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El accidente de Russell Crowe (61 años) rodando una escena de acción: "Mientras saltaba, recuerdo que pensé: 'Esto va a doler"

2026-02-11 - 06:15

Russell Crowe, el aclamado actor ganador del Oscar conocido por asumir sus propias acrobacias en pantalla, reveló hace unos años un accidente que marcó su carrera durante el rodaje de Robin Hood en 2010. Lo que comenzó como un "pequeño percance" terminó siendo una fractura doble que pasó inadvertida durante la friolera de diez años. Así lo relató el actor de Gladiator durante una entrevista con la revista People hace dos años. "Salté desde lo alto de un castillo a un terreno irregular y duro como una roca". Crowe recordó las condiciones en las que tuvo que rodarse la escena en cuestión, de una gran complejidad logística. "Deberíamos haber preparado el terreno y colocado una plataforma, pero teníamos prisa por terminar la toma con la luz del crepúsculo". Con cientos de extras alrededor, flechas volando y ollas en llamas, el actor admite que no había forma de retirarse, así que lo hizo sin rechistar: "Mientras saltaba, recuerdo que pensé: 'Esto va a doler'". Intentando amortiguar el impacto aterrizando sobre la punta de los pies, Crowe sintió que sus talones golpeaban primero el suelo. "Fue como una descarga eléctrica que me recorrió el cuerpo", contó. Sin embargo, decidió no interrumpir el rodaje. "Nunca hablé de la lesión con la producción, no me tomé un día libre por eso, simplemente seguí trabajando", agregó. Durante semanas, incluso caminar representó un reto. "Todo por el arte" Una década después, Crowe comenzó a experimentar lo que él describe como "dolores muy extraños" en las piernas. Al acudir al médico y realizarse radiografías, la sorpresa fue mayúscula: "Al parecer, pude ver restos de fracturas en ambas tibias", recuerda el actor. El especialista le preguntó: "¿Cuándo te rompiste las piernas?", a lo que Crowe recordó inmediatamente el salto del set de Robin Hood. "Terminé esa película con las dos piernas rotas. Todo por el arte. Sin escayola, sin férulas, sin analgésicos, simplemente seguí yendo a trabajar y con el tiempo se curaron solas". Hoy, a sus 61 años, Crowe continúa enfrentándose a exigentes desafíos físicos en su carrera, incluido su reciente trabajo en Núremberg, la película en la que se ha metido en la piel de Hermann Göring. Ahora, reflexionando sobre aquel episodio, admite: "En retrospectiva, obviamente sabía que algo andaba mal, pero entre el descanso y el entrenamiento intenso para El Hombre de Acero, las cosas se solucionaron solas". Russell Crowe se mantiene como uno de los pocos actores dispuestos a arriesgar su integridad física por la autenticidad de la escena, haciendo él mismo las escenas de riesgo o amoldando su cuerpo al personaje que está interpretando, engordando o adelgazando según las exigencias del guion. Algo que, al parecer, le ha pasado factura con los años.

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