El cocido madrileño, con 150 años en los platos, reconocido como Bien de Interés Cultural inmaterial
2026-02-04 - 13:45
En la lista de bienes de interés cultural en la categoría de patrimonio inmaterial faltaba algo tan madrileño y tan arraigado en cualquier municipio de la Comunidad de Madrid como el cocido. El cocido madrileño. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha aprobado este miércoles ese reconocimiento a una de las comidas más típicas de Madrid, con el objetivo de «preservar su legado como unas de las principales expresiones de la identidad regional y de difundir sus características tradicionales y su relevancia social». En su reconocimiento, la Comunidad de Madrid señala que se trata de una receta «profundamente arraigada que trasciende lo gastronómico para formar parte de la vida cotidiana de los madrileños desde hace siglos, tanto en entornos rurales como urbanos, consolidándose como un elemento de convivencia y tradición compartida». Con una trayectoria de más de 150 años en la alimentación de los ciudadanos de la provincia madrileña, este plato típico ha pasado de ser menospreciado por determinadas élites a transformarse en un referente tanto en el ámbito familiar como en los mejores restaurantes de la región. El cocido madrileño está compuesto por carnes, verduras, embutidos y garbanzos, cuya técnica de elaboración principal es la cocción en agua. Tradicionalmente se sirve en vuelcos, es decir, con la presentación separada de los grupos de alimentos siguiendo el orden en el que deben consumirse. Como explica la Comunidad al justificar la declaración como Bien de Interés Cultural, pocos platos madrileños están tan extendidos en todos los municipios de la región y con muchas variantes locales. Algunas reciben denominaciones específicas en función de sus particularidades, como el pradeño de Villa del Prado, el corucho de Cenicientos o la olla del segador de Navalcarnero. Y un poco de historia sobre este plato: aunque sus orígenes son inciertos, la denominación de cocido madrileño aparece documentada a lo largo del siglo XIX. Desde el XVI se cita el plato olla podrida, que para muchos gastrónomos e historiadores es su predecesor. Pero es entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX cuando se consolida una elaboración concreta de cocido vinculada al ámbito madrileño, asociando esta receta al territorio donde se cocina.