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El coche de boda de Charles Leclerc: el primer Ferrari Testarossa valorado en 40 millones

2026-03-03 - 17:33

Cualquier boda que se celebre en Mónaco tiene el listón muy alto. Y Charles Leclerc , piloto de la escudería Ferrari de F1 nacido en el principado, y Alexandra Saint Mleux lo han elevado un poco más si cabe con la celebración de su enlace. Solo tienes que ver las imágenes oficiales del enlace sorpresa publicadas por la por la pareja tomadas en el peñón, frente al Mediterráneo a la salida del ayuntamiento monegasco, donde se celebró la boda, y el paseo nupcial que ambos se dieron a bordo de uno de los modelos más especiales jamás salidos de la fábrica del Cavallino Rampante en Maranello: el 250 Testa Rossa. Con el nuevo Ferrari 849 Testarossa en la rampa de salida, en lo que supone la recuperación por parte de la marca italiana del apellido más popular de su historia —Testa Rossa, separado, es el nombre utilizado por Ferrari para los coches de carreras de los años 50; a partir de los años 80 empezó a usar la denominación vigente, Testarossa—, Charles Leclerc ha elegido como coche de boda el primer modelo de la historia que se llamó así. Junto a su ya esposa, Alexandra Leclerc —ya se ha cambiado el apellido en sus redes sociales oficiales—, el piloto monegasco ha paseado al volante de un 250 Testa Rossa por las calles de tu tierra, Mónaco, las mismas en las que ganó el Gran Premio de Fórmula 1 en 2024. Las imágenes del vídeo oficial publicado por ambos, tomadas en algunos casos con material y enfoque retro, y el modelo de Ferrari escogido por la pareja para esta ocasión tan especial, hacen viajar al pasado a la memoria: de repente, uno se imagina un poco mejor cómo sería el glamour del principado a mediados de los 50 del siglo pasado. De hecho, en cierto modo y salvando las distancias —el de Leclerc ha sido un enlace civil y ha tenido más protagonismo su perro Leo que las damas de honor; los tiempos cambian—, hay quienes hemos conectado al ver las fotos y vídeos del enlace de los LeClerc con las fotos en blanco y negro de la boda de Rainiero III, entonces príncipe de Mónaco, y Grace Kelly, que tuvo lugar los días 18 y 19 de abril de 1956 en el palacio del Príncipe de Mónaco y la Catedral de San Nicolás. Ellos pasearon también en un descapotable, un precioso Rolls-Royce Silver Cloud, y los Leclerc lo han hecho es una obra de arte de la ingeniería del automóvil: el 250 Testa Rossa. Los pilotos de Fórmula 1 residentes en Mónaco son unos grandes aficionados y coleccionistas de coches clásicos de lujo. Lando Norris , actual campeón mundial de F1, tiene en su garaje maravillas como el Lamborghini Miura P400 y el Ferrari F40, y a Fernando Alonso le hemos visto durante estas vacaciones invernales —la nueva temporada de F1 arranca en marzo con el GP de Australia— mostrar todas sus últimas adquisiciones por las calles del principado. Charles Leclerc no les va a la zaga a sus compañeros. Y su exquisito gusto al decantarse por el 250 Testa Rossa como coche nupcial así lo demuestra. Envuelto en un traje color blanco roto, el piloto ha disfrutado de su primera conducción como casado al volante del primer «cabeza roja» de la historia de Maranello, denominación que hace alusión al color rojo usado para pintar las culatas de su motor V12 de 3.0 litros, un corazón capaz de entregar 300 CV y una velocidad punta de 270 km/h. El 250 Testa Rossa es un coche creado para competir ; tiene alma de caballo de carreras, como tantos otros modelos de la gama 250, las más valorada y cara de la historia de Ferrari, como se aprecia año tras año en subastas y concursos de belleza. En concreto, el Testa Rossa se diseñó para competir en el circuito de los Sport Prototipos de los años 60, donde dominaban marcas como Maserati o Aston Martin, todavía competencia de Ferrari en la actualidad. Ferrari explica así el origen e historia de este modelo histórico presentado al mundo en 1957 como respuesta a un cambio de normativa de la FÍA que limitó la cilindrada máxima a 3 litros de los coches que competían en las 24 horas de Le Mans, la prueba más prestigiosa de la época: «El 250 Testa Rossa fue diseñado para ofrecer a los clientes que ya habían corrido con el 500 TRC —coche de 1956— un motor mucho más potente en un chasis similar, para ayudar así a mantener la excelente manejabilidad del antiguo modelo. Los rumores también decían que la FIA establecería un límite de tres litros para los prototipos, algo que efectivamente ocurrió después. Se utilizó entonces el fiable V12 del 250 Gran Turismo, aunque radicalmente retocado con seis carburadores de doble cuerpo. En comparación con el 500 TRC, sólo la tapa de balancines iba pintada de rojo, pero el coche mantuvo el nombre Testa Rossa y ganó el Campeonato del Mundo de Constructores en 1958». Con este nuevo motor, el 250 Testa Rossa se alzó con la victoria en Le Mans en los años 1958, 1960 y 1961, ganando Ferrari el título de constructores del Campeonato Mundial de Autos Deportivos esos mismos años. «Su primer éxito llegó a principios de 1958, la primera temporada completa en competición del coche. Phil Hill y Peter Collins triunfaron en los 1.000 km de Buenos Aires, éxito al que siguió rápidamente el de las 12 Horas de Sebring, donde ganaron por delante de otros 250 pilotos de Testa Rossa. Eso fue solo el comienzo de todos los éxitos que obtuvo: más tarde ese mismo año, el Testa Rossa ganó la carrera Targa Florio, y a continuación obtuvo una famosa primera victoria en las 24 Horas de Le Mans», recuerda Ferrari en un reportaje oficial sobre su «campeón pelirrojo». En total, salieron de Maranello entre 1957 y 1967 33 unidades como la que han utilizado Charles Leclerc y su mujer como coche nupcial: 19 de ellas con volante a la izquierda y guardabarros de pontón diseñados por Scaglietti. Así es precisamente la unidad nupcial de los Leclerc. Con esta historia a sus espaldas y la producción tan limitada, como te puedes imaginar, no es un coche barato: en 2009, según confirma el Cavallino Rampante, con el mercado en precios muy inferiores a los actuales, se vendió una unidad de este modelo por 16,4 millones de dólares (14 millones de euros), precio récord a nivel mundial en aquella época para un automóvil vendido en una puja. Y en 2014, según la propia Ferrari, otro 250 TR «cambió de manos a través de un concesionario de automóviles clásicos del Reino Unido por 40 millones de dólares (24 millones y medio de euros)». En 2024, la de subastas Gooding & Company subastó otro 250 Testa Rossa y, aunque no hizo público el precio de venta, la prensa internacional estimó que el coche superó en la puja los 40 millones. Este es el precio de mercado aproximado de un modelo que, según el Cavallino Rampante, «es hoy un icono en los anales de Ferrari, uno de los coches de carreras con mayor éxito de todos los tiempos en Maranello y un ejemplo clásico de cómo la visión de Enzo Ferrari ayudó a que la Scuderia Ferrari llegase tan lejos». Conducido por numerosos pilotos legendarios de finales de los 50 y comienzos de los 60, casi siete décadas después de su lanzamiento ha vuelto a las manos de otro piloto de la escudería, Charles Leclerc, que ha homenajeado así la historia de Ferrari en el día de su boda.

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