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El enero más lluvioso en 25 años: «Aplaza más de un año la sequía»

2026-02-04 - 03:25

Desde que comenzó el año, España se ha convertido en el lugar de paso preferente para las borrascas atlánticas . Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph y Kristin han dejado hasta un 85% más de lluvia de lo que es habitual en enero y hay lugares, como la sierra de Grazalema (Cádiz), que han llegado a recoger unos 1.200 litros por metro cuadrado en estos 31 días, una cifra que equivale a toda la lluvia que cae en un año promedio en ciudades como Coruña, Asturias o Santander. A nivel nacional, los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) coronan enero de 2026 como el enero más lluvioso de los últimos 25 años. La tendencia no parece acabar todavía. Este miércoles la borrasca Leonardo muestra su peor cara, con precipitaciones generalizadas que serán intensas y muy persistentes en el tercio sur peninsular, sembrando el área de avisos por riesgo meteorológico que pueden derivar en inundaciones. En Grazalema, el riesgo está en su máximo nivel por lluvias abundantes, ya que podrían acumularse otros 200 o 250 litros por metro cuadrado en 24 horas. Lo mismo ocurre en Ronda (Málaga). La cara amable de la sucesión de borrascas está en los embalses. «La principal implicación es que se aplaza durante meses y hasta más de un año , si no lloviera más, la recurrente espada de Damocles de la sequía», opina Javier Martín-Vide, catedrático emérito de Geografía Física de la Universidad de Barcelona y director del Observatorio Fabra (Racab). Los embalses y el caudal de los ríos superan en la mayoría de los casos los niveles medios que corresponden al inicio del año. De hecho, los embalses superan el 67% de su capacidad máxima, unos 15 puntos por encima del promedio de la última década, y siguen aumentando sus reservas, explica el experto. Coincide Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante y director del Laboratorio de Climatología de la universidad: «Tenemos reservas para al menos un año», cuenta. «Afortunadamente las lluvias caídas, salvo casos puntuales, han sido buenas. Han caído de forma continuada, pero no torrencial. Prácticamente en toda España ha habido una recarga muy efectiva de agua (en embalses y acuíferos) y de humedad en el suelo». Precisamente por esta abundancia, apunta Olcina, se debería iniciar ahora la elaboración de un nuevo plan hidrológico nacional. «Es el momento de sentar a científicos, técnicos y políticos para diseñar el esquema de abastecimiento para el futuro del agua en nuestro país, que garantice la seguridad hídrica en la próxima sequía que se producirá seguro en unos años. Tenemos que estar preparados para evitar lo que ocurrió entre 2022 y 2024. Y el momento es ahora», comenta. La otra cara de la moneda es que la borrasca Leonardo descargará sobre suelos ya saturados de agua, embalses llenos y ríos cargados, y eso eleva el riesgo de inundación. En Andalucía hay unos 50 pantanos desembalsando. «No sólo son importantes las lluvias que pueden caer sino la situación del suelo. Cualquier zona de Andalucía que haya sufrido inundaciones en los últimos 50 años puede volver a sufrirlas en los próximos dos días», dijo el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Andalucía es la comunidad que va a tener más riesgo de inundación los próximos días, pero el suelo está saturado en todas las regiones del norte y oeste peninsular, dice Olcina. Desde Galicia y resto de comunidades del Cantábrico (y Pirineos) a la mitad oeste de la Península, lo que incluye el oeste de Castilla y León, de Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía Atlántica, incluso la Comunidad de Madrid. En el resto del territorio se han registrado lluvias, pero no se puede hablar en ellas de saturación de humedad. ¿Qué significa que un suelo esté saturado de agua? «Que no tiene capacidad para infiltrar más agua. Que si sigue lloviendo desborda enseguida ese agua hacia los ríos o se encharca en zonas húmedas», indica el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante. En definitiva, el suelo escurre el agua y aumenta el caudal de los ríos, un fenómeno que se da tanto por la lluvia como por el deshielo, aunque el factor más dañino es la lluvia continuada y abundante como la que se está registrando este año. «El riesgo existe y ya se han producido inundaciones por desbordamiento de los ríos, como es el caso del Guadalete en Jerez de la Frontera y cercanías. De seguir lloviendo, las aguas de otros ríos rebasarían sus cauces habituales y ocuparían los llamados lechos de inundación, a menudo, desgraciadamente, ocupados por infraestructuras, como vías de comunicación y hasta viviendas, consecuencia de la falta de una planificación territorial cabal», apunta Martín-Vide. Además de los desbordamientos, explica el catedrático emérito, en periodos de lluvia abundante como este, los desprendimientos y deslizamientos de tierras suelen ser relativamente frecuentes. «Su peligro es manifiesto cuando afectan a viviendas y vías de comunicación. El mantenimiento de la estabilidad de los terraplenes y los desniveles del terreno artificiales y de los naturales cercanos a infraestructuras debe ser prioritario en todo tiempo». Los modelos meteorológicos todavía no vislumbran un final claro para el tren de borrascas. Sin embargo, para que el nivel de saturación de los suelos decaiga son necesarias varias jornadas soleadas. Solo así la evaporación reduce el porcentaje de saturación de agua en el suelo. «Es un proceso que suele durar dos o tres semanas desde que cesan las lluvias y se suceden los días soleados», apunta Olcina.

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