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Edificios con riesgo climático

2026-03-10 - 08:03

No va a ser sencillo comprar o alquilar una vivienda con pocos, o casi nulos, quebrantos climáticos. En este asunto confluyen dos cuestiones básicas. Por un lado, la eficiencia energética de la construcción; por otro, el lugar dónde se ubica la vivienda o edificio. Con respecto a la primera cuestión, recordemos que hubo un intento de caracterizar las viviendas según su eficiencia energética; decimos intento porque las repercusiones a la hora de comprar parecen mínimas. De hecho, la Directiva comunitaria EPBD exige que todos los edificios nuevos sean cero emisiones para 2030 tengan su clasificación energética seria. Se mide en una escala que va de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente). Además, la directiva establece un calendario de renovación obligatoria para los edificios existentes con el fin de mejorar su eficiencia energética y reducir las emisiones antes de 2030; las viviendas con una calificación energética inferior a la letra E no se podrán vender ni alquilar. Los edificios públicos deberán cumplir mucho antes, en 2027. Así pues, las viviendas o edificios con calificación energética E, F y G deberán ser renovados progresivamente para alcanzar una clasificación mínima de E para 2030 y de D para 2033. Este enfoque era totalmente necesario para no despilfarrar la energía que tanto nos cuesta y contamina nuestra salud. El parque de edificios antiguos es elevadísimo, muchos tienen un consumo energético enorme y generan un fuerte impacto ambiental. Es de suponer que los inmuebles con calificaciones F o G podrían devaluarse de cara a su venta o alquiler en porcentajes demasiado elevados. A pesar de los incentivos económicos, de la reducción de impuestos otorgados a las renovaciones, mantenemos nuestras dudas de que se logre la buena intención. A la vista de determinadas reculadas en la protección ambiental en la actual UE todo es posible. Nos hemos adentrado en algunos portales, hemos mirado en algunas inmobiliarias, y aparecen demasiadas veces los certificados energéticos con la identificación “pendiente de tramitación”. Pero además, algunos propietarios tienen dificultades para hacer frente a esas renovaciones; otros domicilios sufren pobreza energética. Las reformas pueden/deben incluir el aislamiento de paredes y techos, la instalación de sistemas de calefacción más eficientes, la sustitución de todas las ventanas o incluso la incorporación de energías renovables como paneles solares. La UE y los gobiernos nacionales están poniendo incentivos como la reducción del IRPF en la declaración de la Renta. Todo es necesario y seguramente se quedará escaso. Los programas de subvenciones y créditos a bajo/nulo interés deben apoyar las renovaciones energéticas; han de auxiliar a muchos propietarios que encontrarán barreras burocráticas o financieras para acceder a ellos. Por eso, las entidades bancarias pueden ser de gran ayuda; máxime contando con los beneficios que declaran. Ellas mismas podrían dirigir a los compradores a empresas que presten servicios de asesoramiento y gestión que faciliten a los ciudadanos el acceso a las ayudas públicas. Con respecto al segundo vector, los riesgos por inundación u otros hechos naturales, digamos que en algunos países hay portales de compra-venta de viviendas que incluyen ya la vulnerabilidad de estas a los riesgos climáticos. Es una referencia clave que deben conocer los eventuales compradores. Otros portales han criticado a los adelantados de competencia desleal. En España, se encuentran actualmente en proceso de consulta pública los Mapas de Peligrosidad y Riesgo del tercer ciclo de la Directiva de Inundaciones (MAPRI) de algunas demarcaciones hidrográficas. Son muy claros los territorios inundables en el Sistema Nacional de Cartografía. Hay mucho trabajo por delante para que cada zona adapte sus sistemas de evaluación y protección ante riesgos. Se establecen zonas de dominio público, zonas de flujo preferente, áreas con riesgo potencial significativo de inundación (ARPsis), zonas inundables que componen los mapas de riesgos. Allí aparecen los criterios para identificar mapas de riesgo: para la población; para la actividad económica; de puntos de espacial importancia (sanitario, educativo, asistencial, de servicios básicos, de transporte, etc.); mapas de riesgo ambiental, y un largo etcétera que no viene al caso detallar aquí. Hemos conocido que en algunos países ya se están estableciendo categorías de viviendas según su exposición a riesgos climáticos (inundaciones, incendios forestales, huracanes y el aumento del nivel del mar, etc.). Figuran en la diferenciación de la vivienda o lugar para usos diversos. En los últimos años, los mercados inmobiliarios y de alquiler han comenzado a mostrar estos peligros en las ofertas de viviendas para brindar a los compradores información básica sobre las amenazas climáticas. Todos recordamos en España las inundaciones de octubre de 2024, algunas anteriores, la destrucción motivada en las construcciones costeras, etc. Todos estos fenómenos podrían conducir a una pérdida de valor de ciertos lugares habitados, frente a una sobrevaloración de otros protegidos. Cada vez más, los europeos vigilan las zonas de calor estival para adquirir viviendas temporales o permanentes. Las compañías de seguros, no solo en Europa, están incluyendo algunas clausulas en los seguros de viviendas y comercios. Existen ya las pólizas de responsabilidad o de restauración medioambiental, otros de responsabilidad civil por contaminación al medioambiente y daños a las personas. Pero la diferencia estriba en que lo que antes se aseguraba eran los posibles efectos causados por la persona o entidad, que se podrían calificar como ambientales. Ahora cambiará. Las primas de seguros incluirán las vulnerabilidades ambientales de la vivienda o zona económica determinada. En el caso de las inundaciones de octubre de 2024 o de los destrozos de las DANA de comienzo de año, tardarán mucho tiempo en delimitarse indemnizaciones o no, reposiciones o no, si tenían seguro o carecían de él. En cualquier caso, vamos camino de formalizar una cultura del riesgo climático hasta para adquirir una vivienda o levantar un negocio. Los seguros deben contemplar obligatoriamente clausulas de riegos. Hemos de empezar a construir bien. Si así se hubiese hecho, no se hubieran dado tantos desastres en l’Horta Sud de Valencia en octubre de 2024. Se levantaron construcciones cercanas al dominio del nuevo Turia tras la inundaciones de 1957. No hablo del pasado. Conozco una residencia de mayores emplazada en la llanura de inundación del Ebro. Cada vez que se produce una crecida un poco extraordinaria hay que evacuar a los residentes. Así pues, vista la realidad, cada construcción debe asentarse en unos detallados planes de riesgo. El cambio climático tiene eso: nunca deja de cambiar; hasta nos marca donde no construir.

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