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El fuego purificador reduce a cenizas las fallas y da paso a las fiestas de 2027

2026-03-20 - 06:30

La tradicional cremà ha encendido este jueves por la noche Valencia por los cuatro costados al arder las 770 fallas de la ciudad, entre grandes e infantiles, y centenares más en las poblaciones de la provincia que celebran las fiestas. Las Fallas de 2026 ya son historia y a partir de este viernes las calles amanecerán como si nada hubiera pasado, aunque todavía quedan señales a pie de calle. Ahora comienza el ciclo fallero de 2027 y toca hacer balance del impacto de la celebración no solo en el aspecto económico y turístico, sino también en cuanto a convivencia, movilidad y seguridad, aspectos siempre controvertidos en Fallas y que se han resentido en paralelo a la creciente masificación de los últimos años. Tras una intensa noche para los servicios municipales, la ciudad empezará a recobrar el pulso habitual con la reapertura de las calles, el desmontaje paulatino de las carpas y un dispositivo de limpieza que se alargará varios días para devolver a los barrios su aspecto original. La cremà, como ha venido sucediendo tras la pandemia de covid, ha comenzado a las 20.00 horas con las 380 fallas infantiles, y ha proseguido dos horas después con la de las grandes, hasta que el fuego ha hecho desaparecer todas. Las ganadoras de la Sección Especial y las municipales han tenido el privilegio de arder media hora después. La gran figura de Charles Chaplin que reivindicaba la paz también ha sido reducida a cenizas por las llamas ofreciendo una imagen icónica en la plaza del Ayuntamiento. Además, un operativo de más de 300 bomberos municipales reforzados por personal de guardia y efectivos de otros cuerpos ha vigilado el casi centenar de fallas consideradas de riesgo, es decir, las más grandes y próximas a los edificios de viviendas o árboles. A falta de los balances oficiales que se empezarán a conocer este viernes, la participación en las Fallas de 2026 ha batido récords, como lo atestiguan las cifras del censo fallero, que este año se ha incrementado en 8.000 personas y que ha tenido su reflejo en la Ofrenda. De hecho, según los datos facilitados por el Ayuntamiento de Valencia, más de 123.000 personas participaron a lo largo del martes y del miércoles en este acto de homenaje a la Virgen de los Desamparados, lo que supone un aumento del 10% respecto al año pasado, con 11.110 personas más. Del total, 114.75 fueron falleros y falleras, acompañados de 9.303 músicos. El martes, la fallera mayor infantil, Marta Mercader, desfiló ante la Virgen sobre las 2.00 horas de la madrugada, y al día siguiente Carmen Prades lo hizo a la 1.45 h. El incremento del censo y la demora que supone han reabierto el debate sobre la ampliación del acto a tres días. Tanto el concejal de Fallas, Santiago Ballester, como la alcaldesa María José Catalá han deslizado que analizarán con los datos del cuenteo si esta posibilidad toma cuerpo de cara a las Fallas de 2027. Por otro lado, Catalá ha reconocido este jueves que, de cara a las fiestas del próximo año, el Ayuntamiento tiene que "trabajar para endurecer las sanciones a las conductas incívicas", como también se tiene que "ordenar mejor" la movilidad de la ciudad. La responsable municipal puso en valor el "espectacular" trabajo de las Falleras Mayores de Valencia, que han estado "las 24 horas del día" especialmente desde el 1 de marzo pero también antes "representando a la ciudad de forma extraordinaria" y tuvo palabras de agradecimiento también para el trabajo de los servicios municipales, Policía Local, Cruz Roja, Protección Civil, Guardia Civil y voluntarios. Catalá reiteró que en 2027 las carpas se instalarán en las calles "un poquito más tarde, de forma que la movilidad vaya un poquito mejor". La alcaldesa, que recordó que este 2026 se han cumplido diez años desde la declaración de las Fallas como Patrimonio de la Humanidad, ha defendido que "no debemos renunciar a nuestra vocación de internacionalización y de proyección al mundo. Catalá insistió en que "no podemos ponerle puertas al mar" y en que la proyección de las fiestas es "imparable y es bueno que eso sea así", pero ha manifestado que "es verdad que tenemos que ordenar esos flujos de visitantes, penalizar las conductas incívicas, debemos ordenar mejor las cuestiones de movilidad". El conflicto de Cercanías La polémica más sonada de las fiestas se ha producido por la decisión, pedida por el Ayuntamiento y ejecutada por Renfe, de no permitir la llegada de trenes de Cercanías a la Estación del Norte entre las 13.00 y las 15.00 horas los días grandes de Fallas. Las aglomeraciones registradas el año pasado al coincidir los viajeros que salían del recinto con el desalojo de la plaza del Ayuntamiento tras la mascletà llevó a la alcaldesa Catalá a proponer esta medida. Sin embargo, la operadora ferroviaria fijó Albal, a 10 kilómetros de la ciudad, como final de trayecto de las líneas C1 (Gandia) y C2 (Xàtiva), lo que desencadenó una controversia política que finalmente no desembocó en cambios respecto al plan inicial.

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