El Bigotes, condenado por la Gürtel: "No se nos puede comparar con Ábalos y Koldo porque en nuestra trama no había farlopa"
2026-02-18 - 15:33
Álvaro Pérez, más conocido como El Bigotes, fue condenado como uno de los cabecillas de la trama Gürtel. La investigación, que comenzó en el año 2007, vinculaba a una red de corrupción política con el Partido Popular que operaba, principalmente, en Madrid y Valencia y estaba encabezada por el empresario Francisco Correa Sánchez. Tras nueve años en prisión y con otros nueve aún por cumplir, El Bigotes ha concedido su primera entrevista en televisión a Susanna Griso y, este miércoles, Espejo Público ha emitido la conversación entre la periodista y el encarcelado. Así, el entrevistado ha recordado que su trayectoria profesional comenzó con la representación de artistas como Andrés Pajares y Rocío Jurado y, hasta que se empezó a organizar eventos, estuvo vinculado al mundo del espectáculo. Respecto a su detención como uno de los cabecillas de la trama Gürtel, El Bigotes ha señalado que se encontraba en el peor momento de su vida, tenía el teléfono pinchado y le pidieron que cogiera las medicinas que estaba tomando, pues estaba operado de un cáncer de próstata: "Me llevaron a Madrid y ya entré en el territorio Garzón". "Me llevaron a un calabozo con otras 40 personas y, tal y como entré, me hice pis en los pantalones. Así estuve, con el pis en los pantalones, durante tres días. Me dijeron que cogiera una manta y un colchón, que el colchón era una gomaespuma llena de todo tipo de líquidos: vomitonas, meadas...", ha explicado el preso. "Quise hacer pis, tiré de la cadena y se empezó a salir todo lo que había en el váter. Así me tuvieron los tres días. Con el agua que había rebosado, el papel, la mierda y todo... Intentaba llorar poco. Me acababan de poner un implante y pedí una aspirina, pero todavía la estoy esperando. Pensé en darme un golpe con la reja para ver si me hacía una brecha, me sacaban y me daban algún calmante, pero pensé 'a ver si me voy a hacer demasiada sangre y me muero aquí'", ha agregado Álvaro Pérez. Al tercer día, Álvaro Pérez acudió a la Audiencia Nacional, donde, frente al juez Garzón, estuvo "tres o cuatro horas declarando": "Me dijo que me iban a mandar a casa. Estuve casi un año tirado en el sofá de casa llorando". Cuando el juez decidió dejar a Pérez en libertad condicional, este se sometió a un gran cambio de aspecto: "Me afeité todo porque ir conmigo por la calle era como ir con Cristiano Ronaldo. Me conocía todo el mundo". El preso ha definido la vida en la cárcel como una realidad "durísima": "No sabes quién se acerca a ti. Yo he compartido mesa con tíos que han violado, han matado, han torturado y tenían mucha menos condena que yo... Y se descojonaban de mí". "Una noche, yo estaba llorando en la soledad de mi celda, era de madrugada y sentía que me estaba ahogando. Era un ataque de ansiedad, pero era el odio lo que sentía. Odiaba al sistema, odiaba el haber tomado ciertas decisiones, me odiaba a mí... Me arrepentí de haber hecho todo lo que hice el día que me encerraron por primera vez en el furgón de la Guardia Civil. Ese día, dije 'qué pena no morirme ahora mismo y volver a nacer'. Yo no me puedo reír de que Ábalos pida que no lo trasladen porque nadie sabe lo que es un traslado", ha apuntado el protagonista. Ante esta última confesión, Susanna Griso ha querido saber "por qué son tan duros los traslados", a lo que El Bigotes ha respondido: "Te despiertas a las 5.30 horas y te preparas hasta que llegue un funcionario y te baje. En un calabozo, esperas varias horas hasta que te coge la Guardia Civil y, dependiendo del calzado, te quitan los cordones. Si llevas una pulsera que te ha regalado tu hija y te ha hecho un nudo, te la cortan, no puedes llevar tabaco, te quitan las gafas, te quitan hasta la carpeta con las anotaciones para tu declaración. Te lo quitan todo". "En mi caso, me llevaron a la Audiencia Nacional, si tengo suerte, el primero; pero, si no, me pasean por todo Madrid llevando a otros presos. Yo, cada diez o veinte minutos, debo hacer pis porque si no reviento", ha añadido. "Tengo diagnosticada una incontinencia severa grave por el cáncer de próstata y me tuvieron cinco horas metido en un furgón, engrilletado, y me hice pis, una vez más, hasta los tobillos. El funcionario que iba en el furgón me dijo: 'Esto es lo que hay, campeón'". De la misma manera, Álvaro Pérez ha criticado la diferenciación entre los presos, asegurando que los condenados por el procès, "Oriol Junqueras, Jordi Turull..." cuentan con una comida "de catering". Respecto a sus declaraciones, El Bigotes ha destacado que "nunca" ha mentido: "He podido callar, pero mentir, jamás. Nadie me dijo que me tenía que sentar con la Fiscalía, pactar y colaborar. Pero te digo que otro gallo hubiese cantado. Yo hice muchos regalos, pero no el jaguar. Yo regalé bolsos, fulares y, lo máximo, un reloj de 2.000 euros a la mujer de Camps, que me lo devolvió". Asimismo, el entrevistado ha confesado que, económicamente, ahora está "como el culo", pero al menos está "tranquilo": "Tengo un sueldo, una nómina, aunque embargada". "Me descojono cuando oigo que soy uno de los cabecillas de la Gürtel porque me he comido la misma condena que Correa y yo no tenía paraísos fiscales, casas, propiedades, barcos...", ha apuntado Pérez, que, pese a esto, no se sintió traicionado por Francisco Correa. "Yo hubiese colaborado, pero me he enterado de muchas cosas cuando estaba en el patio de la cárcel (...). Me voy a arrepentir hasta el día que me muera, pero la corrupción del PP paga cárcel y pide perdón, se arrepiente. ¿En qué nos parecemos nosotros a otro tipo de corrupciones que hay en España? Hay una cosa en los periódicos que se llama 'Las siete diferencias', yo voy a explicar tres para que nunca más se compare la Gürtel con esto de Koldo y Ábalos: uno, en la Gürtel no había farlopa; dos, en la Gürtel no había putas; y, tres, Correa se repartía pasta con otros empresarios, no trincaba pasta de la Seguridad Social ni del tren ni de nada".