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El efecto FOMO llega a la vivienda: así se estaría inflando una nueva burbuja inmobiliaria

2026-03-03 - 14:33

Quienes conocen el sector no se cansan de aclarar que no estamos ante una burbuja inmobiliaria, como esa que se vivió en 2008 en España. No hay indicadores que reflejen los mismos riesgos que en aquel entonces; sin embargo, el miedo a que dicho escenario se repita parece, paradójicamente, acercarlo más. Y es que el FOMO (miedo a perderse algo o miedo a quedarse fuera) se ha colado en el ámbito de la vivienda. Una cosa es cierta: los precios de la vivienda no parecen tocar techo, con subidas de dos dígitos, pero también con un aumento en la firma de hipotecas y transacciones. Expertos de Funcas como José García Montalvo atribuyen este fenómeno a la percepción de los ciudadanos que alimenta los precios. Es decir, las familias tienen unas expectativas muy altas sobre el aumento del precio y realizan sus movimientos a partir del miedo de perder una oportunidad. Un informe publicado por el mismo centro de análisis explica cómo las expectativas sobre una evolución en los precios cambian la dinámica macroeconómica, ya que "condicionan las decisiones de los hogares sobre consumo, ahorro, endeudamiento y elección residencial, y pueden amplificar los ciclos de auge y caída". ¿Habrá una nueva burbuja inmobiliaria? Los indicadores de riesgo del Banco de España se mantienen en niveles similares a los del año 2000. De hecho, la única crisis clara en el panorama español es la escasez de vivienda. Cada año se forman alrededor de 230.000 familias, pero se construyen apenas 100.000 viviendas, más el déficit ya acumulado. En este contexto, a diferencia de 2008, el auge del mercado no se apoya en la desenfrenada financiación hipotecaria, sino en variables verificables como esa falta de oferta o el crecimiento del empleo y la población. Sin embargo, España está pasando por un fenómeno que sí que puede acrecentar los riesgos de una burbuja. Según el informe de Funcas, el 89% de los encuestados considera que la vivienda está sobrevalorada, pero el problema va más profundo, pues el 30% estima que la sobrevaloración supera incluso el 50%. Además, creen que el incremento en el precio dobla el valor real (de un 26,1%, frente a un 12,8%), síntomas claros de lo que los expertos llaman "recesión emocional" o "vibecesión". La ansiedad por comprar se dispara De lo anterior se puede concluir que los españoles perciben que el costo de la vivienda sube más rápido que en la realidad, lo que causa el pánico o la ansiedad de comprar antes de que "sea peor", ignorando la lógica de mercado. Esta dinámica psicológica fue, de hecho, el motor clave de la demanda en 2025 y la distorsión es tan grande que las expectativas de subidas de los precios son superiores a las de 2005, en pleno auge de la burbuja inmobiliaria. Las conversaciones con personas del entorno, los medios de comunicación y las redes sociales no ayudan a diluir el sentimiento. Así, España se acerca un pasito más a la profecía autocumplida o la ley de atracción, que implica que los precios siguen subiendo solo porque se espera que así sea y porque lo escuchamos todo el tiempo, en lugar de estar sustentados por factores reales.

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