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El cielo no siempre ha sido azul: la ciencia explica cómo ha cambiado estos años y cómo puede volver a hacerlo

2026-02-24 - 18:33

El cielo es azul. Esa es una de esas certezas que nunca se cuestionan. Sin embargo, no siempre ha sido así. Y podría volver a cambiar. Así lo ha confirmado Finn Burridge, el divulgador científico del Real Observatorio de Greenwich, que asegura que su tonalidad depende de la luz del Sol y la composición de la atmosfera. El cielo actual es relativamente reciente en la historia del planeta. Cuando la Tierra se formó, su atmósfera era muy diferente. Los científicos creen que estaba compuesta principalmente por gases volcánicos como dióxido de carbono y nitrógeno, con pequeñas cantidades de metano y casi nada de oxígeno. ¿De qué color era el cielo en el pasado? La aparición de bacterias primitivas añadió grandes cantidades de metano a la atmósfera. La interacción de la luz solar con ese metano pudo generar neblinas anaranjadas, similares a las que se observan en ciudades con alta contaminación en la actualidad. El gran punto de inflexión llegó hace unos 2.400 millones de años, durante el llamado Gran Evento de Oxidación. Las cianobacterias comenzaron a realizar fotosíntesis, liberando grandes cantidades de oxígeno. Con el tiempo, el oxígeno se acumuló en la atmósfera y disipó las neblinas ricas en metano. Así, poco a poco, el cielo adquirió el tono azul. ¿Cómo se forma el color del cielo? La luz solar, aunque la percibimos como blanca, contiene todos los colores del arcoíris. Al atravesar la atmósfera, que está formada por partículas de nitrógeno, oxígeno y vapor de agua, se dispersa en todas las direcciones. "La luz azul tiene una longitud de onda más corta y se dispersa más que los demás colores", ha señalado Burridge. Este fenómeno, conocido como dispersión de Rayleigh, fue descrito en la década de 1870 por el físico británico Lord Rayleigh. Este efecto explica los tonos rojizos de los amaneceres y atardeceres. Cuando el Sol está bajo en el horizonte, la luz debe atravesar una mayor cantidad de atmósfera. ¿Qué puede alterar la tonalidad del cielo? Esa tonalidad azul no va a desaparecer a corto plazo. Sin embargo, ciertos fenómenos pueden alterarla. Tras la colosal erupción del volcán Krakatoa en 1883, se registraron puestas de sol intensamente rojas, lunas azuladas e incluso tonos verdosos. Las partículas de sulfatos y ceniza en la atmósfera dispersaron la luz de forma distinta a lo habitual. El color del cielo depende del tamaño de las partículas que flotan en el aire. Cuando son del mismo tamaño, pueden hacer que algunos tonos se vean más intensos, sobre todo al atardecer. En cambio, cuando son de tamaños distintos, los colores se mezclan más y el cielo puede verse más blanquecino o marrón, como ocurre en días con mucha contaminación o durante tormentas de polvo. El cambio climático también puede influir. Si aumenta el vapor de agua en la atmósfera por la subida de temperaturas, esas partículas pueden absorber humedad, hacerse más grandes y dispersar más la luz. Eso podría hacer que el cielo se vea más blanquecino. Por el contrario, si en el futuro disminuye la contaminación, lo más probable es que veamos cielos más limpios y más azules. ¿Y cambiará en el futuro? El color del cielo dependerá de lo que ocurra con el Sol. Los expertos calculan que dentro de unos 1.000 millones de años brillará un 10% más que ahora, calentará más la Tierra y cambiará la composición de la atmosfera. El cielo podría verse de un azul más intenso, pero después podría volverse blanquecino o amarillento, parecido al de Venus. Mucho más adelante, dentro de unos 5.000 millones de años, el Sol crecerá y se convertirá en una estrella gigante roja. Al emitir una luz más rojiza, el cielo de la Tierra también adquiriría un tono rojo o carmesí.

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