EEUU se está quedando sin munición y Trump pide 200.000 millones para la guerra: "Si dura un mes más, no tendremos misiles"
2026-03-22 - 07:10
Dice Donald Trump que "matar a los tipos malos cuesta dinero". ¿Cuánto más? 200.000 millones de dólares. Los generales del Pentágono estadounidense necesitan todo ese dinero como fondos adicionales para la guerra contra Irán. Porque la guerra se está alargando, contrariando los planes de la Casa Blanca, y Estados Unidos se está quedando sin munición. Pero hace unos días no parecía haber problemas. "Tenemos un suministro prácticamente ilimitado de estas armas. Las guerras se pueden librar 'para siempre'", dijo Trump el 2 de marzo, recién iniciada la guerra contra el régimen iraní. Días después, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró: "No tenemos escasez de municiones. Nuestras reservas de armas defensivas y ofensivas nos permiten sostener esta campaña el tiempo que sea necesario". EEUU e Israel han utilizado contra Irán una gran variedad de armamento avanzado, lanzado desde aire y mar. Washington ha confiado principalmente en armas de largo alcance para atacar el centro y el sur de Irán, mientras que Israel se ha centrado en el norte de Irán, empleando en gran medida su fuerza aérea de aviones avanzados de fabricación estadounidense. Si la guerra de Irán dura un mes más, creo que no tendremos misiles disponibles" El Comando Central (CENTCOM) asegura que el ejército estadounidense ha utilizado más de 20 sistemas de armas distintos a través de las fuerzas de defensa aérea, marítima, terrestre y de misiles. El Pentágono ha consumido "años" de municiones esenciales, lo que alimenta la preocupación por la capacidad de EEUU para reponer sus reservas, informaba el Financial Times hace una semana. Primero Ucrania, ahora Irán La cosa viene de antes. Desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia, los expertos militares han venido advirtiendo de que la tasa de gasto para municiones de precisión en una guerra industrial entre pares superaría enormemente la capacidad de producción de los proveedores de defensa occidentales. Ya en 2022, Wes Kremer, ex ejecutivo de Raytheon (uno de los grandes fabricantes de armas hasta su disolución en 2029), anunció que las existencias de EEUU y Europa se estaban agotando por el volumen de su apoyo a Ucrania. La industria y el Pentágono han realizado inversiones significativas para reiniciar las líneas de municiones cerradas y expandir las instalaciones de producción existentes. Pero el apetito del Pentágono por los misiles guiados de largo alcance supera la capacidad de los proveedores para producir tiendas de reemplazo. Todos los arsenales de Europa, América y Oriente Próximo están casi vacíos" No es un secreto. Rheinmetall es una de los mayores fabricantes de armas del mundo. Su CEO, Armin Papperger, lo ha dejado claro: "Todos los arsenales de Europa, América y Oriente Próximo están casi vacíos". Es lo que aseguró este jueves en una entrevista con la cadena estadounidense CNBC. "Si (la guerra de Irán) dura un mes más, creo que no tendremos misiles disponibles", ha afirmado. Más Tomahawk que los entregados a Ucrania El Pentágono ha atacado en Irán más de 7.800 objetivos. Para ello ha empleado misiles de crucero Tomahawk desde destructores de la marina en el Mar Arábigo. Según medios de defensa, que citan fuentes militares, EEUU ha empleado en esos ataques un mayor número de 'tomahawks' que los que ha entregado a Ucrania. Financial Times cuenta que el rápido agotamiento de las reservas de armamento estadounidense afecta a los misiles de crucero. Se trata de un "gasto masivo de Tomahawks", según le ha dicho a este diario una persona familiarizada con el uso de municiones por parte del ejército estadounidense. "La Armada sentirá este gasto durante varios años", asegura esta fuente. Además, los estadounidenses han desplegado el Misil de Ataque de Precisión (PrSM) por primera vez y el Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo (LUCAS), un avión no tripulado basado en el Shahed de Irán, detalla Al Jazeera. Además, se han utilizado los drones MQ-9 Reaper, así como los aviones F/A-18 y F-35. Cómo fabricar más misiles Los Tomahawk los fabrica RTX, que produce 60 de ellos anualmente. Cada misil cuesta 3,6 millones de dólares y tiempo. Cada proyectil necesita de media dos años para estar operativo. El ejército estadounidense solo ha adquirido 322 de estos misiles en los últimos cinco años, incluyendo los 57 que la Armada tiene previstos para el año fiscal 2026 por algo más de 206 millones de dólares. Esto significa que solo repondrá una fracción de los que probablemente ha utilizado en los últimos días. Viendo el panorama, en febrero de 2026, el Gobierno estadounidense y RTX acordaron aumentar la producción de manera exponencial, hasta las mil unidades anuales. Eso fue antes incluso de que Trump metiera al país en una guerra contra Irán. "Hay una gran necesidad de misiles y sistemas de defensa aérea", asegura el CEO de Rheinmetall. Es culpa de los drones. "Todos los países de Oriente Próximo han aprendido que es muy difícil defenderse de drones utilizando misiles", sostiene Papperger. Para ello están los Patriot y los sistemas de Defensa de Área de Alta Altitud Terminal (THAAD), pero su coste multiplica con mucho el de los baratos drones con los que combaten. El Pentágono presentará en los próximos días la solicitud formal a la Casa Blanca y al Congreso para obtener más dinero. Cualquier nueva financiación debe ser aprobada por el Congreso, que no ha autorizado la guerra. Hace una semana se barruntaba que se iban pedir 50.000 millones de dólares adicionales para gasto militar, pero Trump habla ahora de 200.000 millones para "matar a los tipos malos".