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El caso ataúdes o cómo hacer negocio con el dolor: 6.000 féretros fueron cambiados por otros más baratos

2026-03-27 - 05:20

"Las tumbas de los egipcios se ponían a cubierto para evitar depredadores". Eso parece que tendrían que haber hecho en Valladolid las familias que entregaron sus muertos al grupo funerario El Salvador. La frase entrecomillada es de un magistrado, un perjudicado más de las decenas de ellos que están compareciendo en la Audiencia de Valladolid por el denominado 'caso ataúdes'. El asunto investiga, entre otras cuestiones, los supuestos cambiazos de ataúd que los fallecidos sufrían momentos antes de iniciarse el proceso de incineración. El juicio es la culminación de la 'Operación Ignis', desarrollada por la Policía Nacional por la actividad del grupo funerario entre 1995 y 2015. Supuestamente, en esos veinte años, los investigados realizaron el 'cambiazo' de al menos un total de 6.000 ataúdes por otros más baratos con el fin de reutilizarlos para otros sepelios. Hicieron lo propio con las coronas de flores. El asunto estalló en enero de 2019 y señalaba las prácticas de la familia Morchón en funeraria El Salvador con el fundador Ignacio Morchón Alonso al frente. 35 sesiones, 23 acusados y 280 comparecientes Ahora, el Ministerio Público dirige su acusación contra 23 personas físicas, entre ellas la viuda y los tres hijos del fundador (ya fallecido), para quienes solicita las penas más elevadas por delitos de organización criminal, estafa continuada, apropiación indebida, contra el respeto a los difuntos, blanqueo de capitales y falsedad documental. Como responsables civiles subsidiarios figuran las empresas Agencia Funeraria Castellana S.A. y Parque El Salvador S.L. El inicio del 'macrojuicio' tuvo lugar el pasado 2 de marzo, pero las defensas intentaron evitarlo. Ese día, solicitaron la nulidad de actuaciones y el sobreseimiento de la causa abierta tras denunciar que el 'macrojuicio' se encuentra viciado de inicio por la actuación de la Policía Nacional. Acusaron a los agentes de llevar a cabo una investigación que se mantuvo oculta ante el propio juzgado de instrucción, la Fiscalía y la mercantil enjuiciada. Me dijeron que antes de la incineración se daba el cambiazo al ataúd por otro más barato" Pero el proceso está en marcha. Se han previsto un total de treinta y cinco sesiones que se prolongarán hasta junio. En la Sección Cuarta de la Audiencia de Valladolid están compareciendo unas 280 personas, entre testigos, peritos y los ocupantes del banquillo de los acusados. El juicio se toma ahora un respiro por la llegada de la Semana Santa y se reanudará el 6 de abril. Ese día, los perjudicados de las dos acusaciones particulares tomarán el relevo a los que hasta el momento ha presentado la Fiscalía. Se espera que el proceso judicial que se dilate hasta el 2 de junio. Los empleados callaban para no perder el empleo Este miércoles, el proceso celebró su novena jornada de testificales. En total, tienen que prestar testimonio casi 140 afectados, para relatar cada uno su caso particular. El relato de los que ya lo han hecho han tenido como denominador común la "rabia" e "impotencia" que les invadió tras enterarse de que sus familiares habían sido incinerados en feretros baratos. Lo de menos es el féretro, lo grave es no saber si las cenizas son de tu padre" Uno de los primeros en hacerlo, el pasado 9 de marzo, fue el inspector encargado de la investigación del caso ataúdes. Declaró que el entramado delictivo no pudo hacerlo una sola persona y que se trataba de una acción colectiva "que necesitaba infraestructura". Según el policía, está claro que el modus operandi era conocido por los trabajadores del Grupo El Salvador. Aunque no recibían gratificación por ello, obedecían las instrucciones de la empresa ante el temor de perder su empleo. Al día siguiente testificó Sara Martínez Peña, una extrabajadora de Funeraria Castellana, quien ocupó el puesto de recepcionista y encargada de la cafetería del tanatorio viejo en Valladolid entre 2005 y 2006. La mujer ratificó que durante el tiempo que prestó allí sus servicios llegó a oír entre los empleados la palabra "reciclaje". Contó que inicialmente desconocía el trasfondo del término, pero que más tarde le explicaron que consistía en dar el "cambiazo" a los ataúdes para, antes de su cremación, sustituirlos por otros mucho más baratos. Al cambiazo lo llamaban "reciclaje" La exempleada apuntó que esa práctica era sobradamente conocida por todos los empleados del grupo y que incluso provocaba más de una sonrisa cómplice entre ellos cuando salía a relucir dicho término. "Me dijeron que antes de la incineración, que no dejaban presenciar a los familiares, se daba el cambiazo al ataúd por otro más barato. El de más calidad se llevaba a un garaje y luego era de nuevo trasladado al tanatorio para su reventa, al igual de lo que se hacía con las flores, previa modificación de algunos de los elementos de estas últimas", aseguró. El comportamiento de esta gente ha sido carroñero, los muertos no se merecían esto" Días después, declaró Amadeo N, otra de las personas perjudicadas. Restó importancia al hecho de que los acusados hubieran sustituido la caja de sus progenitores por otra de más baja calidad. "Lo de menos es el féretro, lo grave es no saber si las cenizas son de tu padre", se quejó ante el tribunal de la Audiencia de Valladolid. Fernando S.A, empresario inmobiliario y propietario de una administración de lotería en Valladolid, perdió a su padre el 8 de marzo de 2002. "El comportamiento de esta gente ha sido carroñero, los muertos no se merecían esto", reprochó al grupo de empresas de la familia Morchón. El juez que trató un caso por flores revendidas y hoy es un afectado Especialmente llamativo es el caso del hoy magistrado de la Audiencia Provincial de León, José Luis Chamorro, cuya frase sobre las precauciones en Egipto abría esta crónica. El pasado lunes prestó testimonio en este juicio. Enterró a su padre en 2008 y a su madre en 2012, y en ambos casos, el velatorio se desarrolló en el tanatorio de El Salvador. "Siento primero estupor y luego indignación", dijo. Me enseñaron una foto de mi bebé tirado en el suelo junto a unos palés... me parece de personas inhumanas" Precisamente, esta persona, en su etapa como titular del Juzgado de lo Penal 4 de Valladolid, llegó a enjuiciar un caso en el que Ignacio Morchón, magnate del grupo investigado, figuraba como denunciante de un caso de injurias y calumnias cometido por una persona que se dedicó a repartir pegatinas en las que aseguraba que las flores, tras los sepelios, eran luego revendidas. El juicio concluyó en sentencia condenatoria para el acusado. Una niña de dos años en un ataúd de adulto Este martes, declaró un padre que utilizó los servicios de Funeraria El Salvador para despedir a su bebé de ocho meses. "Me enseñaron una foto de mi bebé tirado en el suelo junto a unos troncos, unos palés y unos trozos de madera. No sé cómo es posible entregarles a tu ser más querido y que hagan eso con él, me parece de personas inhumanas", recriminó Sergio F.G.. Es una barbaridad, no hay derecho que hayamos pagado y jueguen de esa forma con las personas" Es lo mismo que se encontró Mercedes P.A.. Su hermano murió en diciembre de 2009 y su cadáver fue trasladado desde Leganés, donde vivía en una residencia, a Valladolid para su velatorio e incineración. Las fotos que luego facilitó la Policía Nacional la dejaron impactada. "En las fotos aparecía mi hermano desnudo sobre una palé de madera. Es algo increíble, una barbaridad, no hay derecho que hayamos pagado y jueguen de esa forma con las personas", indicó ante el tribunal. Isabel R. testificó ese mismo día. Tras la muerte de su hija de 2 años, se encontró a su hija dentro de un ataúd de adulto. "Mi niña medía 90 centímetros y se encontraba metida en un ataúd de adulto, fue algo impactante. Nos dijeron que en ese momento no había caja para niños", ha declarado Isabel entre sollozos para, como broche, añadir que la familia se encuentra "destrozada moralmente".

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