'El caballero de los Siete Reinos', resumen del episodio 1x03: el escudero es el más listo de todos, pero eso ya lo sabíamos
2026-02-03 - 06:15
[Este artículo contiene spoilers del episodio 1x03 de 'EL CABALLERO DE LOS SIETE REINOS'] El inicio del episodio 3 de El caballero de los Siete Reinos ha sido tan adorable que, si no hubiese sido por el detalle de ese ojo colgando, casi nos habríamos olvidado de lo que estábamos viendo. La relación entre Duncan (Peter Claffey) y Egg (Dexter Sol Ansell) es de aquellas que no parecen hechas para el mundo de Poniente y el final de esta tercera parte nos ha demostrado por qué: su amistad era demasiado bonita para ser del todo real. Los Targaryen son los indiscutibles protagonistas del universo de Juego de tronos. Tanto loco ha habido en sus reinados que George R. R. Martin no se cansa de trasladarnos a las leyendas antiguas sobre el linaje de Daenerys. El episodio pasado, aquel que titulamos Los nuevos Targaryen no parecen estar tan locos (por ahora), presentó a los miembros de la Casa del Dragón de esta antigua época, y lo de "por ahora" ha durado la semana que ha tardado en salir este nuevo episodio. Los anuncios y entrevistas promocionales ya nos habían chivado que aquel de pelo claro que confundió a Duncan con un mozo de cuadra en el episodio anterior iba a ser Aerion Targaryen (Finn Bennett), y también sabíamos que este no iba a estar muy bien de la cabeza. Lo que aquellos que no hayan leído las historias de R. R. Martin no sabían (aunque algunos ya se imaginarían) es que el pequeño escudero de Ser Duncan el Alto guardaba también un pequeño secreto. Pero, primero, comencemos por el caballero. Un caballero sin escudo ni justa Empezamos a dudar de que vayamos a ver a ser Duncan en una justa, y no será por falta de convicción del susodicho ni por falta de interés por parte de todo aquel que le rodea. La falta de audacia que le falta al caballero más alto de los Siete Reinos le sobra a su pequeño escudero que, al inicio del capítulo, decide ir a entrenar al caballo y a él mismo para que Ser Duncan tenga alguna posibilidad de ganar. Es durante su excursión matinal que Egg se cruza con ser Robin Rhysling, a quien reconoce gracias al parche que le cubre el ojo izquierdo como el caballero más loco de los Siete Reinos -un apunte que hacemos ya que parece tratarse de esas interacciones que debemos anotar en la libreta si no queremos estar preguntándonos más adelante de qué nos suena ese hombre que parece, como todos, estar un poco loco-. Hechas las presentaciones, la trama continúa con un ser Duncan que descubre, una vez más gracias a los conocimientos de su escudero, que no podrá participar hoy tampoco en las justas, pues este día está dedicado a los caballeros de alta cuna y renombre, lo que le da el tiempo necesario al señor de Vado Ceniza para intentar hacer un trato con él. Tras haberse gastado una fortuna en la fiesta para su hija, la casa Ashford le pide a ser Duncan que escoja de contrincante al hijo de su lord, ser Androw, pues este se dejará vencer para que así los pocos que hayan apostado por ser Duncan y no por él (el favorito de las justas) ganarán todo el dinero que haya de por medio. Sin embargo, nuestro protagonista es un hombre de honor y, a pesar de las pocas posibilidades que tiene de ganar, no está seguro de querer aceptar el acuerdo. El escudero que sabía demasiado Y hasta aquí los avances de este caballero, pues el tercer episodio no trata sobre él, sino sobre aquel que va a su lado. Si decíamos que el inicio de capítulo ha sido adorable es porque, por mucho que se esfuerce, Ser Duncan no es capaz de ser mala persona y apenas puede hablarle mal a su escudero. Le enseña su profesión, le permite los caprichos y se queda anonadado de todo lo que sabe el niño al que encontró en un establo. Los conocimientos que tiene Egg de todo lo que le rodea, desde los nombres de los caballeros y soldados a la historia de las casas, no son característicos de alguien de su origen, así como tampoco lo son las reacciones que tiene frente a los Targaryen. La llegada de la Casa del Dragón pareció alterarle en el episodio anterior y, en este, durante la justa de Aerion Llamabrillante, hijo de Maekar y príncipe de la casa Targaryen, Duncan se sorprende al oírle pedir a Ser Humfrey que mate al albino. Su discurso sobre la canción de Alice que canta Lyonel Baratheon (Daniel Ings), sobre el que Duncan afirma que hombres más sabios entenderán su moraleja y Egg responde con un discurso sobre el honor, la tenacidad y la esperanza, se suma así a esa lista de comportamientos de entre los que ser Duncan no ha sido capaz de ver por su falta de inteligencia. El niño que tiene al lado no es un niño cualquiera: es hijo de los Targaryen. El dragón nunca puede perder Con este descubrimiento finaliza el tercer episodio de El caballero de los Siete Reinos en el que conocemos un poco más a los miembros de la Casa del Dragón de hace un siglo. En el capítulo anterior empezamos a descubrir su árbol genealógico con Baelor (Bertie Carvel) y Maekar (Sam Spruell), hijos del rey Daeron el Bueno. El primero se nos presentó como heredero del Trono de Hierro y el segundo como un padre preocupado porque sus hijos no aparecían. En este tercer capítulo, la quedada entre ser Duncan y Raymun Fossaway (Shaun Thomas), primo de Ser Steffon, nos da más detalles sobre la familia, pues es este quien cuenta que Maekar ha partido de Vado Ceniza para buscar a sus otros vástagos, quienes "salieron del refugio estival hace unos días y todavía no han llegado". Es de oídos que nos presenta a Daeron, el heredero y un borracho, a Aerion, engreído y cruel, al tercero, a quien se dice que querían enviar a la Ciudadela para hacerle maestre de lo inútil que es y al pequeño, del que solo menciona su existencia y del que conocemos su verdadera identidad cuando Aerion decide romperle los dedos a la titiritera por matar a un dragón en su obra. Al defenderla ser Duncan, Aerion decide partirle los dientes al protagonista hasta que Egg interviene, revelando que es hermano del Targaryen. Un final al que hay que añadir una última cosa más: esa fortuna que, inocentemente y de pasada, les lee una mujer a caballero y escudero. "Alcanzarás la gloria y serás más rico que un Lannister", le profetiza a ser Duncan. "Tú serás rey. Morirás abrasado y los gusano se alimentarán de tus cenizas. Y quienes te conocen se alegrarán de tu muerte", le dice al niño calvo que va a su lado.