'El caballero de los Siete Reinos', resumen del episodio 1x02: los nuevos Targaryen no parecen estar tan locos (por ahora)
2026-01-26 - 14:44
[Este artículo contiene spoilers del episodio 1x02 de 'EL CABALLERO DE LOS SIETE REINOS'] "¿Esto va a empezar siempre así?", nos descubrimos preguntándonos con media sonrisa mientras vemos a ser Arlan quedarse a gusto de buena mañana sin manto que lo cubra. El primer episodio de El caballero de los Siete Reinos, estrenado el pasado lunes 19 de enero, hizo lo suyo para recordarnos que esto es una adaptación del universo de Juego de tronos, con el humor que eso implica, y este segundo no ha tardado en volver a confirmarlo. Un guiño a su manera de escribir que suponemos que ya no habrá sorprendido tanto a George R. R. Martin como lo hizo aquella primera escena de la serie -recordemos que Juego de tronos ya nos curo de espanto en lo que a genitales y partes privadas se refiere- y que pronto se ha visto seguido por una triste pregunta: ¿Era ser Arlan del Árbol de la Moneda realmente el caballero que ser Duncan el Alto cree que era? Los que esperasen ver cómo este último se desenvuelve en una justa tras un primer episodio en el que su final auguraba que la suerte estaría de su lado para poder participar en el torneo deberán seguir esperando: en el universo de Poniente hay demasiados reyes, casas, herederos y caballeros como para que la trama se desenvuelva con tanta facilidad. Los Targaryens de hace un siglo Empiezan las presentaciones y, con ello, un nuevo lío de nombres que debemos aprender. Si en el primer episodio conocimos a Lyonel (Daniel Ings), antepasado de los Baratheon, en este damos la bienvenida a Baelor Targaryen (Bertie Carvel), primogénito del rey Daeron el Bueno, príncipe de Rocadragón, Mano del Rey y heredero del Trono de Hierro. Y también a su hermano Maekar (Sam Spruell). Pero aunque estos sean a los únicos que nos han presentado con nombre, cara y ojos tras su llegada al torneo, otras apariciones deben tenerse en cuenta, pues ese rubio platino que luce el joven que confunde a Dunk por un mozo de cuadra nos ha chivado que son tres a los Targaryens que hemos visto en este comienzo de episodio. (SPOILER: este será el nuevo príncipe loco Aerion Targaryen, a quién CINEMANÍA tuvo el placer de entrevistar para confirmar que su actor, Finn Bennett, es buena persona ¡y fan de Cádiz!). Después de la llegada de estos nuevos Targaryen, y después también de que Duncan (Peter Claffey) siga a una sirvienta que lo guía hasta la sala donde Baelor y Maekar discuten, la hija de lord Ashford, Gwin, le dice a Duncan a escondidas que los hijos de este último están desaparecidos y posiblemente muertos. Un apunte que, sumado a la conversación que nuestro protagonista espía, nos ayuda a reconstruir el árbol genealógico de los Targaryen. Durante su discusión, oímos a Baelor confirmarle a su hermano que ser Roland aparecerá con sus hijos Aegon y Daeron quien, parece ser, no es digno heredero para su padre. A su vez, también se menciona a Aerys y Rhaegel, quienes Baelor afirma que, igual que Daeron, "no se desenvuelven bien en los torneos". Aunque los personajes no digan nada más sobre ellos, los fans de este universo saben que se trata de sus otros hermanos. Un nuevo emblema para ser Duncan Pero que la llegada de los Targaryen no nos distraiga del destino de nuestro protagonista (por mucho que esta parezca haber alterado a su nuevo pequeño escudero, Egg (Dexter Sol Ansell). Ser Duncan está dispuesto a participar en esa justa, pero el inicio del episodio nos muestra cómo ningún señor recuerda a ser Arlan del Árbol de la Moneda (Danny Webb), lo que imposibilita que avalen a Dunk como caballero. Mientras busca la manera de hacerlo, con la llegada de la Casa del Dragón, Dunk conoce a ser Roland Crakehall -quien Baelor decía que encontraría a los hijos de Maekar- y a su hermano de guardia, ser Donnel del Valle Oscuro. Este último le cuenta que es hijo de un cangrejero, lo que parece dar ánimos a Duncan hasta que, más adelante, Egg le cuenta que, en realidad, el padre de Donnel es el dueño de la mitad de la flota de cangrejeros de Poniente. Es después de hablar con ellos que Duncan acaba espiando a los Targaryens quienes, tras su conversación, lo descubren y le hacen dar la cara. En un intento por no ser castigado, les cuenta su problema sobre el hecho de que nadie recuerda a ser Arlan, aunque este sirvió al propio Baelor. Es él quien al fin afirma conocerlo, pues en Bastión de Tormentas, en el torneo que lord Baratheon celebró por el nacimiento de su nieto, le tocó batirse en las justas contra él. Según el primogénito del rey, ser Arlan nunca ganó ningún torneo, pero fue buen caballero. Con ese reconocimiento, Duncan consigue ganarse un puesto en el torneo. Sin embargo, antes de marcharse, Baelor le dice que, al no ser pariente de ser Arlan, no puede luchar con el escudo del cáliz alado de aquel para el que fue escudero y que debe buscarse su propio emblema. Ha nacido un caballero Con su lugar en el torneo asegurado, ser Duncan no solo necesita buscarse un emblema, sino también un bueno equipo. Para lo primero, acude a la titiritera que ya habíamos visto en el primer episodio y que en este se nos presenta como Tanselle "la Titana" (Tanzyn Crawford), apodada así por su altura. Una chica que entretiene a los caballeros con sus representaciones y a la que Duncan parecía haberle echado el ojo. En una conversación que no solo le ha dado vergüenza ajena a Egg (será verdad que todos los caballeros son bufones cuando hay mujeres de por medio), Duncan le pide a la titiritera que le pinte un nuevo emblema en el escudo: un Olmo en el ocaso con una estrella fugaz en la punta (guiño a aquella estrella que caballero y escudero veían pasar y que les iba a dar una suerte que era solo suya). Para comprarse la armadura, el que ahora ya sí es caballero se ve obligado a vender a su yegua justo antes de asistir a la primera justa, donde conocemos al último Targaryen del episodio: el príncipe Valarr (Oscar Morgan), hijo de Baelor. Es en ese momento, viendo cómo los caballeros se enfrentan entre ellos, que Duncan se da cuenta de que ser Arlan nunca fue un gran caballero, pues no solo no ganó ningún torneo en sus 60 años de vida, sino que murió tirado en una cuneta. Sin embargo, eso no impide que este segundo episodio acabe con el mismo tono de esperanza que el primero: tras confirmarle a Egg que él también podría ser caballero ya que, aunque sea un "enclenque", crecerá y, además, parece buena persona; Duncan asegura que aprendió a ser un hombre de honor gracias a ser Arlan y que, a la mañana siguiente, en el torneo, como su legado, les mostrará a todos esos nobles señores "lo que forjó su mano".