EEUU retrasa la 'jubilación' de la ISS para mantener una presencia humana continua en el espacio
2026-03-20 - 05:40
La Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) es un laboratorio orbital que permite a los astronautas llevar a cabo miles de investigaciones y demostraciones tecnológicas desde hace 25 años. La NASA describe a la ISS como un lugar "más grande que una casa de seis habitaciones", además, la considera como un hogar para aquellos cosmonautas que suelen permanecer seis meses a bordo para realizar misiones. Sin embargo, a pesar de que se ha convertido en el hogar de los astronautas desde que está operativa, su estructura envejecida y sus altos costes de mantenimiento implican que, alrededor de 2030, la ISS quedará libre para ser trasladada a la Tierra. No obstante, gracias al Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de Estados Unidos se ha aprobado por unanimidad la Ley de Autorización de la NASA de 2026, lo que significa que la vida útil de la ISS se alarga hasta 2032. Acorde a la información proporcionada en el proyecto de ley, el Comité de Comercio requiere que la NASA mantenga una "presencia continua" en la órbita terrestre durante y después de la vida útil de la Estación Espacial Internacional, además, se ha definido el proceso de transición que seguirá la agencia espacial estadounidense para finalizar las operaciones en la ISS y pasar a la utilización de una o más estaciones espaciales comerciales. Por lo tanto, esto significa que la ISS seguirá operando hasta el 30 de septiembre de 2032 para posibilitar una transición segura y exitosa, así pues, cuando una estación espacial comercial haya demostrado durante un año completo que posee las capacidades suficientes para respaldar la investigación científica que se realiza actualmente en la ISS, la NASA estará autorizada a transferir las operaciones a dicha estación e iniciar los procedimientos para desorbitar la Estación Espacial Internacional. Por consiguiente, cuando llegue el 'hasta siempre' definitivo, la ISS será desorbitada de forma controlada para evitar que sus fragmentos caigan sobre zonas habitadas, teniendo en cuenta que se quemará en su mayor parte en la atmósfera de la Tierra y los restos caerán en el famoso Punto Nemo.