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El adiós de Esperanza Gracia a Telecinco: la historia detrás del 'ranking' que cambió el horóscopo

2026-03-12 - 07:53

30 años después. Esperanza Gracia ha dicho adiós a su longevo programa del horóscopo en Telecinco. Los seres perdidos ya no necesitan llamar a un teléfono caro para encontrar a alguien que les escuche y recibir esperanza en forma de pronóstico de futuro. Ahora directamente hablan con el chat GTP. Gratis. Siempre está ahí, encendido, para resolver dudas existenciales mientras alimenta su inteligencia artificial con la información de nuestra vida. Esperanza Gracia es de los pocos resquicios que quedaba de aquella edad de oro del resurgir de Telecinco en los noventa de Médico de Familia y las mañanas María Teresa Campos. Su corrillo de comentar los realities con mujeres de la calle, de hecho, se paralizaba cuando unos señores interrumpían el debate para colocar una mesita camilla. Era el aviso. Ya estaba allí Esperanza Gracia, lista para recitaba el porvenir de todos los signos del zodiaco sin disimular que ella nunca quiso ser objetiva: siempre tuvo su favorito: "su queridísimo piscis". Del programa de la inolvidable María Teresa, Esperanza saltó a De domingo a domingo de Belinda Washington, un magacín de tarde en el día de la semana que su propio nombre indica y que intenta emular al estandarte de la televisión italiana Domenica in. Allí, su ranking zodiacal se convirtió en sección obligada. Vamos, que Esperanza se hacía así con el título de la Fernandisco de la clarividencia. Como si fuera la lista de éxitos de Los 40 Principales, Gracia comenzó a colocar los signos en orden de peor a mejor suerte, siendo el número uno el signo al que mejores siete días le esperaban. Todo un estrés descubrir tu horóscopo en último lugar, porque eso significaba que venía o desastre amoroso o bancarrota. Pero el disgusto te duraba lo mismo que las risas de leer el horóscopo en la revista SuperPop. Con su ansioso movimiento de manos, con el que se especula que sintoniza los astros, Esperanza Gracia se agazapó en la programación de Telecinco hasta abrirse hueco fijo en las madrugadas. Si acudías a los platós de Mediaset, los viejos Estudios Roma, era fácil cruzarse con su panel almacenado por los pasillos. Esperanza acertó al hacer un ranking astrológico. No falla. Las cadenas utilizan esta estrategia como comodín para atraer al espectador. Ya sea en un programa de corazón o en un espacio de debate político. Porque los rankings de cualquier tipo enganchan: obligan a la audiencia a esperar hasta el final. Hay que quedarse para conocer qué o quién gana o, en su defecto, qué o quién pierde. Como consecuencia, los rankings se han terminado convirtiendo en un género televisivo propio. Risto Mejide lo intentó con G-20, que iba de eso, de obrar un ranking con cualquier cosa. También coqueteó con la fórmula Cristina Pedroche con Top 50. Sin suerte. Entre otros tantos. Aunque el ranking que más audiencia ha aglutinado lo condujo Concha García Campoy, con su complicidad de serenidad eterna. Se llamó Nuestra mejor canción (2004), donde la audiencia votaba la mejor canción de la historia de España. Ganó Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat, seguida por Libre, de Nino Bravo y Corazón Partío, de Alejandro Sanz. Todo hombres, oye. Un programa que podía sonar a refrito fue un fenómeno. Y disparó los contadores de los audímetros. Los rankings son una herramienta sencilla y muy visual que funciona como un reloj. Si el contenido es bueno, claro. Aunque ninguno haya sobrevivido tanto al paso del tiempo como el del horóscopo de Esperanza Gracia. Que servía como microprograma y como superpubli de su negocio telefónico que ya no tiene sentido en la sociedad de las apps. Y pinta que ahí continuará su ranking: como vídeo desde sus redes sociales que, además, ella maneja con la inteligencia de la ironía que no se toma a uno mismo muy en serio. Porque los tiempos cambian, sí, pero continúa existiendo demasiado que nos inquieta, nos atormenta y nos perturba.

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