El choque de Sánchez con Trump, una ventana de oportunidad para adelantar las generales
2026-03-05 - 04:53
La política internacional y el posicionamiento del Gobierno ante el nuevo orden mundial impuesto tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha cobrado en las últimas horas una nueva categoría desde que hace poco más de un año Pedro Sánchez se convirtiera en uno de los principales 'opositores' al presidente norteamericano. El jefe del Ejecutivo es consciente de que se mueve como pez en el agua en lo que a geopolítica se refiere y el último choque con Trump a raíz de la operación militar de Estados Unidos contra Irán ha proporcionado a Sánchez una bandera mítica de la izquierda que le puede ofrecer una ventana de oportunidad si quisiera adelantar las elecciones generales. La postura adoptada contra la guerra de Gaza, primero señalando a Israel y después al apoyo de Washington a la ofensiva, reconocimiento del Estado de Palestina mediante; las críticas a los aranceles aprobados por la Administración estadounidense; así como los sucesivos enfrentamientos con la Casa Blanca en el marco de la OTAN a cuenta del presupuesto militar han ido sentando las bases de una complicada relación con Trump en la que Sánchez no ha dudado en expresar abiertamente su oposición a las políticas del presidente norteamericano. Ahora, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán han abierto una nueva vía. Desde que comenzaron los bombardeos, Sánchez los ha censurado sin ambages, apuntando que violan el Derecho internacional. Sin dejar de condenar al régimen de los ayatolás, el Gobierno español ha ido más allá de lo que ningún otro Ejecutivo al expresar sin rodeos que no autorizaría el uso por parte de Washington de las bases de Rota y Morón para sus operaciones militares. Esta decisión ha provocado la reacción airada de Trump. Aunque ya ha ido lanzando mensajes contra el Gobierno de Sánchez por su negativa a subir más el presupuesto en defensa, el martes llegó a calificar a España de "aliado terrible" y a amenazar con romper los lazos comerciales, con las pérdidas económicas que eso podría implicar. La réplica del presidente del Gobierno no ha dejado lugar a dudas: dice que no será "cómplice" en la ofensiva en Oriente Medio por "miedo a las represalias". Y lo más importante para afianzar su postura anti-Trump: Sánchez recupera el eslogan del 'No a la guerra' que tanto unió a la izquierda en 2003 a raíz de la invasión de Irak. En el PSOE son conscientes de que la política de oposición a Trump puede movilizar el voto, no solo de los suyos, sino también a su izquierda. De hecho, los socialistas están monitorizando desde ayer las redes sociales para valorar el impacto que las palabras de Sánchez y el lema de 'No a la guerra' ha tenido entre sus seguidores. Además, confían en que las acciones de Estados Unidos e Israel puedan traducirse en movilizaciones de protesta en España. Todo dependerá de cuánto tiempo se alargue la guerra, una estimación que el presidente del Gobierno no se ha atrevido a hacer, aunque dejó un panorama de incertidumbre: "Nadie sabe qué pasará ahora". Tanto en la sala de máquinas de Moncloa como en el partido tienen claro el rechazo que provoca la figura de Donald Trump. Así lo reflejan distintas encuestas, como la que realizó el Instituto DYM para 20minutos el pasado mes de enero que reflejaba que el 75,5% de los ciudadanos dicen estar preocupados o muy preocupados por la deriva de Estados Unidos bajo el mando del otrora magnate. De hecho, esa preocupación ha crecido más de 20 puntos porcentuales en solo un año: en enero de 2025 era del 54,6%. Pero además, la amenaza de Trump ha sacado la versión más patriótica de Sánchez. "En momentos como este nos sentimos más orgullosos que nunca de ser españoles. El Gobierno de España está con quienes tiene que estar", han sido algunas de las frases que más se han destacado de la intervención del presidente, en un intento por tratar de hacerse con una bandera más tradicionalmente del centro-derecha, más aún cuando desde el PP y Vox han criticado duramente la posición del Ejecutivo con respecto a la relación con Estados Unidos. Fuentes socialistas consultadas no son ajenas a la ventana de oportunidad que ofrece para el partido y para la figura del presidente la postura de oposición a Trump. Nadie en el partido o en Moncloa hablan de momento acerca de un adelanto electoral de generales, aunque sí creen que los últimos acontecimientos pueden también ayudar a movilizar voto en la siguiente cita con las urnas, la de Castilla y León el 15 de marzo, en la que el PSOE tiene mejores expectativas que en los pasados comicios de Extremadura y Aragón. Los socialistas auguran un empate técnico del PP y, de ser así, insuflar algo de ánimo al partido y salir de la preocupación por los batacazos que han dejado las convocatorias anteriores de cara a futuras citas electorales. En todo caso, en las próximas semanas la situación geopolítica mundial mantendrá previsiblemente a Sánchez en el foco. Desde Moncloa se apresuran siempre a resaltar las valoraciones positivas que hacen de él líderes de la oposición en Estados Unidos y han destacado en las últimas horas los apoyos mostrados a España que han llegado desde Francia o la Comisión Europea tras la amenaza de Trump. Además, en poco más de un mes, Barcelona acogerá la Global Progressive Mobilisation, un gran encuentro de organizaciones progresistas internacionales para unirse como "respuesta a la ultraderecha", en palabras del PSOE, que encuadra la puesta en marcha de este "movimiento" en las "conversaciones lideradas por Pedro Sánchez, líder de la Internacional Socialista, con el presidente del Partido de los Socialistas Europeos (PES), Stefan Löfven, y con los partidos de ambas formaciones conjuntamente con La Alianza Progresista y otras plataformas". La cita, en la que Sánchez busca afianzar su figura como uno de los líderes mundiales frente a Trump, ha sido definido por el PSOE como "un momento de construcción colectiva que fomentará la reflexión común y la acción coordinada de los sectores progresistas frente a los principales desafíos de nuestro tiempo, desde la paz y el Derecho internacional hasta la defensa de la democracia y los derechos fundamentales", sobre todo "a medida que las fuerzas reaccionarias se organizan a nivel global".