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El auge de las universidades privadas engrosa la plantilla de profesores, que crece un 20% en la última década

2026-02-19 - 13:23

El impulso de las universidades en España ha supuesto también un aumento muy importante del número de docentes que imparten clase en ellas. Solo en las últimas tres décadas, se han creado más de 40 centros universitarios privados (casi el 70% en los últimos 25 años), que han contribuido a engrosar la plantilla de Personal Docente e Investigador (PDI): según el Informe CYD 2025, desde el curso 2015-2016 ha crecido un 20% el número de profesores universitarios de la pública y de la privada, hasta llegar a los 141.887 que había contabilizados en el último año de estudio, durante el curso 2023-2024. El estudio pone de manifiesto la necesidad "inminente" de un relevo generacional: la edad media ronda los 50 años. "Este crecimiento está ligado especialmente al auge de las universidades privadas", subraya la Fundación CYD, que cada año ofrece una radiografía del estado del sistema universitario español. Aunque el incremento de profesores se ha dado también en la pública, en las universidades privadas el incremento ha sido significativamente mayor. En casi una década, el PDI de la privada ha crecido un 63,7% (frente al incremento del 12,8% que se registró entre los docentes de universidades públicas), y representa ya el 19,7% del total del profesorado del sistema universitario. El estudio también pone de manifiesto la necesidad "inminente" de un relevo generacional, puesto que la media de edad se sitúa en los 50 años y el 18,7% tiene 60 años o más, siendo España el país con una de las plantillas más envejecidas de Europa. Un envejecimiento que resulta ser más acusado en la universidad pública, que tiene una edad media de 50,4, frente a los 45,7 de la privada. "En los centros propios de las universidades públicas, el 21,3% del PDI supera los 59 años y el 34,9% está en la franja 50-59, lo que anticipa una renovación necesaria del 56,2% de la plantilla antes de 2045", subraya. La autora del informe, Montse Álvarez, insta a abordar ese relevo generacional con políticas "más ambiciosas y estructurales" y "medidas de estabilización a largo plazo", que vayan unidas a una mayor dotación presupuestaria. Álvarez plantea posibles medidas, como incentivar financieramente a las universidades que gestionen "eficazmente" sus plazas de reposición de profesorado en los próximos años. Nuevas figuras contractuales Por tipo de relación laboral, en las universidades privadas hay dos tipos de contratos: el indefinido, que es el predominante (86,6%) y el temporal, más residual (13,4%). En la pública, no obstante, hay más variedad, sobre todo después de las nuevas categorías laborales que se crearon con la última reforma de la ley de universidades de 2023. Así, el 45,1% de los docentes que imparten en las universidades públicas de España trabajan con un contrato temporal; el 36,4% son funcionarios; el 17,5% tienen un contrato indefinido y el 0,9% restante corresponde a otros contratos y al profesorado emérito. En el informe se analiza igualmente la actividad investigadora y la movilidad del profesorado. El 88,% de los funcionarios tienen al menos un sexenio de investigación reconocido, con un promedio de 3,16 por docente, lo que, para CYD, indica "una mejora en la acreditación de la actividad investigadora". Además, el 66,8% del PDI trabaja en la misma universidad donde leyó su tesis, una endogamia que ha sido siempre un "rasgo estructural" de las universidades públicas (73%). Brecha de género En el informe se aprecia una realidad que sale siempre en todos los estudios: la brecha de género. Aunque las mujeres representan ya el 44,6% del total del PDI (3,7 puntos más que en 2015), su presencia disminuye a medida que avanza la categoría profesional. Las mujeres ocupan menos del 35% de las cátedras y, en los cargos de gobierno, solo representan el 27% de los rectorados. Hay, también una desigualdad en función de los ámbitos de conocimiento: ellas son más en los estudios relacionados con Educación y Salud, pero apenas superan el 25% en áreas como Ingeniería e Informática. Una polarización que, lejos de reducirse en la última década, ha ido a más. Álvarez apunta algunas propuestas que podrían ayudar a revertir estas cifras, como revisar los criterios de promoción de los docentes, establecer cuotas en los procesos de selección o facilitar la conciliación. "Para conseguir una mayor presencia de la mujer en áreas STEM es clave actuar desde edades tempranas, fomentando en las niñas eol interés por estas árreas", añade.

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