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Doctora Ana I. Ortiz: "Los psicobióticos son el nuevo arma contra el estrés y mejora función cognitiva"

2026-02-02 - 06:15

Hasta la fecha, hemos oido hablar mucho de los probióticos, e incluso los prebióticos, microorganismos vivos (bacterias y levaduras) que, al consumirse en cantidades adecuadas, aportan beneficios a la salud mejorando la digestión, equilibrando la microbiota intestinal y fortaleciendo el sistema inmunológico. Ahora, entran en escena los psicobióticos. "Se trata de una alternativa (complementaria) para todas aquellas personas que, sin tener un trastorno mental grave, sufren picos de estrés en momentos concretos. Gracias a la evidencia científica, estamos viendo cómo determinadas bacterias pueden ayudar a modular la respuesta al estrés y a mejorar el bienestar emocional que se asocian con los nervios y los cambios de rutina", comienza explicando la Doctora Ana I. Ortiz, gerente del área de Salud de Grupo Farmasierra. Psicobióticos, el nuevo arma contra el estrés Durante años, cuando hablábamos de estrés, ansiedad o bajo estado de ánimo, mirábamos casi exclusivamente al cerebro. "Sin embargo, la ciencia lleva tiempo señalando a otro gran protagonista en nuestra salud mental: el intestino. En este contexto surge un concepto cada vez más presente en la investigación y en la divulgación científica: los psicobióticos". Se trata de un tipo específico de probióticos que tienen la capacidad de influir de forma positiva en la salud mental y emocional a través de su acción sobre el eje intestino-cerebro. Sin embargo, "no todos los probióticos son psicobióticos, pero sí todos los psicobióticos actúan sobre la microbiota intestinal con un impacto que va más allá del intestino, influyendo directamente en cómo nos sentimos, pensamos y respondemos al estrés", explica la doctora. Mientras que los probióticos 'clásicos' se utilizan sobre todo para mejorar la digestión, la función intestinal o la inmunidad, "los psicobióticos han demostrado, en estudios científicos, que pueden modular procesos como el estrés, la ansiedad, el estado de ánimo o incluso ciertas funciones cognitivas, como la memoria o la atención". El eje intestino-cerebro: una autopista de doble sentido Para entender qué son los psicobióticos, primero hay que comprender el llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el aparato digestivo con el sistema nervioso central. Esta comunicación se produce a través de múltiples vías: nerviosa (especialmente el nervio vago), inmunológica, metabólica y hormonal, que permiten que intestino y cerebro se influyan mutuamente. La microbiota intestinal –el conjunto de microorganismos que habita en nuestro intestino– desempeña un papel clave en este eje. "Algunas bacterias son capaces de producir neurotransmisores o precursores de estos, como serotonina, dopamina o GABA, implicados directamente en la regulación del estrés, el estado de ánimo y la respuesta emocional". Cuando la microbiota está equilibrada, este diálogo intestino-cerebro funciona de manera eficiente. Pero el estrés crónico, dietas poco saludables, la falta de sueño o el uso excesivo de antibióticos pueden alterar este equilibrio, favoreciendo síntomas como ansiedad, irritabilidad, fatiga mental o dificultad para concentrarse. "No basta con tomar cualquier probiótico esperando un beneficio emocional" Los psicobióticos actúan modulando la microbiota intestinal y, a través de ella, influyen en el cerebro. Estudios científicos han demostrado que determinadas cepas ayudan a modular la respuesta al estrés. "Y esto sucede porque ayudan a regular los niveles de cortisol, la conocida 'hormona del estrés', haciendo que la respuesta del organismo sea más equilibrada". Otro de sus efectos es que favorecen un mejor estado de ánimo y mayor sensación de bienestar. "Algunas cepas facilitan la producción o disponibilidad de neurotransmisores como la serotonina y el GABA, relacionados con la sensación de calma y bienestar. También contribuyen a una mejor función cognitiva: mejor atención, memoria y claridad mental, especialmente en situaciones de estrés o fatiga emocional". Para finalizar, los psicobióticos modulan la respuesta inflamatoria, cada vez más relacionada con trastornos del estado de ánimo. En cualquier caso, la doctora Ortiz advierte que "es importante destacar que no todos los probióticos son psicobióticos. Los efectos dependen de cepas concretas y de su dosis, por lo que no basta con consumir cualquier probiótico esperando un beneficio emocional". "Los psicobióticos no sustituyen a estrategias básicas como el descanso" El estrés forma parte de nuestra vida, y en cierta manera es 'bueno'. Sin embargo, cuando se vuelve crónico puede afectar seriamente a la salud física y mental. "Los psicobióticos no sustituyen a otras estrategias fundamentales como el descanso, el ejercicio, la gestión emocional o, cuando es necesario, la atención psicológica o médica, ni el tratamiento farmacológico cuando esté indicado", advierte la doctora. Sin embargo, "sí pueden convertirse en una herramienta complementaria muy valiosa, especialmente para estrés mantenido, síntomas leves, o cuando hay componente digestivo (por ejemplo, en el SII) y se busca mejorar el 'terreno' del eje intestino-cerebro". Diversos estudios sugieren que su uso continuado "puede ayudar a amortiguar la respuesta al estrés, mejorar la resiliencia emocional y reducir la percepción subjetiva de tensión. Esto resulta especialmente interesante en personas sometidas a alta carga laboral, estudiantes en épocas de exámenes o personas con digestiones sensibles asociadas al estrés". Alimentación, microbiota y salud mental Además de los suplementos específicos, la alimentación juega un papel esencial. Una dieta rica en fibra, frutas, verduras, legumbres y alimentos fermentados favorece una microbiota diversa y equilibrada, creando el terreno adecuado para que los psicobióticos ejerzan su efecto. Cuidar el intestino es, cada vez más, cuidar también la mente. La evidencia científica apunta a que la salud mental no depende únicamente del cerebro, sino de un delicado equilibrio en el que el intestino tiene mucho que decir. El campo de los psicobióticos está en plena expansión. A medida que la investigación avanza, es probable que veamos estrategias cada vez más personalizadas, adaptadas a la microbiota y a las necesidades específicas de cada persona. "Mientras tanto, el mensaje es claro: el bienestar emocional empieza también en el intestino". Incorporar hábitos que cuiden nuestra microbiota puede ser una nueva y poderosa forma de afrontar el estrés, mejorar el estado de ánimo y potenciar nuestra función cognitiva en el día a día. "Hoy sabemos que la salud mental no depende sólo del cerebro ni de soluciones aisladas. Los psicobióticos nos recuerdan que el intestino desempeña un papel clave en el equilibrio emocional y que comprender esta conexión nos conduce hacia un nuevo modelo de salud: más integral, personalizado y preventivo".

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