El frenazo en el crecimiento de Vox refuerza a un Feijóo que bate a Sánchez por tercera elección consecutiva
2026-03-16 - 05:13
Terceros comicios del ciclo electoral que comenzó el pasado diciembre en Extremadura, tercera derrota que inflige el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Como ocurriera en Extremadura y Aragón, los populares ganaron con autoridad en la cita con las urnas que tuvo lugar ayer en Castilla y León, lo cual les permite apuntalar la idea de que el Ejecutivo está en caída libre y elevar aún más su presión para que se adelanten las elecciones generales. Pero en esta ocasión, a diferencia de lo que ocurrió en las dos anteriores, tienen motivos para celebrar con mayor efusividad, puesto que lo hicieron mejorando sus resultados mucho más que Vox, que vio refrenado por primera vez en muchos meses su ascenso fulgurante. El resultado de la formación que lidera Santiago Abascal es, a nivel de porcentaje de voto, mejor que el registrado en Extremadura y en Aragón, dos elecciones que se leyeron como un rotundo éxito para Vox. Pero las expectativas para el partido eran muy altas tras varios meses de vertiginoso crecimiento y en una comunidad en la que, ya en 2022, había logrado los que eran sus mejores resultados históricos. Es imposible aventurar si Vox ha tocado techo, aunque también es cierto que el contexto de la campaña no le ha acompañado: a la crisis interna en la que se encuentra sumido por la expulsión de Javier Ortega Smith se le ha sumado la guerra declarada a Irán por EEUU, cuyo presidente, Donald Trump, es uno de los principales referentes internacionales de Vox. Por su parte, el PSOE logró salvar en esta ocasión los muebles. Pero lo hizo, en parte, gracias a dos circunstancias que, lejos de dar oxígeno a la Moncloa, son preocupantes para Sánchez. En primer lugar, el desbarajuste de los partidos de la izquierda alternativa y el discurso antibelicista del Gobierno han reducido tanto el espacio a la izquierda del PSOE que este ha desaparecido de las Cortes, con lo que el bloque progresista no gana peso, sino que redistribuye el que ya tenía. Y en segundo término, el perfil del candidato socialista, el alcalde soriano Carlos Martínez, es el de un cuadro pegado al territorio y no el de un dirigente cercano a Sánchez, como sí lo era la exministra Pilar Alegría, que sufrió un importante batacazo hace un mes en Aragón. Buena muestra de que el resultado del PSOE tampoco es para que en Moncloa echen las campanas al vuelo es el breve mensaje con el que Sánchez comentó la noche electoral. En sus redes sociales, además de felicitar a Alfonso Fernández Mañueco, el presidente se limitó a expresar el "orgullo" que, aseguró, siente por Carlos Martínez y por el PSOE de Castilla y León, "que han demostrado que nuestro partido es la única alternativa para el cambio" en la comunidad. Si la Moncloa puede extraer esas dos lecciones de las elecciones de Castilla y León, la próxima –y última– cita de este ciclo electoral, la de Andalucía, presenta de nuevo perspectivas poco halagüeñas para el PSOE. La candidata socialista en Andalucía será la vicepresidenta María Jesús Montero, mano derecha de Sánchez a nivel político. Y, además, en Andalucía los partidos a la izquierda de los socialistas tampoco viven un momento muy boyante, con IU y Podemos abocados de nuevo a presentarse por separado a las elecciones. Tras el espejismo de Extremadura, donde la izquierda alternativa concurrió unida y logró un gran resultado, tanto en Aragón, el mes pasado, como en Castilla y León, ayer, lo hizo dividida. Y los resultados no han podido ser peores: no solo IU y Podemos se quedaron fuera de las Cortes de Castilla y León, sino que ninguna de las dos listas estuvo ni siquiera cerca de arañar un escaño y, en conjunto, perdieron casi la mitad de los votos cosechados hace cuatro años. A los morados volvió a superarlos con holgura Se Acabó la Fiesta, del diputado ultraderechista Alvise Pérez, aunque este tampoco logró representación. Y los resultados de IU, aunque fueron algo mejores, también quedaron muy lejos de las expectativas.