El drama no es solo Aston Martin: Verstappen y Sainz en el pozo
2026-03-07 - 06:53
Las carencias del motor Honda en Aston Martin no son el único drama del estreno de la Fórmula 1 en Australia. La lucha por la pole expone que esta nueva F1 es compleja para todos, menos para Mercedes, clarísimo dominador de la clasificación con doblete Russell-Antonelli. Carlos Sainz no pudo competir por problemas en su Williams. Y Verstappen perdió el Red Bull, tan difícil de conducir. Fernando Alonso saldrá decimoséptimo de 22 coches, ni tan mal tal y como venía el sábado. Su compañero Stroll no pudo realizar la clasificación: el motor Honda lo impidió. La nueva Fórmula 1 de las baterías, la recuperación de energía y la electricidad depara la primera noticia del curso. Max Verstappen, el campeón que nunca comete un error, no es capaz de dar una vuelta con estos coches que son distintos. Se va contra el muro cuando inicia su primer giro cronometrado, ya apurado porque queda muy poco tiempo. «El coche ha bloqueado las ruedas traseras. Fantástico», se queja por la radio. Aston Martin no es el único drama de la parrilla, a la vista de esta clasificación. Carlos Sainz no sale de su garaje, como tampoco lo hace Lance Stroll por problemas en el motor Honda. El Williams no está listo, problemas de configuración. El bólido con problemas de sobrepeso en la pretemporada tampoco es fiable. Los técnicos de Williams no consiguen ponerlo en pista, un problema eléctrico le impidió salir y Sainz se tiene que tragar el orgullo de no competir. Esta Fórmula 1 híbrida que necesita recuperar energía eléctrica a cada paso entrega un panorama inesperado al borde de la conclusión de la Q1. Están fuera de juego Stroll y Sainz, sin sus bólidos preparados, también Verstappen, el campeón que no controla su Red Bull en la frenada. Tres eliminados por la complejidad de los nuevos autos y la fiabilidad de sus motores. «Son Fórmula E dopados», había definido Verstappen a los nuevos fórmulas antes de llegar a Australia. Entre tanta sorpresa, casi hay esperanzas para que Fernando Alonso pase a la Q2. Hasta la última curva no firma su caída Alonso. El argentino Colapinto exprime el Alpine y mejora el tiempo del español, que no salva la Q1. Y lo hace con cierta dignidad teniendo en cuenta las expectativas recientes del Aston Martin, que eran no salir a esta clasificación. La ronda descubre el orden de mando. Mercedes es el mejor coche, Russell tiene el mejor tiempo y Toto Wolff sonríe de nuevo a las cámaras como en la era híbrida que dominó su equipo con puño de hierro con Hamilton y, en menor medida, Rosberg. La segunda tanda muestra la solvencia y el buen trabajo que ha realizado Audi. Una compañía nueva en la F1, que adquirió la estructura del equipo Sauber, pero que ha construido un motor y un chasis nuevos, de la nada, y cuyo premio fue la clasificación del brasileño Bortoleto para la Q3. Lo hizo en dura competencia con su compañero Hulkenberg, un éxito para un debutante que muestra con claridad una vez más que la Fórmula 1 es un campeonato de coches, marcas, fábricas y tecnología antes que de pilotos. La Q3 revela lo que se anticipaba en la pretemporada. Mercedes, su motor, el conjunto, va a dominar el inicio de curso con claridad. Así lo expuso la tabla de tiempos. George Russell, un buen piloto que nunca ha tenido aura de estrella, arrasó a la competencia para sellar un doble de la marca alemana. Su compañero Kimi Antonelli saldrá segundo en Melbourne, solos dos décimas por detrás. Lo más llamativo fue la enorme distancia con la competencia. Russell aventajó en siete décimas a Hadjar (Red Bull) y ocho a Leclerc (Ferrari). Es muchísima diferencia. Si eso se plasma en ritmo de carrera, Mercedes no tendrá rival.