El Govern tacha de "oportunista" la medida de Vox de prohibir el burka, pero se abre a tener un debate "sereno" sobre su regulación
2026-02-17 - 15:33
La propuesta de Vox para prohibir el burka y el niqab en los espacios públicos —y que recibe el apoyo del PP— que se debe abordar este martes en el Congreso de los Diputados ha vuelto a encender el debate sobre este elemento religioso en España. También en Catalunya, después de que Junts haya rechazado la iniciativa del grupo de Santiago Abascal, pero haya registrado su propia norma en las Cortes para regular la vestimenta. Desde la Generalitat, la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha criticado la medida de Vox y la ha tachado de "oportunismo político", pero ha pedido hacer un debate "sereno" y "riguroso" sobre esta cuestión. Sobre la del grupo de Carles Puigdemont, ha asegurado que no conoce el detalle de la misma. Tras ser preguntada sobre esta cuestión, Paneque se ha mostrado interesada en tener un debate alejado del "ruido de Vox" sobre la regulación del burka y el niqab y vinculándola al tema de la seguridad. Según Paneque, esta cuestión genera "inquietud a nivel social" en Catalunya, aunque no ha concretado cuándo y de qué manera quieren tener este debate. En mayo, los posconvergentes propusieron en el Parlament prohibir los velos integrales en los espacios públicos, además del hiyab en las escuelas. Entonces, desde el Govern de Salvador Illa se puso el foco en la segunda parte de la medida de Junts y recordaron que el velo está "amparado" por la legislación y pidieron distinguirlo del integral, que ya en la actualidad no se recomienda para poder desarrollar las actividades curriculares. La ola contra el burka de 2010 Hace 15 años, en 2010, se extendió por Catalunya una ola 'antivelo'. Lleida fue la primera ciudad en prohibir en los espacios públicos estas prendas musulmanas integrales –el burka y el niqab- y fue seguida por una decena más, entre ellas El Vendrell y Cunit. Finalmente, en 2011 el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) acordó suspender el veto al considerar que limitaba "el ejercicio de libertad religiosa" y que los ayuntamientos carecían de competencia para regular su uso. Además, el Govern de entonces recomendó en una guía para la gestión de la diversidad religiosa en los centros educativos no permitir el uso de velos islámicos que tapan todo el rostro en las escuelas "porque puede interferir en el aprendizaje y la intercomunicación del alumno". De esta manera, afirmaba que el hiyab sí que se podría permitir.