TheSpaineTime

El expríncipe Andrés, 'estrangulado' en su granja; sin Internet ni caballos

2026-03-04 - 11:03

Nada como una residencia para explicar el auge y la caída de alguien que antes lo tuvo todo y que ahora no posee casi nada. Por no tener, no dispone ni de Internet fluidamente ni del permiso para montar caballos, una de sus grandes aficiones durante años. Esta es la vida actual del expríncipe Andrés en su nueva residencia, muy alejada de los enormes lujos que disfrutó hasta hace unos pocos meses en su mansión de 30 habitaciones y 72 ositos de peluche en Royal Lodge. Andrés Mountbatten-Windsor es la viva imagen de la decadencia. Carlos de Inglaterra cumplió su sueño, largamente anhelado, de expulsarle de la residencia real y de su mansión de Windsor después de que durante tanto tiempo manchara la imagen de la familia y la Corona por su relación con Jeffrey Epstein y todo lo que ello implicaba. El hermano del rey abandonó Royal Lodge para instalarse provisionalmente en Wood Farm mientras espera que concluyan los arduos trabajos de rehabilitación de Marsh Farm, la que será su residencia definitiva. Solo se le ha visto efímeramente el vergonzoso día en el que fue detenido por la policía en el marco de las investigaciones dentro del ‹caso Epstein'. El expríncipe Andrés pasó casi 12 horas en la comisaría y su salida propició una imagen que dio la vuelta al mundo. Así que el antiguo duque de York -ya no posee ningún título- pasa sus días en Wood Farm con la única compañía de los dos perritos corgis que acompañaron a Isabel II hasta los últimos días de su vida. Apenas tiene dos personas de servicio para asistirle en las tareas cotidianas cuando antes eran decenas en Royal Lodge. Su vida es exageradamente más modesta que la que llevaba en Windsor, donde se acostaba rodeado de 72 ositos de peluche que luego el personal recolocaba abnegada y meticulosamente -según era el deseo del entonces príncipe- cuando salía de la cama. Y dicen que en Wood Farm tiene que seguir unas normas precisas que proceden directamente del Palacio de Buckingham. Por ejemplo, no se le permite salir a montar a caballo, que siempre fue una de sus grandes distracciones cuando estaba por Windsor. Algunas de sus últimas fotos en la residencia real mostraban al expríncipe Andrés a lomos de sus equinos favoritos. Pero hay más restricciones. Por ejemplo, y según cuentan los tabloides ingleses, no se le permite abandonar la finca sin permiso y sin un acompañante. Tampoco visitas que no hayan sido previamente autorizadas por Palacio. Es decir, por Carlos de Inglaterra. Una especie de 'estrangulamiento', una forma de sutil venganza. Otra de las cosas que se han conocido es que su contacto con el mundo exterior se ve seriamente limitado porque en Wood Farm tiene problemas con la conexión de Internet. Al parecer, ya funciona mejor, pero su correcto funcionamiento no está del todo garantizado. Mientras tanto, también se ha sabido que sus nuevos vecinos tampoco están demasiado contento con tener como vecino a alguien de su fama. A la espera de conocer los resultados de las investigaciones, el expríncipe Andrés ya está sufriendo en sus carnes su propia condena.

Share this post: