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El amor en tiempos de Instagram: así es como ligan ahora los jóvenes de la Generación Z

2026-02-14 - 06:55

El camarero de la pizzería le ha gustado a G. y al salir del restaurante ella le dice a su hermano que vuelva a entrar y le pida el Instagram. En una discoteca J. le confiesa a su amigo M. que le gusta su amiga A. Esa noche, M. le habla bien de J. a su amiga y ella le da permiso para pasar a J. su Instagram. Terminada otra noche de baile cada cual se marcha a su casa y un rato después J. le escribirá por Instagram a A.: "¿Has llegado bien?". Así es como dicen que ligan ahora los jóvenes de 18 a 26 años, chicos y chicas de la llamada Generación Z, nativos digitales, criados dentro de las redes sociales, y marcados por la pandemia. "Te entran, les entras o no se liga". "De fiesta o por Instagram". "No les das tu teléfono, le das el insta". "La mayoría prefiere que les entren y no entrar porque sube el ego". "No tenemos apps para ligar, ¡No, hombre! Todavía no". "En este mundo detestablemente digital la manera más habitual es a través de redes sociales como Instagram o Tiktok". Así es, insisten ellos, cómo empiezan a decirse que se gustan. Los estudios sociológicos más recientes que se han publicado en España sobre la Generación Z destacan de este grupo de 8 millones de jóvenes que son la primera cohorte nativa digital y que están atravesados por unos nuevos códigos relacionales propios de la interacción en Internet. También dicen de ellos, en cuanto a su deseo, que son la juventud más libre respecto del reconocimiento propio y ajeno en la diversidad de las orientaciones sexuales. Las estadísticas confirman además que a esas edades (de los 18 y 26 años) ya más del 50% ha mantenido relaciones sexuales 'completas'. Usan mayoritariamente preservativo, pero lo hacen en porcentajes que caen significativamente en los últimos años y con mayor fuerza entre los más jóvenes. Ligan en Instagram "Esta es la generación que liga por Instagram", reconoce con rotundidad Raquel Hurtado, psicóloga y sexóloga, "es una generación que, efectivamente, está entendiendo las relaciones de una forma diferente, precisamente por el uso de Internet y de las redes sociales". Según la experiencia de esta formadora de formadores sexuales, "los jóvenes están atravesados por el uso de las redes sociales tanto en lo romántico, en lo que tiene que ver con ligar, buscar pareja, como en lo erótico. Están entendiendo también las relaciones sexuales mediatizadas por Internet". Eso implica desde las primeras interacciones con el porno hasta el sexting. Pero vayamos, paso a paso. Hurtado explica que la red social Instagram se ha convertido en un lugar para dar el primer paso en el ligoteo juvenil. "Pedirle a alguien el Instagram tiene una connotación muy clara en esta generación, y ha creado toda una serie de códigos nuevos -'likes', 'memes', 'stickers', contestar o no contestar- pasos que redefinen las relaciones entre ellos". Un perfil en redes sociales es una carta de presentación. Se pueden hacer idea de la persona que se supone que podrías ser: estilo de vida, ropa, música que escuchas... Si cumples con muchas cosas que le pueden gustar a la persona que ve tu perfil, se podría decir que ya tienes muchos puntos, también ocurre a la inversa. (O. 22 años) Erica Santillana conoce bien a esta generación con la que ha compartido años atrás aula como trabajadora social, mediadora y en talleres de sexualidad cuando iban a institutos. Esta semana, Santillana les propuso a sus chavales de ahora, de 16 a 18 años, un taller sobre cómo ligan que ha ratificado lo que venía observando, que la generación "que ha nacido con una tablet o con un móvil cerca aprende nuevos códigos rápido para expresar que alguien le gusta y lo hace primero por Internet". Sus alumnos utilizan Tiktok para informarse, pero Instagram para relacionarse y, a la hora de ligar, lo hacen "reaccionando a las stories, viéndolas todas si la persona les interesa o metiendo en 'mejores amigos' a quien les gusta". Esta es también la generación, a diferencia de sus predecesoras, en la que se abren dos cuentas en Instagram: "Una es la cuenta normal, la oficial, a lo mejor hasta les siguen sus padres, pero luego hay otra más personal que solo se la dan a quien les interesa". Según las sexólogas, ligar o dar el primer paso a través de las redes sociales ocurre porque los jóvenes asocian mayor liviandad a las redes que a sus números de teléfono, que es donde ponen una curiosa frontera de la privacidad. Relacionarse a través de Instagram o Tiktok, según Hurtado, tiene su parte positiva, pero también "algunos líos asociados". Ella vincula a la pandemia una cierta pérdida de habilidades sociales que arrastran, por lo que a esta juventud no le resulta infrecuente que las relaciones se desarrollen exclusivamente online: "Las redes no siempre son la antesala a lo presencial, para muchos son en sí mismas relaciones completas". También ve cómo surgen frustraciones, debido a una desconexión entre la libertad con la que se relacionan a través de la pantalla y la intensidad del encuentro presencial. "A veces incluso se reprochan cosas. Se dicen, por ejemplo, tú que me has ofrecido todo esto en el contexto online, una relación más libre, con menos cortapisas, en la que te muestras más y, ahora, en lo presencial ¿por qué no estamos teniendo un encuentro erótico, enrollándonos, metiéndonos mano o lo que sea?". Hurtado cree que los jóvenes ven en Internet "un recurso muy fácil para poder ligar o relacionarse", pero a la vez "encuentran dificultades después para negociar sus deseos y sus límites, lo que quieren y les apetece, lo que acaba en el contexto online, y lo que quieren trasladar a lo presencial". Pitu Aparicio es educadora sexual, terapeuta experta en género y lleva más de diez años dando talleres y formaciones a personas de todas las edades, con la sexualidad y la drogodependencia como especialidades. Sobre los Z, dice que "son hijos de la pandemia", que vienen de tener un contacto con las redes muy habitual, de relacionarse mucho con el móvil y de entender sus códigos a través de stickers (pegatinas), por lo que les resulta normal gestar muchas relaciones la través de la pantalla. "Les permite vincularse desde un lugar que para ellos es más seguro". Aparicio vincula la existencia de cierta falta de habilidades sociales principalmente en los jóvenes que no encuentran en casa "ese espacio de seguridad donde se hable de emociones. Si se busca en Internet, luego se hace raro poder desarrollarlo en los vínculos". Las redes quitan humanidad, es artificial. Sin embargo, si la persona es introvertida, es un buen instrumento para abrirte porque estas detrás de una pantalla. (O. 22 años) Un 40% de bisexualidad juvenil Entre las cosas positivas que Aparicio encuentra en las redes sociales figura el auge de los referentes, que hace de esta generación "probablemente la primera con cotas altas de seguridad y de libertad en cuanto a su propia expresión sexual". Con asiduidad se pone de ejemplo a ella misma en las aulas, al tratar con naturalidad temas LGTBI+. "El hecho de que nos puedan tener a nosotras, que estén viendo que tenemos nuestras vidas absolutamente normalizadas hace que ellas, las alumnas, sean las primeras que digan: ¡Ah, pues en esta clase somos tres bolleras y en la otra dos maricas! y que hablen de ello con una naturalidad que nosotros vivíamos con mucha más vergüenza. Era también más punitivo antes hablar de sexualidad". La sexóloga, conocida por su sentido del humor y cercanía con los más jóvenes, va un paso más allá y opina que estos son los primeros jóvenes en España que "buscan respuestas, se cuestionan las normas, abrazan la sexualidad de manera más consciente y más plena, y que tienen un enfoque más honesto". En este mismo sentido, también Raquel Hurtado define a la generación Z como "la que mejor convive con la diversidad y la siente como propia". Algo que fundamenta en que "seguramente estamos hablando con más libertad de la normalización del deseo y por eso están más cómodos hablando de ello". David Urdinguio es uno de los coordinadores del grupo de jóvenes de la federación Estatal LGTBI+ y reconoce que, efectivamente, esta generación lo ha tenido un poquito más fácil que las anteriores, "porque ha tenido más recursos, ha podido ver más personajes LGTBI en series o cine, cuyos finales no son malos, y pueden verse reflejadas. Por eso hay discursos de esta generación tan maravillosos". Sin embargo, Urdinguio pide no dejar de prestar atención al acoso por razones de orientación sexual, que sigue existiendo tanto en las aulas como en las calles. Un estudio reciente de la federación y la app de ligar Bumble reveló que "todavía el 67% de la población LGTB en España "admite recibir miradas incómodas" por mostrar afectividad en público, el 41% ha sido víctima de comentarios no solicitados e incluso agresiones físicas". La formadora Erica Santillana introduce el concepto de polaridad que tanto resuena a la actualidad política en el terreno íntimo que nos ocupa, y dice que ha detectado en sus aulas, "gente con un discurso libre super potente, pero otros con los que cuando hablo parece que no hubiera pasado el tiempo de mis abuelos". Y lo mismo en las redes sociales: "Igual que tienen a referentes super potentes, tienen a un tiktoker que alardea del bodycounting (número de mujeres con las que ha estado) o defiende que una buena chica para ser una buena novia lo suyo es que no se haya relacionado con muchos", resalta. A Hurtado tampoco se le escapa que esta generación ha crecido años de auge de la cuarta ola feminista. Según su análisis, en las aulas se ha hecho en los últimos diez años un esfuerzo enorme para prevenir la violencia de género, la promoción del buen trato, pero ella critica que al centrarse en la cuestión relacional los chicos se hayan sentido muy señalados como opresores. Al mismo tiempo, "ha crecido un discurso fortísimo de influencers que se dedican a tiempo completo a deslegitimar el discurso feminista y hacer que los chicos se cuestionen si son un buen tío y por qué se les señala como el malo de la película". Esta experta argumenta que así es como se ha levantado la 'manosfera', una comunidad que está ofreciendo "abriguito emocional" a los chicos, diciéndoles que son víctimas de la sociedad, lo que en ocasiones produce hasta rechazo de la educación sexual: "A veces llegas al aula y te dicen, no íbamos a hablar de follar. ¿Qué pasa profe, que tú eres una femininazi?". No se liga ni mucho ni poco. Por rachas. En verano puede que se ligue más. Pienso que las personas que más ligan son las que son atractivas físicamente. (0. 22 años) Salud sexual y marco teórico El último informe de FAD Juventud sobre sexualidad reveló que, aunque el 90% de los jóvenes considera tener una buena información sobre sexualidad, solo la mitad la ha recibido de manera "adecuada" de su familia o de su centro educativo. Las formadoras en las aulas detectan que estos jóvenes tienen muchas dudas, curiosidad por crecer y ganas de afrontar la sexualidad sin miedo. A las chicas les preocupa la virginidad, el dolor, la regla, y el control o la posesión, tanto en la petición de contraseñas como de la geolocalización Los chicos, cuando cogen confianza, quieren saber si hay un número de 'pajas' al día malo para la salud, o cómo comportarse en pareja de manera diferente al porno, para complacer a la pareja y hacerlo sexualmente bien. El Ministerio de Sanidad presentó a primeros de febrero los resultados del módulo de conducta sexual adolescente en España. Sanidad alertó de que si bien el preservativo es todavía el método anticonceptivo más frecuente: el 65,5% de los y las adolescentes de entre 15 y 18 años encuestados refirió haberlo usado en su última relación sexual coital. Sin embargo, esta cifra ha disminuido de forma sostenida desde 2002, con una reducción de 18 puntos en dos décadas. La bajada es especialmente preocupante entre las jóvenes de 15 a 16 años, donde el uso cayó al 62,9%. Raquel Hurtado opina que un menor uso de la profilaxis tiene que ver con la falta de habilidades y de herramientas sociales, pero aquí pide autocrítica social. Además de que ya no hay campañas publicitarias tan potentes como el 'póntelo, pónselo', cree que "se ha puesto mucho el foco en enseñarles a ponerse un condón, algo que en realidad todo el mundo hace más o menos bien, pero no se ha puesto el foco en lo verdaderamente importante que es cómo decir "sin preservativo, no" o cómo negociar otros tipos de prácticas sexuales cuando no hay preservativo. Esto no se trabaja, por tanto en el contexto de lo íntimo vemos chicos y chicas con muchísimas dificultades". También dice que les estamos fallando cuando lanzamos un mensaje de culpa y de señalarles si no los utilizan, "como si fuese una cosa facilísima de negociar en un contexto que implica muchísima vulnerabilidad y ciertos miedos". La sexóloga Aparicio comparte esta opinión y agrega que en muchas ocasiones se sigue educando en el miedo, "cuando lo que nos interesa es que tengan la información sobre su propio cuerpo para poder elegir". Y recomienda dejar de señalar a las personas que tienen una ETS "cuando realmente lo que falta es información y educación en las alternativas". "Por lo que veo, a la gente no le gusta poner etiquetas (novios) porque no son capaces de aferrarse a nada, no solo en el amor, sino también en otras cosas, en una especie de ciclo de conato tras conato, en donde nunca llegas a formalizar nada" (O.) Volviendo al Instagram, las sexólogas creen que esta generación se relaciona atravesada por un momento en el que conviene encajar y utiliza las redes sociales para la validación social. Así, muchos ligan por "psicología inversa, jugando a que parezca que no me gustas, 'chill', no mostrando interés", según define Hurtado, aunque cada vez más se usan más nuevas etiquetas como el cleancoding, que implica la defensa de relaciones que van de frente sin engaños y con honestidad, pero en ocasiones abiertas a las "situationship", vínculos más abiertos o sin etiquetas, en parte por el "fomo" de perderse las otras experiencias al alcance de un "like". Otra historia, quizás para otro reportaje, son las rupturas en tiempos de Instagram, reconocen las sexólogas. "Antes dejabas de ver a tu pareja diez meses y se te olvidaba. Ahora tienen muy claro el concepto teórico del 'contacto cero', pero ¿cómo lo van a cumplir si se miran todo el tiempo las 'stories' de Instagram?", se cuestiona la sexóloga Hurtado.

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