El Decamerón, reescribiendo el clásico de Boccaccio como una sátira social
2026-02-18 - 10:03
La serie de Netflix El Decamerón (2024) parte de la premisa clásica de Boccaccio donde diez jóvenes que huyen de la peste negra y se refugian en una villa campestre a las afueras de Florencia. Sin embargo, pronto nos deja claro que se trata de una interpretación muy particular donde ese aislamiento más que un acto de belleza narrativa se convierte en espacio de enfrentamiento constante, donde el privilegio y la identidad chocan con la supervivencia. Pero lo hace en tono de comedia, divertida y a veces entrañable, mostrando las debilidades que nos hacen humanos, a veces para mal. Los personajes En el original de Boccaccio, Pampinea actúa como organizadora y establece el orden de cada uno para la narración de los cuentos. En la serie, interpretada por Zosia Mamet, mantiene la idea de liderazgo pero con cuya autoridad siempre está en disputa y se cuestiona continuamente. El resto de los personajes es clave para comprender una historia tan particular. Filomena (Jessica Plummer) y Licisca (Tanya Reynolds) funcionan como una dualidad. La primera representa el control emocional frente a los más básicos instintos de Licisca, desmontando con ironía todas las convenciones sociales. Su contraste nos muestra la fragilidad del estatus social cuando desaparece el pilar que lo sustenta, algo se muestra a lo largo de los capítulos. De igual modo, la relación entre Neifile (Lou Gala) y Pánfilo (Karan Gill) introduce la tensión de una pareja sin restos de romanticismo y muy vulnerable, y es que las relaciones en tiempos de la peste se convierten casi en una afirmación individual. Tíndaro (Douggie McMeekin) es una personaje inseguro y elitista, que termina catalizando de forma casi cómica todos los conflictos del grupo. Sirisco (Tony Hale) está situado socialmente en un lugar intermedio entre el servicio y los señores, y representa la tensión social, uno de los ejes principales de la serie. Pero una epidemia mortal como la peste lo iguala todo, o eso parece... porque las desigualdades siguen intactas y pronto estallan las tensiones. Lo que para Boccaccio era un grupo organizado para narrar historias, aquí se convierte en un experimento social donde cada personaje responde de forma distinta a su situación pesonal ante un contexto excepcional. La villa no es un lugar idílico de retiro apacible, sino un espejo reducido de una sociedad en descomposición. La ficción utiliza la peste no sólo como contexto histórico, sino como metáfora de la fragilidad de las relaciones sociales, que se transforma en una sátira que examina la reacción de las personas cuando el mundo exterior no es como lo habían imaginado. Un testimonio divertido, y a veces conmovedor, donde la gente, ante circunstancias extremas, siempre encuentra la manera de mostrarse tal como es, mezquina o solidaria, egoísta o vulnerable. Y quizá ahí reside la verdadera actualización del clásico. Más que contar historias para pasar el tiempo, se trata de una demostración de hasta qué punto las ciscustancias pueden dejar al descubierto la debilidad humana. Boccaccio Giovanni Boccaccio, junto a Dante y Petrarca, es uno de los principales nombres de la literatura italiana y de los pilares del Humanismo. El Decamerón, escrito entre 1351 y 1353, se desarrolla durante la devastadora peste negra que asoló Florencia. Siete mujeres y tres hombres se retiran al campo huyendo de la epidemia y edciden contar historias para pasar el tiempo. Las narraciones actúan como una herramienta civilizadora frente al caos que se vive en el exterior. La obra fue explotada sobre todo por el cine italiano de los años 70 buscando el tono burlesco de la historia. En 1971, Pierre Paolo Pasolini seleccionó varios de cuentos del libro para recreados de forma muy personal. Junto a otras adaptaciones de obras clásicas como Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974), El Decamerón forma parte de la Trilogia della vita del autor.