El acero español aguarda el veredicto de Trump para remontar el desplome de las exportaciones a EEUU
2026-02-14 - 07:25
Enésimo giro inesperado en la política económica de la Casa Blanca... o quizá no tanto. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estudia reducir algunos aranceles sobre productos fabricados a partir de acero y aluminio. Las tasas sobre estos bienes, que se situaron alrededor del 50% en agosto, están impactando en el bolsillo de los ciudadanos y han contribuido a hundir todavía más su índice de aprobación. Según reveló el Financial Times el viernes, el gobierno norteamericano ha decidido poner cartas en el asunto con una posible rebaja de las tasas comerciales. El sector del acero español, que genera 60.000 empleos directos y hasta el triple indirectos (entre logística, mantenimiento de fábricas...), espera el veredicto del mandatario. Desde el pasado mes de agosto las exportaciones de productos siderúrgicos al país han caído cerca de un 20% de media. "No disponemos de datos desagregados sobre productos que contienen acero, aunque sí estamos observando un aumento de las exportaciones hacia Europa de muchos de estos", explica a La Información Económica Carola Hermoso, directora general de UNESID, la Unión de Empresas Siderúrgicas, asociación que aglutina a los fabricantes de Acero y de productos de primera transformación de esta materia prima a nivel nacional. Si bien, consideran que es pronto para extraer conclusiones sobre un posible cambio en la política arancelaria estadounidense, el hecho de que existan numerosos códigos y tipologías de productos, hace que el impacto de una medida de este tipo sea difícil de cuantificar. En agosto, la Administración de Donald Trump "añadió más de 400 códigos de productos", recuerda Hermoso, por lo que no es de descartar que ahora se esté haciendo referencia a algunos de ellos, aunque esto no deja de ser una hipótesis. La directora general de UNESID, advierte de que la siderurgia atraviesa un momento de elevada incertidumbre, pendiente del desarrollo del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), fijado por Bruselas y que impone un precio al carbono contenido en productos importados; así como de la nueva herramienta de defensa comercial de la Unión Europea. "Para el sector siderúrgico español sería especialmente relevante que se aprobaran exenciones para determinados productos que ya estaban contemplados previamente, ya que se trata de materiales que el mercado estadounidense no puede suplir y cuya importación no perjudica a su industria nacional", añade. Aranceles del 50% para un sector clave en Europa Trump impuso el año pasado el gravamen del 50% sobre el acero y el aluminio extranjeros con el objetivo de contrarrestar el exceso de capacidad de China. La decisión terminó afectando duramente a otros grandes socios comerciales, entre ellos Canadá, la Unión Europea, México y Corea del Sur. Posteriormente se añadieron a la lista los llamados productos derivados que contenían esos metales, lo que se tradujo en más trabas para las empresas a la hora de identificar el porcentaje de estos materiales en los bienes que adquirían en el extranjero, con las consiguientes quejas. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, reconoció hace dos meses la "complejidad" del nuevo sistema y se mostró abierto a recibir propuestas, "Naturalmente, cuando se modifica una política comercial que ha sido más o menos la misma durante 70 años hacia un nuevo modelo y se cambian los regímenes arancelarios, habrá desafíos para hacerla operativa", aseveró en declaraciones recogidas por Bloomberg. A ese giro de estrategia habrían contribuido también informes recientes de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) y de la Reserva Federal de Nueva York que advierten de cómo los consumidores y las empresas estadounidenses están asumiendo la mayor parte de los costes de los aranceles aprobados por Trump. Una rebaja de los impuestos a las importaciones de acero y aluminio sería beneficiosa de cara a que Washington y Bruselas avancen en su acuerdo comercial. La industria siderúrgica es estratégica para la Unión Europea. La región es el tercer mayor productor de acero del mundo. Según cifras de la Comisión Europea, el sector emplea directamente a unas 300.000 personas y genera unos 2,5 millones de puestos de trabajo indirectos, con centros de producción de acero en más de veinte Estados miembros. En opinión de Patrick Artus, asesor económico senior en la gestora Ossiam AM (Natixis IM), en el acuerdo arancelario firmado con Estados Unidos en agosto el acero y el aluminio fueron el ejemplo más evidente de cómo "Europa reveló su débil poder de negociación". El resultado de este pacto, que implicó una tasa generalizada del 15% para la mayoría de bienes comunitarios, es que la competitividad de los productos europeos se ha visto socavada y que la reindustrialización de Europa "se ve comprometida, tras las promesas de compras e inversiones en Estados Unidos por parte de los europeos", apostilla. Desde el departamento de análisis de Bankinter recuerdan que se trata de un sector cíclico, muy dependiente de las perspectivas macroeconómicas mundiales. "El próximo año debería verse favorecido por el Plan de estímulo fiscal alemán y la implementación de mecanismos que ayudarán a la reducción de las importaciones", el CBAM.