El Atlético de Apollo despega como un cohete
2026-03-11 - 18:53
En un momento dado, la creación de la Superliga solo la auspiciaban Real Madrid y Barcelona, si bien al principio también lo hacía el Atleti, que se apeó pronto de la pretensión de ofrecer «el mayor espectáculo del mundo». Tras la 'traición' de Laporta el Real Madrid continuó en solitario con su proyecto. Contó a su favor con varios fallos judiciales, incluido el del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2023. Trabajó en la interposición de una colosal demanda contra la UEFA, reclamándole casi 4.500 millones de euros. No se trata de tomar partido por nadie, pero los dirigentes de UEFA y FIFA no se han caracterizado tradicionalmente por defender intereses exclusivamente deportivos. El problema no es que Florentino hiciera una propuesta de competición alternativa, a la que tiene derecho. El problema es que esa propuesta (que ha ido variando según perdía defensores para acabar por no saberse en qué consistía exactamente) sancionaba un modelo de negocio que acababa con el fútbol nacional y dejaba desaparecidos a tantos equipos españoles entrañables que no han ganado nunca competiciones pero que tienen derecho a competir con los llamados grandes. ¿Por qué privar a los de Oviedo, Villarreal, Vigo, Almería o tantas ciudades de las llamadas de provincias de las visitas de los que siempre ganan la Liga (Real, Barça y a veces Atleti)? Eso también «hace país», como diría Pujol en catalán y referido a Cataluña. No es de recibo una competición sin ascensos ni descensos. Eso no sería ya competición, sino mero espectáculo. Afortunadamente, ningún club aboga ya por esa propuesta. Apollo cerrará esta semana la compra del 55 % del Atleti. Ha despegado como un cohete, con la victoria amplia contra el Tottenham, que pudo ser mayor y debe garantizar el pase a cuartos. El fútbol evoluciona a pasos agigantados y nadie sabe hacia dónde. Prima el negocio. La Superliga lo garantizaba a través de una competición cerrada, y el nuevo formato de la Liga de Campeones busca la financiación mediante una más tradicional y abierta. Pero vaya hacia donde vaya, no estará de más que se recuerden las palabras de un premio Nobel de la Paz: «Estamos hechos para decirle al mundo que no hay forasteros».