El chef Íñigo Urrechu desvela la clave para freír una torrija: "Una fritura muy ligera mantiene el sabor dentro"
2026-03-27 - 06:00
La Semana Santa provoca que muchas mesas tanto de casas como de restaurantes en España guarden un pequeño espacio para los dulces típicos en estas fechas siendo las torrijas las protagonistas indiscutibles. Estas rebanadas de pan fritas y rebozadas normalmente en una mezcla de canela y azúcar se llevan a cabo a través de un proceso de elaboración que no esconde dificultad ninguna. Sin embargo, cada experto, amante y profesional de la gastronomía cuenta con sus propios secretos para potenciar aún más el sabor y presentar una versión de categoría. Un ejemplo son los dos grandes secretos de las torrijas de Íñigo Urrechu, chef del Grupo Urrechu. El cocinero profesional explica cómo la fritura puede influir bastante en el resultado, así como por qué el tiempo y la paciencia también deben formar parte de la receta del postre por excelencia de la Cuaresma y Semana Santa en nuestro país. Crear una costra ligera con la fritura El chef cuenta que, a la hora de rebozar las torrijas, "Normalmente en ese momento mucha gente añade mucho azúcar y canela. Pero nuestra idea no es hacer una torrija frita comercial. Queremos algo más parecido a un pastelito, casi como una leche frita, donde todo el sabor está dentro". Por esta razón, emplear la fritura correcta es esencial: "Lo que buscamos simplemente crear una costra exterior muy ligera, muy delicada". El cocinero lo hace de la siguiente manera: "Freímos en un aceite a temperatura alta, para que no absorba demasiada grasa, y así formamos una capa exterior que sella la torrija y mantiene todos los jugos dentro". Es uno de los dos grandes trucos que esconde la torrija de Íñigo Urrechu, "una fritura muy ligera, solo para crear una pequeña costra que mantenga todo el jugo y todo el sabor dentro". El segundo secreto: "Un empapado de 24 horas" Urrechu también comparte que empapa sus torrijas durante 24 horas. Lo primero que hace es preparar una mezcla de leche, nata, canela, vainilla, corteza de limón y naranja y huevo. Después, "colocamos el pan dentro sin empujarlo hacia abajo, lo dejamos como un barquito flotando durante 12 horas. Durante ese tiempo el pan se va empapando poco a poco". Pasado el tiempo, "con unos guantes lo giramos. El lado que estaba seco queda ahora abajo y lo dejamos otras 12 horas más. Así llegamos al gran secreto de esta torrija: el cariño del tiempo, un empapado de 24 horas".