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Echar diésel ya sale más caro que la gasolina tras dispararse los precios con el conflicto del Golfo

2026-03-06 - 03:13

La crisis de precios que está afectando a los bolsillos de los españoles desde el pasado lunes, motivado por la guerra en Irán, ha derivado en una situación poco habitual en los surtidores: que el litro de diésel ya cueste más, de media, que el de la gasolina. Así está ocurriendo en una buena parte de las estaciones de servicio de toda España, donde el gasóil llega a ser más costoso a la hora de repostar, cuando lo normal es que su coste se encuentre por debajo. Hace una semana, el litro de gasolina era cinco céntimos de euro más elevado que el del diésel. Ahora es el gasóleo el que ya supone un desembolso mayor tras varios días en los que el mercado se ha dado por completo la vuelta , con miles de conductores repostando en sus estaciones de servicio anticipándose a la escalada que, por ahora, no parece tener fin al no haber reflejado aún toda la subida que ha experimentado el petróleo. La distorsión que está provocando en los mercados el conflicto en Oriente Medio ha llevado al diésel a protagonizar una escalada como pocas veces se había visto en los últimos meses. Si el viernes pasado, antes de la intervención de Washington sobre Teherán, el coste del gasóleo se encontraba en los 1,44 euros por litro, este jueves ya se situaba en los 1,60 euros por litro . Es decir, acumula un incremento de 16 céntimos en una espiral que, por ahora, no parece tener fin a tenor de cómo se está comportando la cotización del barril de Brent. En este mismo periodo de una semana, la gasolina 95 -la modalidad más vendida- también ha escalado, aunque lo ha hecho a un ritmo mucho menor que el del gasóleo. Ha pasado de los 1,49 euros por litro en los que se encontraba hace una semana a los 1,58 euros de hoy. Supone un incremento de 9 céntimos de euro. De este modo, los carteles de muchas estaciones de servicio ya ofrecen el mismo precio para la gasolina que para el diésel. Llenar un depósito de 50 litros, ya sea de gasolina o diésel, ronda ya los 80 euros. Hace una semana, no superaba los 70 euros. De hecho, hacía más de dos años que el mercado de combustibles no pasaba por esta situación. Precisamente entonces también era como consecuencia del 'shock' energético provocado por los coletazos de la guerra en Ucrania, que comenzó en 2022. La explicación a esta realidad se encuentra en el hecho de que más allá de cómo se mueve el mercado de petróleo (el Brent, de referencia en Europa y el West Texas, en Estados Unidos), tanto la gasolina como el diésel tienen su propia cotización en esos parqués internacionales. Y desde el pasado sábado las referencias del gasóleo se han incrementado en unos 18 céntimos por litro, mientras que la gasolina lo ha hecho apenas en siete céntimos. «Normalmente el diésel está más caro en la cotización internacional y eso se compensa con una menor fiscalidad», apunta Inés Cardenal, portavoz de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE). «Pero con una diferencia de cotización tan grande como la actual ni siquiera es menor fiscalidad compensa esas diferencias», apunta. Como el contexto en el que nos encontramos es de máxima tensión e inestabilidad geopolítica, con su epicentro en el Golfo Pérsico y los países que lo rodean, la cotización del diésel tiende a subir mucho más rápido que la de la gasolina. En primer lugar, porque la demanda de gasóleo es mucho mayor en toda Europa, y también en España. Al haber más necesidad de consumo, los precios se elevan más. Y, para rematar, Europa depende energéticamente de esta materia prima ya que importa mucho más diésel refinado del que consigue generar en su mercado interior. Con estos visos, los propietarios de vehículos que funcionan con gasóleo de automoción están comprobando cómo les sale tan costoso llenar sus depósitos que hacerlo con uno de gasolina. Históricamente, al menos en España, la adquisición de diésel se realizaba pagando un precio más caro por esos vehículos a cambio de tener un combustible que les salía más barato . Una circunstancia que, transcurrida apenas una semana desde la intervención militar, ya no se produce.

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