El arroyo de la Portiña en Talavera vuelve a causar inundaciones en los garajes de la ronda sur
2026-02-05 - 13:35
La escena se repite en las últimas horas: bombas de achique funcionando sin descanso, mangueras serpenteando por las aceras y vecinos colocando sacos de arena, tablas y trapos en las puertas para impedir que el agua entre en sus casas. Los Bomberos, y la Policía Local, han intervenido ya en varios garajes y bajos anegados en el entorno de la ronda Sur y la calle Hilanderas, en Talavera de la Reina, donde las lluvias intensas de las últimas horas han provocado filtraciones y acumulaciones de agua de varios centímetros de altura. Mientras los equipos de emergencia achican agua, los residentes organizan una defensa improvisada, conocedores de que, cuando llueve con fuerza, en esta zona el problema no tarda en aparecer. «En cuanto anuncian lluvias fuertes, ya sabemos lo que toca», resumía un vecino, con los sacos preparados junto a la puerta. Lo llamativo para quien lo vive por primera vez es que la calle no necesita estar inundada para que el interior de los garajes y viviendas empiece a llenarse de agua. Aquí, el agua emerge desde el subsuelo, empujada por la presión de un cauce que discurre oculto bajo el pavimento: el arroyo de la Portiña. Los vecinos describen cómo el agua comienza a brotar por desagües, juntas del suelo y sumideros antes incluso de que el nivel en la vía pública sea preocupante. Por eso la primera batalla no se libra en la calle, sino en el interior de las viviendas. Las imágenes de sacos de arena en las puertas y de bomberos achicando agua no son excepcionales en estas zonas cuando el tiempo se complica, sino parte de una rutina que se activa casi de manera automática entre quienes viven allí. El problema no sorprende. Lo que sorprende, dicen algunos residentes, es que siga ocurriendo con la misma facilidad. Este episodio no es nuevo. En esta parte de la ciudad, forma parte casi de la memoria colectiva del barrio. La misma situación se reproduce históricamente en otros puntos del casco antiguo, como la plaza de la Cruz Verde, donde en anteriores temporales también se registraron anegaciones similares. En todos los casos, el patrón es el mismo: lluvias intensas, red de saneamiento desbordada y el antiguo cauce natural reclamando espacio por donde puede. El arroyo de la Portiña fue canalizado y cubierto en distintos tramos con el crecimiento urbano de la ciudad. Lo que durante décadas permitió ganar superficie a la ciudad se convierte hoy en un punto débil cuando el caudal aumenta bruscamente. La infraestructura actual no siempre es capaz de absorber el volumen de agua en episodios muy concentrados de lluvia, y el arroyo, que nunca dejó de existir, encuentra salida a través del subsuelo de garajes y viviendas. No es una inundación desde fuera. Es el agua que recupera su antiguo camino por dentro. Los vecinos lo resumen con una frase sencilla que se escucha estos días en Hilanderas, y es que «el agua siempre busca su camino». Y en Talavera, ese camino sigue siendo, en muchos puntos, el del antiguo arroyo de la Portiña, aunque hoy discurra bajo el asfalto, las aceras y las viviendas. Cuando la lluvia aprieta, el arroyo vuelve a hacerse notar, como ha vuelto ha ocurrir estos días.