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El bebé arrojado a un contenedor en Mallorca nació con expectativas de vida de "pocos minutos"

2026-03-17 - 21:40

Las médicas forenses que practicaron la autopsia a la bebé arrojada a un contenedor en Porto Cristo (Mallorca) en noviembre de 2023 han concluido que la recién nacida, de entre 26 y 27 semanas de gestación, estaba viva en el momento del nacimiento, como han apuntado en el juicio con jurado en la Audiencia de Palma. Las dos especialistas han señalado que la causa de la muerte de la bebé fue una parada cardiorrespiratoria derivada de la falta de asistencia médica, la inmadurez pulmonar y de un traumatismo craneal moderado. En su intervención, han coincidido en que las lesiones y hemorragias detectadas en el feto indican que estaba viva cuando se produjeron, si bien no han podido determinar si las lesiones se originaron durante el parto, por una caída accidental o al ser arrojada al contenedor tras nacer en el coche. En este proceso están acusados la madre de la bebé fallecida y su cuñado por un delito de asesinato, para quienes la Fiscalía solicita prisión permanente revisable, mientras que para la tía pide una multa de 5.400 euros por omisión del deber de socorro. La bebé fue localizada por la Policía Local tras el aviso de una vecina, que vio al hombre arrojar a la bebé al contenedor. Los agentes trasladaron a la pequeña hasta el Hospital de Llevant, a escasos 400 metros del lugar, donde los sanitarios intentaron reanimarla sin éxito. Al tratarse de un feto viable, como han dicho las forenses, la supervivencia habría sido "bastante alta" con atención médica adecuada, si bien han recordado que por debajo de las 28 semanas de gestación hay una elevada mortalidad sin cuidados neonatales. Las posibilidades de supervivencias eran "mínimas" Los peritos que analizaron los informes de la autopsia han coincidido en que la bebé nació con vida, si bien han apuntado que, en las condiciones en que se produjo el parto, las posibilidades de supervivencia eran "mínimas" y limitadas a escasos minutos sin asistencia especializada. A preguntas de las defensas, estos especialistas han descartado que el feto, unos 10 o 15 minutos después del expulsivo, pudiera mover la pierna, tal y como en la jornada anterior relató uno de los policías que encontró a la recién nacida en el contenedor. Dos días antes de perder al bebé, la principal procesada, de 41 años, acudió por dolores menstruales al servicio de Urgencias del Hospital comarcal de Manacor, donde la ginecóloga de guardia le informó de que estaba embarazada de unas 25 semanas. La doctora ha informado que el feto tenía una frecuencia cardíaca positiva, se movía bien y la placenta estaba donde tocaba. "El bebé estaba vivo", ha remarcado esta doctora, quien ha rechazado que en ese momento hubiera riesgo de aborto u otros motivos para no darle el alta. El día de la consulta la paciente tenía el cuello del útero "absolutamente normal" y no presentaba signos compatibles con una infección en el líquido amniótico que pudiera desencadenar en un aborto espontáneo. El juicio por estos hechos continuará este miércoles a las 9.30 horas, cuando se prevé que declaren los procesados.

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