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El BCE no puede repetir con Irán el error de 2022: por qué los expertos prevén al menos una subida de tipos este año

2026-03-17 - 05:53

Cuando a finales de febrero de 2022 Rusia invadió Ucrania, la inflación ya era un problema para la Eurozona. Por entonces, los precios subían de media al 5,9% en la región y la factura energética o llenar la cesta de la compra suponían un quebradero de cabeza para muchos hogares. Unas semanas después, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, reconoció que el IPC podría superar el 7% en la zona euro por el impacto de la guerra, si bien el máximo órgano de la entidad tardó todavía cuatro meses más en empezar a subir los tipos de interés para controlar el rally de los precios. Lo hizo en 0,5 puntos en julio y aquel fue su primer movimiento al alza en once años. Durante meses, desde el BCE se lanzó el mensaje de que la inflación era sólo un problema temporal o coyuntural. Sin embargo, ni ese alza de los tipos de referencia ni la que llegó en septiembre, que fue más agresiva aún (0,75 puntos), impidieron que la tasa de IPC tocase el 10,6% en octubre, su nivel más alto desde la creación del euro. El impacto de las subidas o bajadas de tipos en la economía no es inmediato, sino que tarda un tiempo en producirse, por lo que muchos expertos criticaron entonces la tardanza del BCE en actuar. “Debería haber sido más audaz”, reconoció tiempo después la propia Lagarde en una entrevista al Financial Times. Desde finales de febrero, ya de este año, los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz han puesto patas arriba el mercado energético mundial y amenazan con provocar una nueva ola inflacionaria si el conflicto se enquista más de lo previsto. El precio del barril de Brent, el petróleo de referencia para Europa, se ha disparado más de un 38% hasta los 100 dólares (ha llegado a cotizar a 106 en las últimas horas). A la vez el precio del gas europeo ha subido cerca del 60% en ese mismo periodo en el mercado TTF de Países Bajos a los 50,75 euros por megavatio hora (MWh). En este contexto, los expertos prevén un mensaje más duro de Lagarde tras la reunión del BCE que tendrá lugar este mismo jueves -la primera desde que se inició el conflicto- y en la que la entidad revisará sus previsiones económicas. Las últimas declaraciones desde el banco central han ido en la línea de "mirar más allá" de las variaciones temporales de la inflación. Sin embargo, el BCE "también querrá evitar repetir el error de política de 2022, reaccionando demasiado tarde si la inflación resulta más persistente", apuntan desde la gestora de Mediolanum International Funds. Una... ¿o dos subidas de tipos este año? En general, los inversores descuentan que el BCE anunciará una subida de los tipos antes de finales de verano y no descartan que pueda aplicar una segunda antes de que concluya el año, en función de cómo transcurra la guerra en Irán y de cómo afecte a la inflación y a la economía. "A nosotros este escenario de dos subidas nos parece excesivo y nos quedaríamos tan solo en una a día de hoy", señala Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión. En un escenario base, en el que la guerra se limitase a unas pocas semanas y se restableciese rápido del suministro de petróleo y gas, la recuperación de la zona del euro se retrasaría, pero "no se vería frustrada", sostienen desde Generali AM. En la gestora italiana consideran que Estados Unidos, como exportador neto de energía, está menos expuesto, si bien advierten de que la confianza de los consumidores podría verse afectada de todos modos. "Los riesgos han aumentado en los últimos días; una escalada prolongada del conflicto podría desencadenar una leve recesión en Europa y prolongar el exceso de inflación", añaden. En ese escenario base los bancos centrales no prestarían atención al repunte temporal de los precios -lo que permitiría a la Reserva Federal estadounidense aplicar una bajada de tipos este año- y al BCE mantenerlos. Por el contrario, en caso de una escalada prolongada del conflicto, "cabría esperar" que el BCE subiera los tipos hasta 50 puntos básicos y la Fed hasta 25 puntos de cara a finales de año, matizan desde Generali. De momento, la presidenta Lagarde ha incidido en que la situación actual no es como la de 2022 y se ha mostrado partidaria de actuar con paciencia. El BCE está esperando antes de plantearse un nuevo ciclo de subidas de tipos. Y, sin embargo, "los mercados esperan ahora que los tipos suban dos veces antes de que termine 2026", constatan desde Edmond de Rothschild. Sus analistas consideran, sin embargo, que la Reserva Federal está cada vez más expuesta al riesgo de estanflación, ya que la inflación podría empezar a mostrar una tendencia al alza mientras que el mercado laboral norteamericano parece estar ralentizándose. Este martes arranca la reunión de dos días de su Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), la penúltima con Jerome Powell al frente del organismo.

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