El auge del sarampión en España, un paso atrás apoyado en "el perfil antivacunas" y fallos en vigilancia
2026-01-28 - 05:20
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha retirado a España el estatus de país que ha eliminado la circulación del sarampión. Esta decisión, notificada al ministerio de Sanidad por el Comité Regional Europeo de Verificación (CRV), reconoce el restablecimiento de la transmisión endémica del virus tras evaluar los datos de 2024, en el que se detectaron 227 casos en nuestro territorio. No sólo eso, sino que la tendencia ha continuado en 2025: la cartera encabezada por Mónica García informaba en un comunicado de prensa este martes de que en 2025 tiene registro de 397 casos confirmados, casi el doble. "España no tiene la excelencia que tenía hace unos años" El hito marca la pérdida de un logro que España consiguió en el año 2016, y se produce en un contexto de expansión de la enfermedad a escala mundial y europea, que los expertos achacan a un factor fundamental: el declive en las tasas de vacunación. Al respecto, la doctora María Velasco, infectóloga en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) explica a 20minutos que "hay dos causas que han hecho que aumenten los casos en España: el perfil antivacunas y la disrupción que supuso la pandemia en los sistemas de vigilancia y vacunación". Fernando Moraga-Llop, pediatra y portavoz y vocal sénior de la Asociación Española de Vacunología, coincide en este análisis, y matiza: “La cobertura vacunal es muy buena, sobre todo si nos comparamos con otros países de Europa. Pero ya no tiene la excelencia que tenía hace unos años”, valora para este medio. Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, hasta un 97,3% de la población objetivo en nuestro país había recibido en 2024 la primera dosis de la triple vírica (que protege frente al sarampión, la rubeola y las paperas). El problema, destaca el experto, está en la segunda dosis: en este caso la cobertura es del 93,8% cuando para lograr una inmunidad grupal efectiva se considera que debería superar el 95%. La tendencia, además, es a la baja. Velasco explica que desde 2017 se ha observado un descenso significativo en la vacunación “más acentuado en 2021”, en plena campaña de vacunación contra la covid-19 Aunque la infectóloga matiza que “los datos no son malos”, insiste en que “tienen que ser mejores”. Por otra parte, apunta a una disparidad geográfica: “Ceuta y Melilla tienen tasas de vacunación menores del 90% en primera dosis. Y entre el 90 y el 95% están Aragón, La Rioja y Canarias”. En segunda dosis, el número de comunidades que no alcanza el objetivo es aún mayor. “Esta heterogeneidad crea bolsas de población susceptible donde el virus puede prender con facilidad”, advierte. "Cada vez es más habitual cuestionar las vacunas" Los dos expertos consultados corroboran que, aunque España no tiene un movimiento antivacunas tan pervasivo y estructurado como el de Estados Unidos u otros países europeos, se detecta un preocupante incremento de lo que Moraga-Llop denomina “resistencia vacunal”. “Se observa una discreta tendencia a un aumento. Son padres con dudas, con falsas informaciones sobre una vacuna que es de las más seguras que hay”, afirma el pediatra: “Hay padres que a lo mejor dicen: 'Bueno, sí, ahora le pondré una dosis, pero la segunda más adelante ya veremos'. Hay esta incertidumbre debido a una mala información”. María Velasco comparte esta percepción. “Cada vez es más habitual que en entornos donde antes nadie cuestionaba el que los niños tengan que vacunarse, ahora haya más cuestionamientos, dudas o directamente personas que creen que las vacunas son más perjudiciales que beneficiosas”, dice. Aún así, la aparición de los brotes no se entiende si no es en relación al incremento de la transmisión en países cercanos. El propio ministerio de Sanidad achaca el repunte exponencial de la incidencia en España al contexto internacional, señalando que "la situación en países de nuestro entorno muestra un aumento generalizado de casos y brotes de sarampión" y que esta circunstancia "ha ralentizado el camino hacia la eliminación de la enfermedad a nivel global, restableciéndose la circulación endémica en más países". Moraga-Llop menciona aquí el efecto de la pandemia de covid-19 en los sistemas sanitarios especialmente de países de ingresos más bajos: “Aunque en España algo influyó, se recuperó inmediatamente. Pero en países de ingresos más bajos la pandemia afectó mucho, suspendiéndose campañas de vacunación contra la polio y el sarampión". Los datos del Ministerio de Sanidad se mueven en esta dirección: en 2024, el 23,3% de los casos fueron importados, “principalmente desde Marruecos y Rumanía”, y otro 44,9% estaban vinculados a esas importaciones. “Los brotes que ha habido de sarampión en España han partido de Marruecos. Ha habido unos brotes impresionantes allí. Y después también de Rumanía, un país con una vacunación muy baja”, contextualiza el experto. “La mayoría son casos importados; no tenemos claramente el virus circulando de forma endémica en España”, aclara Velasco. Esos casos importados normalmente no tienen más alcance que, en todo caso, una transmisión secundaria a personas vulnerables muy cercanas; la situación se agrava cuando entran en contacto con grupos de población no vacunados. “Al ser una enfermedad tan contagiosa, pueden existir algunas cadenas de transmisión secundarias que no se hayan documentado bien”, advierte. Ambos recuerdan brotes recientes que ejemplifican el peligro de las bolsas poblacionales de baja cobertura. Moraga-Llop menciona el de L'Hospitalet de Llobregat y el histórico de Granada, “porque eran poblaciones que no vacunaban a sus hijos”. "Hay poner el foco en que el perfil antivacunas no cale" Con todo, los expertos señalan que el riesgo epidemiológico es relativamente reducido: “No tenemos un riesgo alto, y se puede controlar con la vacunación y la búsqueda de contactos, pero sí que es suficientemente intenso como para que nos alertemos”, dice la infectóloga. Esta evaluación coincide con la del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), que el año pasado emitió un comunicado en el que sentenciaba que "a pesar de que la probabilidad de exposición aumente, el riesgo de infección en la población general se considera bajo debido a las elevadas coberturas de vacunación". Sea como sea, para Velasco la decisión de la OMS "es una llamada de alerta para que España aumente y refuerce el sistema de vacunación, estemos atentos a posibles casos, y se hagan estudios de contactos". Para Fernando Moraga-Llop, la prioridad es clara: “Se debería de insistir nuevamente en la importancia de la vacunación”. El pediatra aboga por una medida concreta y inmediata: “A nivel de pediatría se debería hacer una vacunación de rescate, por lo menos en niños de menos de 5 años que no se han vacunado”. Se trata de identificar y proteger a los susceptibles más jóvenes, los más vulnerables a complicaciones graves. María Velasco amplía el foco hacia los grupos de mayor riesgo por su movilidad. “Personas que vienen de áreas donde está circulando o que van a viajar y luego vuelven a España; personas que trabajan con alta movilidad; migrantes...”. Adicionalmente, opina que es crucial fortalecer la vigilancia en puntos de entrada al país. “En el control fronterizo, cuando viene alguien con fiebre y erupción, hay que estar atentos a los signos de la enfermedad”. También, ambos inciden en la importancia central de combatir las tendencias antivacunas. Moraga-Llop recuerda que "tenemos 20 años de evidencia científica que demuestra que no hay ninguna relación entre la triple vírica y problemas de salud como el autismo", en referencia a una de las principales teorías sostenidas por estos movimientos. Velasco concluye, por su parte, que "tenemos que llegar a los antivacunas de alguna forma y poner mucho foco en conseguir que la vacunación se entienda como un acto sanitario habitual más, para que esa ideología no acabe calando en España".