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El decreto social pone en jaque el juego de equilibrios de Sánchez: Junts consuma la ruptura y los socios aprietan al PSOE

2026-02-26 - 05:43

El Gobierno afronta este jueves una jornada decisiva en el Congreso con la convalidación de cuatro decretos, entre ellos el que garantiza la revalorización de las pensiones y el denominado 'escudo social', que incluye la prohibición de desahuciar a familias vulnerables. La mayoría para mantener la subida de las pensiones no corre peligro. Distinto es el escenario del decreto social, que no solo está en jaque, sino que vuelve a evidenciar la dificultad de Moncloa para sostener los delicados equilibrios parlamentarios con los que Pedro Sánchez transita entre su flanco izquierdo y el derecho. Junts ha certificado con antelación su rechazo a este decreto, que incluye medidas de gran relevancia para los socios de izquierdas del Gobierno. Esto, por un lado, deja al PSOE sin garantías de sacar adelante esta votación y, por otro, abre un nuevo frente con sus socios de izquierdas. En Moncloa intentan desprenderse de las responsabilidades de que el decreto decaiga, pero sus socios de coalición presionan para que el Consejo de Ministros lo vuelva a aprobar y lo remita de nuevo a la Cámara "las veces que haga falta". Se trata del segundo intento del Gobierno de convalidar el escudo social, si bien la primera vez lo intentó a través de un decreto ómnibus que PP y Junts ya habían rechazado de antemano. Aunque el año pasado el Ejecutivo logró sacarlo adelante fragmentándolo, esta vez Junts ha subido el precio de sus votos. Ya no le basta con la medida tal como está, sino que exige que se elimine por completo la moratoria de desahucios, que según su interpretación favorece a los okupas. Todo ello, pese a que Moncloa recortó aún más las protecciones frente a los desalojos, permitiendo que propietarios de una o dos viviendas puedan desahuciar a inquilinos que no puedan pagar, incluso si demuestran vulnerabilidad económica o social. Según fuentes gubernamentales, llevan días intentando sentarse a negociar con Junts, pero "no hay capacidad de diálogo". "No se sientan a hablar", lamenta una voz de peso en el Ejecutivo. Ante este escenario, la resignación se ha instaurado en las filas socialistas. Tanto es así que varias voces de la cúpula aseguran que en el PSOE se habla de una vía que, en todo caso, escapa de su control: una abstención del PP. Esta es, a esta hora, la única opción que tienen para sacar adelante el decreto del escudo social, después de que Junts les haya dado la espalda. "No se van a atrever a votar en contra", opina un diputado socialista sobre la posición del PP. "Espero que se abstengan", señala otra voz de peso en el grupo parlamentario. El PP ya votó en contra del decreto ómnibus que incluía la moratoria antidesahucios, pero el silencio que mantienen en Génova sobre su posición respecto a este decreto social se interpreta como una posibilidad de abstención en las filas socialistas. Fuentes del partido apuntan a que el decreto incorpora la actualización de las entregas a cuenta de las comunidades, la mayoría gobernadas por el PP. Precisamente, una de ellas, la gobernada por Isabel Díaz Ayuso, reclamó esta semana al Ministerio de Hacienda que actualizase de manera "inmediata" aunque "independiente de otras cuestiones" las entregas a cuenta. El PSOE hará hincapié en este punto durante el debate previsto para este jueves en el Congreso, responsabilizando al PP de la financiación de las comunidades e insistiendo en la consigna de que al "tumbar" el decreto "no cae el Gobierno, sino la gente". Sin embargo, estos mismos argumentos ya se emplearon con Junts sin lograr el efecto deseado. De hecho, Miriam Nogueras ya trasladó este miércoles durante el pleno que su formación no recibió bien los intentos del PSOE de presionarlos, recordándoles el impacto que la caída del decreto tendría en Cataluña. La tensión se hizo palpable en el 'cara a cara' entre Pedro Sánchez y Nogueras. El presidente, que habitualmente suaviza su respuesta ante las críticas de Junts, los acusó de "copiar el discurso de la derecha y la ultraderecha" al rechazar el escudo social. Desde Moncloa, fuentes cercanas a Sánchez insisten en que su reproche no es casual: sostienen que Junts no cuestiona el contenido del decreto, sino que su oposición responde a una estrategia discursiva ligada a su enfrentamiento con la ultraderecha de Aliança Catalana. A su juicio, lo de relacionar la moratoria antidesahucios con la okupación no es más que "una excusa" y consideran que, tras rebajar esta medida, Junts, como mínimo, podría haberse sentado a negociar. Estas fuentes aseguran que se ha intentado dialogar con Junts para plantear "cosas" que quitasen "los fantasmas de la okupación", entre las mismas, presentar un proyecto de ley en vez de un decreto que, en su tramitación, el grupo de Puigdemont pudiese enmendar. "Ellos no han querido", constatan. Moncloa no quiere trocear aún más el decreto Ante esta situación, el Gobierno opta por esquivar cualquier responsabilidad sobre las medidas que van a decaer este jueves si no reúnen la mayoría necesaria para mantenerlas. "Traemos una propuesta y no podemos responder por el resto de grupos", señalan. Y ante los órdagos que ya están lanzando sus socios, que insisten en aprobar las veces que sea necesaria el decreto y someterlo otras tantas a votación, Moncloa ya cierra la puerta de antemano. Aseguran que ya lo promovieron dos veces y que el resto de grupos también pueden presentar, si así lo desean, una proposición de ley que contenga esas medidas. Con la aritmética actual, la única posibilidad de mover a Junts de posición es desgajando la moratoria antidesahucios del ya desgajado decreto social. Se trata de una opción que, hoy por hoy, Moncloa descarta porque la izquierda "no quiere". Eso sí, "si cambian de opinión", entonces estarían dispuestos a hablar de volver a presentarlo. "Lo que no podemos hacer es trocearlo más. No podemos seguir separándolo hasta el infinito", concluyen.

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