Dubái, de residencia de la élite mundial a daño colateral de la tensión en Oriente Próximo
2026-03-06 - 06:03
La ciudad de Dubái sufre desde el pasado fin de semana los efectos colaterales de la tensión en Oriente Próximo. Las andanadas de misiles e interceptores que sobrevuelan Dubái, Abu Dabi y Doha han obligado a varios países a cerrar el espacio aéreo. Los planes de evacuación para repatriar a los turistas que quedaron varados en alguno de estos tres nodos estratégicos para el transporte mundial sumado a los avisos de algunos gobiernos como el estadounidense o el británico a sus ciudadanos para que abandonen la región desemboca en un éxodo de población. La notificación se hizo viral y, en cuestión de horas, muchos empleados de empresas internacionales instalados en Dubái contactaron a sus compañías para averiguar si se activarían planes de contingencia de cara a evacuar al personal de una ciudad que durante un tiempo ha estado considerada como un refugio seguro en medio de las turbulencias que asolan a Oriente Próximo. El centro financiero de los Emiratos Árabes Unidos se ha consolidado como el nuevo hogar de referencia para la élite mundial, puesto que hasta hace no mucho ocupaba Nueva York. La duda ahora radica en si Dubái será capaz de mantener el atractivo como ciudad de residencia entre las grandes fortunas. Un estudio elaborado por la inmobiliaria Savills el año pasado en el que clasificaba a 30 ciudades del mundo en función de su atractivo para las personas con un alto nivel de patrimonio, recogía que no existía lugar más acogedor para este colectivo en el mundo. La baja fiscalidad, los niveles de seguridad y la gran cantidad de colegios internacionales respaldan esta conclusión. En el momento actual, muchos de los que permanecen atrapados en Dubái y Abu Dabi han identificado dos rutas de escape: Arabia Saudí y el aeropuerto internacional de Mascate en Omán, en el que operan con normalidad y al que se puede llegar en un trayecto en coche de unas cinco horas en condiciones normales. Sin embargo, quienes ahora se aventuren a realizar el viaje deben armarse de paciencia y deberán estar preparados para hacer transbordos. El tráfico ha aumentado considerablemente en los últimos días, con cientos de autobuses y coches haciendo el mismo recorrido a pesar de que no hay garantías de conseguir llegar a Mascate. La organización de la salida a través de grupos de WhatsApp, hilos de Reddit y diferentes foros en línea se ha convertido en el principal 'modus operandi', que tiene entre los grandes beneficiados a los conductores de autobús y taxi. El aeropuerto de Mascate, que hasta hace una semana se caracterizaba por su tranquilidad, se ve ahora desbordado. A los gobiernos británicos, alemanes e italianos, que están enviando misiones de rescate, se suman los jets privados, cuya presencia se ha multiplicado por diez en los últimos días en unas instalaciones acostumbradas a uno o dos aviones privados. El aeropuerto de Omán sigue operando alrededor del 80% de sus vuelos programados, y la suspensión de rutas solamente se aplica a los países cuyo espacio aéreo está cerrado. La aerolínea nacional del sultanato, Oman Air, ha incrementado las frecuencias hacia destinos europeos y ha alquilado más aviones para acomodar la creciente demanda. En este sentido, han instado a los pasajeros a que solamente acudan al aeropuerto si tienen un vuelo confirmado de regreso. Desde el inicio del conflicto, se han registrado más de 90 aviones privados, según datos de Flightradar24. Algunos son vuelos fletados por gobiernos, otros por empresas privadas que prestan asistencia a sus trabajadores y otros transportan a familias adineradas que huyen ante la tensión geopolítica. Los principales destinos de los jets privados han sido Estambul, El Cairo, Malé en las Maldivas y Ahmedabad en India, según datos recopilados por Bloomberg. "Hay demanda, pero la disponibilidad es un problema y eso ha duplicado los alquileres de jets privados desde Oriente Próximo", explica Santosh Sharma, que dirige la plataforma de reserva de jets privados BookMyJet. Sus precios, y los de LunaJets, se han duplicado, con un precio medio por asiento que ronda los 2.100 dólares.