El coste de la guerra en Irán para las empresas españolas: los pesos pesados del Ibex 35 pierden millones
2026-03-04 - 06:13
El Ibex 35 ha sido uno de los índices bursátiles más castigados en bolsa en las dos primeras sesiones de la semana ante la guerra en Irán. El selectivo acumula un retroceso del 7,6% entres lunes y martes con el que pasa de cotizar por encima de los 18.300 a pelear por mantener la cota de los 17.000 puntos. La referencia española se ve lastrada por sus pesos pesados, que se dejan más de 62.000 millones en bolsa en apenas dos sesiones. En términos de capitalización, Banco Santander se erige como uno de los más perjudicados. La entidad de origen cántabro ve evaporado más de 17.300 millones de valoración después de caer por debajo de los diez euros por acción (-13,4%) y regresa a niveles del pasado diciembre. El sector bancario ha sido uno de los más perjudicados por su condición de valores cíclicos, ligada a la evolución de la economía. En este sentido, BBVA (-10,1%) y CaixaBank (-6,2%), pierden 9.620 y 3.765 millones, respectivamente. Precisamente, BBVA y Banco Santander son los dos únicos bancos españoles con presencia en Oriente Próximo. El primero amplió a finales del año pasado sus servicios de banca corporativa y de inversión en Abu Dhabi con el objetivo de reforzar su posicionamiento como socio estratégico para clientes corporativos e institucionales en la región. Fuentes cercanas al banco explican a La Información Económica que BBVA "monitoriza el desarrollo de los acontecimientos" y que mantienen "la continuidad operativa de acuerdo a los protocolos internos". En la misma línea, el banco pilotado por Ana Botín, que está presente a través de su división de Wealth (banca patrimonial) también sigue "expectante" al curso de los acontecimientos. Un posible repunte de la inflación pudiera forzar al Banco Central Europeo (BCE) a retomar las subidas de los tipos de interés, mientras la incertidumbre podría frenar la expansión de la actividad y, por tanto, repercutir en la evolución del PIB. Si bien el reguero de pérdidas ha sido generalizado, con Repsol como única excepción (+9%), que se ve beneficiado por las subidas del precio del crudo, no todas las caídas repercuten por igual dentro del Ibex. Con datos a cierre de mercado de ayer, el banco encabezado por Ana Botín tiene un peso del 16%, lo que significa que sus caídas en bolsa tienen mayor afectación en el índice que las de Iberdrola, que se coloca el segundo por peso con un 14,67%. En concreto, la eléctrica liderada por Ignacio Galán corrige casi un 5%, hasta los 19 euros por título tras dejarse 6.656 millones. En el caso de Inditex, el desplome de casi el 10% le ha costado hasta la fecha casi 16.000 millones. La toma de beneficios también se ceba con las empresas de infraestructuras entre las que figura Ferrovial con 2.641 millones y ACS (1.284 millones), así como con las turísticas. Aena, IAG y Amadeus contabilizan unas pérdidas conjuntas de 5.234 millones. Aunque los analistas ponen el foco en la expectativa de Donald Trump de un conflicto de corta duración, alrededor de cuatro o cinco semanas en el que el Estrecho de Ormuz recupera la normalidad, todos los escenarios son factibles. Esto pasa también por contemplar la posibilidad de una contienda larga, que dañe la infraestructura energética de Irán, provocando que el petróleo repunte hasta los 100 dólares el barril durante meses, abocando a muchas economías a la recesión y desencadenando una inflación persistente. De producirse, los expertos de J.Safra Sarasin proyectan una caídas de las bolsas superior al 15% y una onza de oro en 6.000 dólares. Por el momento, el activo refugio por excelencia está sorprendiendo a la baja tras situarse este martes sobre los 5.100 dólares la onza. Los factores determinantes serán los ataques sostenidos a la cúpula del régimen iraní, los umbrales de víctimas aceptables para Estados Unidos e Israel y si la navegación, la energía o infraestructuras más amplias son atacadas directamente. Por ahora, los mercados deberían valorar una prima geopolítica sostenida más que un colapso sistémico del suministro", explican desde Fidelity. La gestora descarta una guerra de alta intensidad y aboga más por un desmantelamiento de la estructura de mando del régimen.