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El Betis modifica el proyecto del Villamarín para ajustarlo a su coste original

2026-03-17 - 06:03

El Real Betis ha tomado la decisión de modificar el proyecto de construcción del nuevo estadio Benito Villamarín para que las obras se fijen en el presupuesto original. El encarecimiento del precio de los materiales ha sido el principal detonante para que los responsables verdiblancos apuesten por modificar en parte el diseño que realizó el estudio del arquitecto cordobés Rafael de la Hoz, en colaboración con la firma estadounidense Gensler, y que en el escenario actual se califica como inasumible. El resultado que se encuentren los béticos cuando regresen a Heliópolis será prácticamente el mismo que se ha mostrado en las distintas reproducciones, aunque se va a ajustar la estructura de la cubierta y se apostará por procedimientos constructivos algo más económicos como la prefabricación de piezas. Inicialmente, el Real Betis partía de un presupuesto que fijaba en unos 160 millones de euros el coste total de la terminación del estadio, incluyendo en esa cifra el precio de la construcción de la nueva grada de Preferencia y sus instalaciones interiores , el del edificio polivalente en la explanada cedida por el Ayuntamiento de Sevilla en la calle Doctor Fleming, además de la colocación de la cubierta y del resto de elementos que iban a contribuir a la modernización de la infraestructura. Sin embargo, en aquella licitación inicial sólo la constructora FCC ofertó y, con el proyecto original de Rafael de la Hoz, colocó el precio en 270 millones, es decir, 110 más. Según han explicado fuentes del club a ABC, Goldmans daba el dinero pero decidieron parar, recalcular y empezar de nuevo. De esta forma, el Betis invitó de nuevo a FCC, así como a Sacyr y Acciona. Sacyr ofertó 240 millones sin la cubierta y FCC mantuvo su oferta de 270. La que más se aproximó fue Acciona, con la que han abierto un proceso colaborativo al modelo anglosajón que consiste en que ambas partes remodelan el proyecto sin que afecte al diseño ganador, pero sí en materiales y procesos. Esto supone que habrá cambios en la ejecución, lo que permitirá llevar la obra que llevan la obra al presupuesto original, pero con un presupuesto abierto a su posible reducción. La clave está en que no se podrá ampliar pero sí rebajar. El contratista y el promotor podrán seguir revisando en beneficio mutuo ya que se podría seguir bajando el coste al mismo tiempo que se puede mejorar el margen. El acuerdo con Acciona es conveniente para la constructora y para el Betis. La compañía necesitaba una obra emblemática teniendo en cuenta el problema de imagen que sufre con la vinculación de algunos contratos del Ministerio de Transportes a la trama Koldo, como es el caso del puente del Centenario. El Betis, por su parte, puede así ajustar la obra y no endeudar al club, ya que disponía del dinero -financiado con el CVC- para del presupuesto original y, de la otra forma, habría que incrementarlo en 100 millones de euros. Una cantidad (270 millones) que los de Heliópolis no estaban en condiciones de asumir y que ahora se ve reducida tal y como se proyectó inicialmente para así poder llevar a buen término los trabajos anunciados. Incluso, disponen ya de la preceptiva licencia de obras. Con el acuerdo ya alcanzado, el presidente Ángel Haro anunció este pasado miércoles, justo antes del viaje del equipo a Atenas para disputar el partido de ida de los octavos de final de la Europa League frente al Panathinaikos, que el comienzo de la primera fase de los trabajos sería «inminente». Una actuación de partida que, en líneas generales, consiste en el desarrollo de «las excavaciones y el apantallamiento», ambas ejecutadas por Acciona. Fuentes del Real Betis consultadas por ABC de Sevilla han asegurado que el modificado del proyecto de Rafael de la Hoz no implica ningún cambio de carácter estético y que tampoco afectará a los usos previstos, ni en el caso del estadio ni tampoco en el del edificio polivalente que irá anexo a la grada de Preferencia. Las variaciones serán, por tanto, en los procesos y revisión de los materiales utilizados para las obras. Por un lado, la carpa de doble membrana que se iba a colocar en la cubierta será suprimida, ya que se considera que es innecesaria para las funciones que iba a cumplir. Por otro lado, y en cuanto a la intervención en sí, se apostará por materiales más económicos pero que, a su vez, no representen una merma en la calidad y terminación de la infraestructura. Para ello, una de las vías por la que se va a optar es la prefabricación de piezas. Es decir, las mismas se harán con procesos industriales y llegarán al Benito Villamarín solo para montarse, algo que ya se está aplicando en algunas promociones de vivienda como las de la Algodonera de Parque Alcosa. En el club confían en esta nueva estrategia para que el estadio sea realidad en los plazos anunciados recientemente y que el exilio en la Cartuja no dure más de tres temporadas. O lo que es lo mismo, se mantiene la idea de que las obras estén terminadas en el mes de mayo del año 2028 y que, por tanto, el Betis pueda volver a disputar sus partidos como local en la avenida de la Palmera a partir de la temporada 2028/2029. Para alcanzar ese objetivo, ha sido clave el acuerdo alcanzado con Acciona y también, como aseguran las mismas fuentes del club, la predisposición del gobierno de José Luis Sanz para desbloquear un proyecto que llevaba décadas enquistado. Entre otras cosas, porque ninguno de los anteriores ejecutivos municipales del PSOE fueron capaces de desatascar una operación urbanística de tantísima envergadura tanto para el club como para la propia ciudad.

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