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El desafío de llegar a fin de mes en Argentina, el país del pluriempleo y las deudas: "Con un trabajo no llego"

2026-03-01 - 08:13

Son las tres de la tarde y Fernando, de 54 años, se quita la máscara de soldar, empieza a recoger sus herramientas y a ordenar su puesto de trabajo después de haber cumplido su jornada de ocho horas. Se despide de sus compañeros, pero lo hace con prisa. Todavía tiene que comer y conducir rápido hasta otro lugar de Buenos Aires, donde le esperan todavía varias horas más de trabajo fabricando muebles industriales. Como él, millones de personas en Argentina viven cada día la misma situación. El pluriempleo y el endeudamiento crecen en un país donde el consumo no para de caer y, pese al importante descenso de la inflación, el sueldo no alcanza para una canasta básica cada vez más cara. Según los últimos datos del INDEC, el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina, el 43,3% del trabajo se realiza de manera informal, es decir, sin registrar ni declarar. Esto supone que, de los 13,6 millones de trabajadores argentinos, cerca de 6 millones lo hace en negro. Una cifra que aumenta casi hasta los 8 millones en las estadísticas que realizan otros organismos independientes donde los datos abarcan a la población total argentina, no como hace el INDEC, cuya metodología se enfoca solo en las zonas más densamente pobladas del país. Con todo, en la última encuesta oficial de este organismo se aprecia que entre la población ocupada hay un 16,1% que busca otro trabajo para poder llegar a fin de mes. Además, un 28,2% está ya en situación de sobreocupación y, por tanto, trabaja más de 45 horas semanales en uno o más empleos. "Con un solo trabajo es imposible. La jornada completa que ya tengo no me da para vivir", reconoce Fernando mientras enseña lo que gana por en la empresa para la que trabaja como asalariado. "Con un millón y medio de pesos (menos de 900 euros al cambio) no tienes para una familia de cuatro. Obviamente me encantaría que llegara el fin de semana y no hacer nada o irme a la costa un rato, pero con un solo trabajo no tienes", explica este técnico de automotores que desde hace décadas se mueve entre la informalidad y los trabajos fijos, empleándose como tornero, pintor de casas o técnico de puertas automáticas, entre muchos otros oficios. "El sindicato en el que estoy es bastante malo y los aumentos que han conseguido son ridículos. En el último año aumentaron mi salario un 3%. Esto en un país que solo el último año ha tenido una inflación de más del 31%". Lo mismo ocurre con Sonia, titular de cátedra en la Universidad Nacional de La Plata y comunicadora. Entre la revista enfocada al sector turístico para la que trabaja, el suplemento que dirige para Tiempo Argentino, las colaboraciones en radios y su labor como docente universitaria apenas llega a los 1.000 euros. De hecho, su contrato de 10 horas semanales para la universidad le deja al mes poco más de 170 euros. "El año pasado no hubo paritaria y se rechazó la propuesta, por lo que el Gobierno nos subió 20 pesos. Fui a la facultad a decir que había un error, que era imposible que el aumento salarial fuera de 20 pesos, y se rieron todos. No te da ni para un caramelo. Y este año el aumento que nos dieron por todo el año es de 12.500 pesos (7,5 euros), que son tres cafés". ¿Cómo es la situación laboral en Argentina? Uno de los sectores más afectados de las políticas económicas de austeridad del actual Gobierno de Javier Milei ha sido el de los trabajadores del Estado, que han visto como la desfinanciación de organismos y ministerios ha afectado directamente a horas de trabajo, reducciones de sueldo o, incluso, despidos. Entre noviembre de 2023, cuando asumió Milei, y noviembre de 2025, se perdieron 290.600 puestos de trabajo entre públicos y privados. En Argentina se pierden 400 empleos formales y se cierran 30 empresas al día, teniendo actualmente la peor densidad empresarial de toda América Latina, como ha reconocido la propia exministra de Seguridad de Milei y actual cabeza visible de su partido en el Senado, Patricia Bullrich. Bajo la premisa de querer revertir una situación que siempre ha sido complicada y que en estos dos años sigue empeorando, el Ejecutivo argentino ha aprobado este viernes una reforma laboral que asegura que acabará con buena parte de las problemáticas actuales. Una opinión que no comparten los sindicatos, que han salido a la calle por considerar que traerá más precarización y pérdida de derechos. Además, algunos expertos laboralistas ya advierten de que estos cambios no afectarán a los elementos claves que necesita el país: mejorar los salarios y generar empleo. "En ningún lugar del mundo una reforma laboral generó empleo. Cuando ocurrió es porque iba acompañada por un cambio de la política económica, algo que no está ocurriendo". Así lo reconoce el abogado laboralista Mario Ackerman, que recuerda que ya en 2024 hubo "una reforma laboral más o menos significativa" que incluyó "un blanqueo" que tenía como objetivo regularizar las relaciones de trabajo. "Se dio un año para hacer uso de ese beneficio de quita de deuda y, en total en toda la Argentina, se regularizaron solo 16.700 puestos", agrega. Para Ackerman, doctor y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, en estos años se ha producido una pérdida enorme de puesto de trabajo y "los empleadores han aprovechado para no aumentar salarios o poner en la informalidad a trabajadores. Por un lado porque no pueden competir, sobre todo pequeñas y medianas empresas, y por otro porque saben que el trabajador va a aceptar cualquier condición con tal de no perder empleo". Es por ello que buena parte de los segundos trabajos suelen ser en negro o, en algunos casos, a traves del monotributo, una figura parecida a la de la cuota mínima de autónomo en España, donde el trabajador cuenta con las prestaciones sociales y jubilatorias mas bajas. De hecho, ante la caída del empleo asalariado privado, el monotributo ha sido uno de los pocos aspectos que sí han crecido en Argentina. Para el economista Fausto Spotorno esto ha permitido a muchos argentinos que habían perdido su empleo ingresar rápidamente en el mercado laboral, aunque también se producen situaciones donde empresas trabajan con empleados en relación de dependencia pero bajo el marco del monotributo. Lo que en España se llama falso autónomo. "Para mí esta no es 'La reforma laboral' en Argentina, pero si es una primera que puede ayudar a acabar con la industria de los juicios laborales. Después habrá que hacer otra que abarate los costos laborales y los elementos sindicales", asegura Spotorno. Morosidad, deuda y futuro Para Leonardo, un conductor de transporte escolar de 53 años, el dinero que gana cada vez le rinde menos. "Menos mal que mis hijos ya ayudan a la economía familiar y hay muchos gastos de la casa que se reparten", comenta mientras muestra su transporte escolar, que reconoce que es cada vez más pequeño porque ya no le contratan tantas familias como antes. "Yo llegué a llevar a 72 chicos y chicas cuando tenía dos vehículos. Ahora, con menos de 40, los ingresos de este pequeño negocio en el que trabajamos mi esposa, una de mis hijas y yo no superan los tres millones y medio de pesos para los tres (2.100 euros). Eso sin contar con todos los gastos, aportes al Estado o arreglos que siempre necesita el vehículo. al final lo que gana cada uno no supera el millón de pesos (610 euros)", explica. Para Leonardo, como para Sonia y Fernando, la angustia económica de cumplir con las obligaciones, trabajar más de 10 horas al día y ni acercarse a lo necesario para cubrir los gastos acaba provocando un endeudamiento constante. En Argentina no es raro que en cualquier tipo de compra, incluida una pequeña en un supermercado, se ofrezca pagar en varios plazos. Este sistema hace que muchos hogares utilicen lo que comúnmente se llama como 'tarjetazo', es decir, pagar con tarjeta de crédito para no perder de golpe el dinero que tienes. Esto provoca en muchas ocasiones que buena parte de los hogares contraigan importantes deudas. De hecho, entre julio de 2024 y julio de 2025 las deudas con tarjeta de crédito aumentaron un 55% en Argentina. Y según datos del Banco Central de Argentina, en 2025 la morosidad se ha triplicado en las familias. "En Argentina nunca se estuvo súper bien, pero cualquier sábado o domingo se hacía un asado. Ahora ya es complicado hasta eso", dice a este medio Leonardo, que apunta que "está contento con que haya estabilidad", pero "todavía no le ve beneficios" al "costo de cómo lo está haciendo (Milei) y el camino que tomó", sobre todo "para los que menos tienen". En este sentido, Fernando dice también haberse acostumbrado a la frustración de que "constantemente te cambien las reglas del juego". "Te quieres comprar un cinturón para que no se te caiga el pantalón y cuesta 10 pesos. Cuando juntas los 10 pesos y lo vas a comprar te dicen que está a 15, y cuando juntaste los 15 ha subido a 20. Constantemente te mueven la línea de meta y no llegas nunca. Eso hace que tengamos varios trabajos y que siempre exista el miedo de no llegar", dice. Sobre el futuro los tres reconocen no tenerlo claro, pero sí son conscientes de que con una jubilación mínima de 700.000 pesos (420 euros) no van a poder vivir. "El que vive solo de una jubilación tiene que estar muy preparado para la austeridad", dice tras una pausa Leonardo al ser preguntado sobre sus planes. La misma pausa que hace mientras apura su café Fernando. "El futuro es un tema que me preocupa, porque yo no quiero ser una carga para mis hijos. No me voy a quedar en la capital, me iré a vivir a la montaña. No sé, quizás poner una cabaña y vivir del turismo. Tener un taller... que para eso se hacer de todo. O complementar la pensión siendo conductor de Uber. Mi jubilación será trabajando. Más relajado que ahora, pero trabajando".

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