compartía en redes sociales fotografías de sus viajes con él, pero para 2023 habían cortado. Y desde entonces algún que otro rumor pero nada cien por cien serio. Y ahí es cuando hay que retomar las palabras con las que terminó aquella intervención sobre su vida amorosa en el programa de David Broncano. "Ya me he aburrido [de salir con actores], me he cansado. Quiero algo que no tenga nada que ver. Te retroalimentas y estás siempre hablando de lo mismo", afirmó. Y, en un salto al futuro, nos encontramos con estos comienzos de marzo de 2026, cuando es cazada en París, cenando en uno de los mejores restaurantes de la capital francesa, con unas vistas inmejorables de la Torre Eiffel, al lado de Kylian Mbappé. Y no deja de ser curioso que la intérprete de 26 años se haya dejado ver y cazar de esa forma con él tras haber pasado una velada en Le Gran Dîner du Louvre con motivo de de la Semana de la Moda de París, puesto que si algo ha dejado claro la madrileña es que prefiere ante todo la discreción. Y para muestra solo hay que ver cómo quienes la conocen mejor, lejos de los focos y del glamour de las alfombras rojas, siguen tratándola como aquella chica enamorada de Galicia. Porque aunque nació en Madrid a finales de enero de 2000, cada verano ella, hija única, y sus padres se marchaban a Vivero, una pequeña población de algo más de 15.000 habitantes al norte de la provincia de Lugo, donde desemboca el río Landro, dando lugar a la ría de Viveiro, y que hacen de ese paraje natural un espléndido paraíso de acantilados, montañas y un verde intenso. Ni que decir tiene que los amigos que Ester tenía allí cuando era pequeña siguen siendo los mismos a día de hoy, dado que sigue escapándose siempre que puede para seguir haciendo actividades más cotidianas como salir de fiesta, hacer surf, disfrutar de la tranquilad de aquella zona o, agregan desde Vanity Fair, asistir a la Romería do Naseiro, en la parroquia de San Pedro. Es tal su devoción por el pueblo de su madre que a día de hoy, tal y como afirman desde El progreso de Lugo, la intérprete lleva tatuado el número 593, que son los kilómetros que separan su hogar en la costa cantábrica de su cada en Madrid. Porque su unión con su madre es tan fuerte que ella es quien se ha convertido en su mano derecha, siendo su acompañante en varios eventos e incluso a la hora de elegir atuendo para algunos de las importantes galas o actos a los que acude la actriz por trabajo. Lo resumió ella misma en su Instagram, donde tiene algo más de 24,2 millones de seguidores: "Cuando me giro, ella. Siempre ella". Pero asimismo, también adora a su padre, un arquitecto cuya pasión, empero, era el mar, siendo la navegación su gran pasión. E hijo de toledanos, el otro lugar de la geografía española que de donde procede la familia Ester, si bien emigraron a la capital hace muchos años buscando un futuro mejor. Ambos, su padre y su madre, han sido sus mayores apoyos. En especial, cuando les dijo que quería ser actriz, momento en el que la apuntaron a una escuela de interpretación a los 13 años, comenzando desde prácticamente la adolescencia a conseguir papeles gracias a su representante y a su talento en los castings. "Cuando era pequeña siempre quería ser mayor, trabajar muy pronto, crecer rápido. Ya era muy mayor por dentro. Aunque era una niña, creo que nací vieja. Por suerte mis padres me pararon los pies y me dijeron: 'Vas a ser una niña y ya está. Vas a las clases de teatro del cole y poco más. Y luego, si lo sigues teniendo claro, te apoyaremos', explicó la propia intérprete a eldiario.es, palabra que mantuvieron y que a día de hoy ha quedado constancia de lo bien que obraron. Además, hay que añadir que Ester sí que tuvo una "hermana mayor". Era, en su caso, su prima, Yaiza Blanco, que nació una década antes que la actriz pero que ella siempre vio como su referente, dedicándose hoy por hoy al mundo de las Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, siendo desde entrenadora de jugadores de baloncesto paralímpico hasta responsable de clasificación de Para Karate de la Real Federación Española de Kárate y Disciplinas Asociadas. Y, por si fuera poco, la intérprete sabía desde pequeña lo que era la fama, aunque no al nivel que experimenta ahora. Y es que su tío, Ángel Expósito, es muy conocido en el mundo periodístico, dado que ha aparecido en varias tertulias políticas en televisión, amén de ser, hoy por hoy, director de La linterna, un programa radiofónico de COPE.