"Duermes mal, echas de menos tu vida de antes"... los síntomas de la depresión posparto según la psicóloga María Esclapez
2026-02-20 - 17:13
Dormir mal, sentir una tristeza difícil de explicar o echar de menos la vida de antes no siempre tiene que ver con las hormonas o el cansancio tras el parto. En algunos casos, estas sensaciones forman parte de un problema de salud mental más profundo y todavía poco visibilizado: la depresión posparto. Según algunos estudios clínicos, este trastorno del estado de ánimo afecta aproximadamente entre el 10 % y el 15 % de las madres durante el primer año tras el parto, y se estima que hasta la mitad de los casos no se detectan ni se tratan a tiempo. Por eso, la psicóloga María Esclapez insiste en la importancia de identificar las señales cuanto antes y dejar de normalizar un malestar que va más allá de la tristeza puntual. Reconocer los síntomas no solo ayuda a poner nombre a lo que ocurre, también es esencial para dar el primer paso para pedir ayuda y recibir el acompañamiento adecuado en un momento vital en el que las mujeres somos especialmente vulnerables. Síntomas de la depresión posparto Lloras sin saber por qué Llorar por todo es uno de los síntomas que más suelen atribuirse a las hormonas. Emocionarse con cualquier cosa, romper a llorar sin un motivo claro o sentir que todo te desborda suele normalizarse. Sin embargo, cuando el llanto es frecuente, intenso y se mantiene en el tiempo, puede ser una señal de un malestar emocional más profundo, y no solo una reacción hormonal. Te sientes apagada y desconectada Es otra de las sensaciones que a menudo se confunden con el cansancio o los cambios hormonales. No es solo falta de energía, sino la impresión de ir en automático, de no disfrutar de lo que antes generaba ilusión o de sentirse distante incluso de las personas más cercanas. Cuando esta desconexión emocional se prolonga, conviene prestarle atención. Duermes mal "Tu cuerpo está agotado y tu cabeza no para", explica Esclapez. Dormir mal suele asumirse como algo inevitable, sobre todo en determinadas etapas, pero no hay que restarle importancia. Cuando el sueño es superficial, cuesta conciliarlo o te despiertas con sensación de agotamiento constante, esto puede reflejar un estado de alerta emocional que va más allá de lo físico. Te enfadas por cosas pequeñas Es otro síntoma que suele justificarse como estrés o desajuste hormonal. Saltar a la mínima, perder la paciencia con facilidad o sentir una irritabilidad constante puede ser una señal de sobrecarga emocional, especialmente cuando esa reacción no encaja con la forma habitual de ser. Echas de menos tu vida antes Esto no te convierte en mala madre. Es una sensación más común de lo que parece, pero a menudo se vive en silencio y con culpa. No es arrepentimiento ni falta de amor. Se trata de un duelo por la pérdida de rutinas, libertad o identidad propia. Cuando esta nostalgia pesa más de lo esperado y se acompaña de tristeza o culpa, conviene no minimizarla. Un diagnóstico invisibilizado "Amiga, no. No son solo las hormonas. Es depresión posparto. Y cuanto antes se nombre, antes se puede acompañar", advierte Esclapez. La psicóloga explica que este es uno de los diagnósticos más invisibilizados en salud mental porque "se confunde con cansancio y adaptación y choca con la idea romántica que tenemos de la maternidad". Y estos no son los únicos motivos. Según la experta, "se pasa por alto porque muchas madres seguimos funcionando y, por eso, parece que estamos bien". Y pone de manifiesto una realidad: este trastorno del ánimo se infradiagnostica porque "apenas se pregunta por la salud mental de la madre tras el parto. Simplemente se espera que esté bien y feliz porque acaba de tener un bebé".