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El 'bipartidismo' recupera pulso en Castilla y León y deja atrás su peor resultado histórico: así ha evolucionado en 43 años

2026-03-16 - 05:13

La pujanza de los partidos regionalistas como Unión del Pueblo Leonés, Soria Ya y Por Ávila y el augurado crecimiento de Vox tras el registrado en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón han sufrido, en ambos casos, un 'bajonazo' en las expectativas generadas en las elecciones de Castilla y León que han dejado un claro triunfo del Partido Popular, que aumenta además sus procuradores en las Cortes. Los populares se han impuesto con un 35,5% del voto, al 99,3% del escrutinio, y solo a falta de conocer los sufragios de los castellanoleoneses residentes en el exterior, el llamado voto CERA. El partido liderado por Alfonso Fernández Mañueco ha sido el que más crece en comparación con el resto, lo que le ha supuesto sumar dos procuradores más de los 31 con los que partía en las elecciones de 2022. Tras el PP, ha sido VOX el segundo partido que ha marcado un aumento mayor de apoyos: un 1,3% adicional, que le ha supuesto ganar un asiento y sumar 14 en la composición de nuevo parlamento autonómico. El PSOE también crece, algo menos, un 0,7%, pero también supone para ellos un aumento de representación en las Cortes de Castilla y León: de los 28 que logró con Luis Tudanca hace cuatro años, pasa a sumar 30 gracias al impulso del exalcalde de Soria, Carlos Martínez, que ha añadido dos. La ganancia de los tres grandes partidos contrasta con la pérdida de fuerza del resto de partidos que tenían representación en la Cortes autonómicas. Podemos desaparece en otro parlamente autonómico —repitiendo de este modo lo que sucedió en las últimas elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón— y se queda sin el único escaño que atesoraba hasta ahora Pablo Fernández, el actual secretario de organización de Podemos que no estaba en las listas en esta ocasión. Los morados apenas han conseguido un 0,7% de los votos, más de cuatro puntos menos que en los pasados comicios y la mitad, por ejemplo, de los que ha obtenido Se Acabó La Fiesta (1,4%), el partido de Alvise que está en las antípodas ideológicas de la formación liderada por Ione Belarra. Tampoco ha conseguido posicionar ningún procurador la coalición que unía a Sumar con IU, aunque tampoco la había obtenido hace cuatro años. Y tampoco ha sido la noche para los partidos regionalistas. Unión de Pueblo Leonés (UPL) sí ha logrado enrocarse en los tres escaños que atesoraba en las últimas elecciones —manteniendo además su porcentaje de apoyos en el 4,3%— pero Soria Ya ha logrado a duras penas arañar un procurador —pierde dos respecto a las urnas de 2002— y Por Ávila sufre también una pérdida de voto (-0,2%) pese a lograr mantener su escaño. PP y PSOE suman cuatro escaños más El bipartidismo, a la vista de lo acontecido en las urnas, no solo ha logrado salvar la papeleta sino que, a diferencia de los acontecido en Aragón, ha aumentado su peso en las Costes. Los 33 escaños del PP y los 30 del PSOE suponen 63 procuradores que superan a los 59 que tenían ahora en el hemiciclo castellanomanchego y que habían supuesto el mínimo histórico conjunto de ambos, que entonces lideraban el popular Mañueco (con 31) y el socialista Tudanca (con 29). El candidato del PSOE dejó el liderazgo del partido poco después de aquella derrota de 2022. Esos 63 procuradores, sin embargo, quedan muy lejos de los 83 diputados que lograron amasar conjuntamente PP y PSOE en el año 2011. El popular Juan Vicente Herrera ganó aquellos comicios en plena crisis económica y lo hizo por mayoría absoluta por tercera vez consecutivas después de haberse impuesto en los comicios de 2003 y 2007. Los 53 asientos que sumaron los populares en aquella convocatoria electoral fue el máximo histórico del PP hasta la fecha. Con los 29 que obtuvieron los socialistas, coparon entre ambos gran parte del hemiciclo autonómico y que apenas dejaron un escaño para UPL y otro para Izquierda Unida. Fue la última vez que el bipartidismo arrasó en Castilla y León. Las nuevas formaciones políticas surgidas como reacción indignada a los efectos de la crisis económicas —con el alumbramiento de Podemos y Ciudadanos— fue el comienzo del declive de apoyos para los dos grandes partidos que, sin embargo, nunca dejaron de ser los dos más votados en la comunidad. La erosión fue progresiva hasta alcanzar el citado mínimo de 59 escaños conjuntos en 2022... que ambos partidos elevan ahora a 63.

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