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El día que Benidorm impulsó la carrera de Raphael

2026-02-14 - 07:25

¿Han jugado alguna vez a contar los pisos de un rascacielos? Siempre que vengo aquí, a Benidorm, lo intento. Aunque la vista se me acaba perdiendo entre tales autopistas de balcones. Tantas vidas detrás de esas terrazas en busca de poder mirar al mar, aunque sea de reojo. Tantas vidas dispuestas a desconectar de su rutina contemplando la fiesta del mediterráneo. Quizá, por eso, esta ciudad, de cemento y neón, siempre transmite verano. Incluso en un 14 de febrero. Porque, a veces, el verano es cuestión de actitud. De ahí que Benidorm sea un lugar perfecto para organizar un programa musical como el Benidorm Fest. La música no solo se presenta en una escenografía efímera creada para la tele, la propia ciudad da un toque pop eterno que impulsa la percepción de programa-acontecimiento. No es nada nuevo. No es nada casual. Benidorm se sumó a los festivales de la canción europeos, como Sanremo, para aupar la proyección de ciudad de moda, alegría y vacaciones sin fin, donde el ocio nunca descansa. Una característica que puede traer consecuencias a los propios candidatos del festival de Benidorm. O que se lo pregunten a un joven Rafael Martos Sánchez cuando llegó para participar en su concurso de la canción. Todos sus compañeros cayeron en la tentación de correr a chapotear en la playa de Levante. Él, en cambio, se retiró a descansar el hotel. La concentración surtió efecto. 24 horas después, Rafael se convertía para siempre en Raphael ganando el Festival Internacional de la Canción de Benidorm con Llevan. Su voz estaba descansa. Su carácter estaba despierto en un escenario en el albero de la plaza de toros. Ahí no había grandes escenografías. Bastaba un rótulo promocional de la ciudad al fondo del escenario. Porque Martos llevaba la escenografía directamente puesta encima con su expresividad. "Ha ganado el festival de Benidorm un chico que se pasa la canción desenroscando bombillas con los dedos”, decía la gente con guasa. Estaban definiendo, sin saberlo, la autenticidad que hace únicos a los artistas. Raphael había aprendido rápido que la cualidad de interpretar no se improvisa. La suerte siempre está más cerca cuando se entrena el talento. Así que, no solo se llevó las 100.000 pesetas de premio que le permitió dar

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