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El cambio climático amplió un 55% el área arrasada por la DANA de Valencia: "Va a volver a ocurrir"

2026-02-17 - 18:23

El 29 de octubre de 2024, una tragedia provocada por las lluvias torrenciales golpeó a la Comunidad Valenciana. En apenas unas horas, las calles se convirtieron en ríos de agua que desfilaban por las vías públicas. El temporal desbordó cauces y barrancos, llegando a arrasar barrios enteros bajo una riada que le costó la vida a 238 personas y dejó una huella imborrable en decenas de municipios. En Turís, uno de los epicentros del desastre, se registraron 184,6 litros por metro cuadrado en solo una hora y 771 en 16 horas. Unas cifras extraordinarias que la ciencia examina con una certeza incómoda, la de que todo hubiera sido distinto si no existiera el cambio climático. Esa es la principal conclusión de un estudio internacional liderado por la Universidad de Valladolid y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en colaboración con varios centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El análisis sostiene que el cambio climático intensificó los mecanismos atmosféricos que desencadenaron aquellas lluvias torrenciales y provocaron unas inundaciones históricas en España La investigación, publicada este martes por la revista científica Nature, ha revelado que el día de la catástrofe, en comparación con la era preindustrial, la tasa de lluvia en seis horas aumentó un 21%; el área en la que se recogieron más de 180 litros por metro cuadrado fue un 55% mayor; y el volumen de lluvia en la cuenca del río Júcar subió el 19%. Todas esas cifras hubieran sido diferentes si la influencia del hombre no hubiera calentado el clima durante los últimos 150 años, ha explicado el autor principal del estudio, doctor en física e investigador del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CSIC-UV-GVA), Carlos Calvo-Sancho. El doctor ha concretado que aún no se sabe cuándo pero "va a volver a ocurrir". De esta forma, el estudio ha destacado "la urgente necesidad" de establecer estrategias de adaptación eficaces y una mejor planificación urbana para reducir los riesgos crecientes asociados a los fenómenos meteorológicos extremos "en un mundo que se calienta rápidamente". Cómo se realizó la investigación La influencia del cambio climático antropogénico podría estar asociado al aumento de las condiciones meteorológicas extremas —como lluvias torrenciales— pero cuantificarlo es complicado debido a la dificultad a la hora de distinguir entre los procesos inducidos por el ser humano y los naturales. Para tratar de averiguarlo, el equipo empleó el método basado en modelización numérica de alta resolución (que combina simulaciones y observaciones directas) para cuantificar hasta qué punto el calentamiento global afectó a la tormenta de Valencia de 2024. En primer lugar hicieron una simulación para reproducir el evento (simulación de control) y después modificaron las condiciones iniciales quitando la señal del cambio climático provocado por el hombre. A partir de ahí, realizaron quince simulaciones basadas en quince modelos climáticos, recreando el evento en un clima preindustrial. El método no es nuevo. Se usa para estudiar el impacto del cambio climático sobre fenómenos a pequeña escala como el sistema convectivo (el complejo de tormentas) asociado a la DANA (depresión aislada en niveles altos) de Valencia, pero no para eventos de mayor escala, como olas de frío o calor. De hecho, los autores del estudio usaron esa metodología para analizar la tormenta de granizo de Girona de 2022, que dejó pedrisco de doce centímetros y causó la primera víctima mortal por granizo en Europa en los últimos 30 años. Ese trabajo mostró que la ola de calor marina favoreció las condiciones necesarias para que se desarrollara el granizo gigante, todo ello "potenciado por el cambio climático", explica Calvo-Sancho. En este reciente estudio, las simulaciones del fenómeno con una resolución a escala kilométrica revelaron que el cambio climático aumentó la intensidad de la lluvia un 21%. También incrementó en un 55% el área afectada por precipitaciones totales iguales o superiores de 180 litros por metro cuadrado y un 19% el volumen de precipitación en la cuenca del Júcar en comparación con la era preindustrial. ¿Por qué se intensificó la tormenta? El análisis mostró que el calentamiento de la superficie del mar en el Mediterráneo y el Atlántico norte aportó más humedad a la atmósfera, lo que aumentó el vapor de agua (que después se convierte en lluvia) y produjo una serie de cambios en la dinámica de la tormenta que intensificaron las precipitaciones. "Este calentamiento actuó como combustible y provocó un pequeño aumento de la evaporación (del 10%) y del flujo de vapor de agua, es decir, del transporte de humedad a la tormenta (del 8%), lo que produjo una liberación de calor latente en el sistema que gobierna la nube de tormenta del 30%", ha detallado Calvo-Sancho. Esta reacción en cadena aumentó la potencia de la tormenta, hizo que las corrientes ascendentes fueran un 11% más intensas y que la actividad de la microfísica fuera mayor y, en consecuencia, "también los impactos en superficie", describió el científico. Por su parte, César Azorín, el investigador principal del Laboratorio de Clima, Atmósfera y Océano del CIDE y coautor del trabajo, ha concluido que "los hallazgos ponen de manifiesto la necesidad urgente de implementar estrategias de adaptación efectivas, incluida la monitorización y predicción de estos fenómenos, así como revisar la planificación urbana para hacer frente a riesgos hidrometeorológicos crecientes en un mundo que se calienta rápidamente".

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