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El gran negocio inmobiliario de Mario Casas: de sus inversiones a su empresa familiar

2026-03-21 - 07:30

Cada vez es más común que las celebrities, en el momento en el que empiezan a acumular suficiente riqueza, prefieran invertirlo para asegurarse un remanente continuado de dinero, máxime si se hace en familia y se puede salvaguardar de igual forma el futuro del resto del clan. A pesar de que esto pueda llevar a críticas por parte de una parte de sus fans por lo que se entiende como un modelo especulativo, famosos como Rosalía han creado asociaciones y empresas dedicadas al ladrillo. O, como en el caso que nos ocupa, Mario Casas, quien ha regresado a la primera línea gracias a su última película, Zeta, que se estrena este viernes 20 de marzo en Prime Video. Como explican desde Vanitatis, el intérprete de 39 años —nació en A Coruña en junio de 1986, si bien se criaría en Cataluña tras la mudanza a la ciudad condal de sus padres— ha ido granjeándose una importante reputación, aunque discreta en el ámbito público, como empresario en la inversión y promoción inmobiliaria. Al mismo tiempo, y casi de forma similar, a cómo iba creciendo como actor, pasando de ser un ídolo adolescente con películas como A tres metros sobre el cielo, Mentiras y gordas o El barco a un intérprete consolidado y con Goya gracias a cintas como Grupo 7, No escaparás, Muy lejos o Escape. Casas pasó así de ser una estrella emergente de Los hombres de Paco o Fuga de cerebros a un ambicioso actor que dejaba atrás multitud de etiquetas para erigirse como uno de los pesos pesados de la industria patria. Y, con él, su familia. Porque a pesar de que la prensa haya acabado conociendo cada detalle de la vida de sus hermanos, lo cierto es que los Casas han sabido vivir alejados del foco, apoyándose y guardándose las espaldas los unos a los otros. Mario, por ejemplo, que en sus inicios apenas si podía proteger su intimidad, vive ahora en una casa de campo a las afueras de Madrid manteniendo un perfil bajo, ordenando y gestionando su vida más allá de las pantallas gracias a un patrimonio para el que ha contado con su hermano Christian como garante de esa faceta inversora, al frente de una estructura que engloba a todo su árbol genealógico. Un camino diferente al de las alfombras rojas que les ha otorgado esa estabilidad en términos crematísticos que luego es tan palpable en las publicaciones en redes sociales donde se les ve tan unidos a ambos junto a Sheila y Óscar Casas. De hecho, como no podía ser de otra forma, es su apellido el que da nombre a Casas3Casas Promociones SL, la sociedad gracias a la cual la familia canaliza, como puntualizan desde el citado medio, la mayor parte de sus inversiones en la construcción. La empresa, aun así, todavía está en fase de consolidarse en el mercado, aunque su estructura sea más que sólida, formada principalmente por activos inmobiliarios en crecimiento. De hecho, su apuesta es bien clara por la promoción propia, así como trabajan en una reinversión continua de los ingresos generados por la actividad artística de varios de sus miembros en la industria del entretenimiento. De esta manera, más que una gran inmobiliaria al uso, como detallan desde el citado portal, su labor se parece más a la de una patrimonial con vocación de largo plazo, utilizando de tal forma el sector del ladrillo como palanca de un crecimiento sostenido y perenne. Gracias a esta sociedad, administrada por Christian, el único hermano mayor de edad —Daniel, el benjamín, está a punto de cumplir 12 años en abril— que no ha entrado en la vorágine del cine, el clan Casas posee varias viviendas residenciales en dos localidades de la Comunidad de Madrid, Valdemorillo y Torrelodones, así como ha invertido recientemente en un piso más pequeño en Collado Villalba, muy cerca de la capital. Asimismo, Mario, tiene una cartera propia entre cuyas adquisiciones inmobiliarias destacan un local en Vicálvaro y varios pisos y parcelas entre el norte de Madrid y Ajo, un municipio al noreste de Cantabria. Ello da una idea, de hecho, de la fórmula que está siguiendo el actor, que no es dad a operaciones especulativas de gran calibre, sino que prefiere centrarse en viviendas residenciales que poco a poco acumulen valor propio, estando él mismo pendiente de su desarrollo. Es decir, inmuebles residenciales, algunos de ellos meramente los terrenos y en proceso de crecimiento, que se puedan revalorizar con un gran potencial a medio y largo plazo. No hay que pasar por alto, igualmente, que las obras y reformas son parte de la trayectoria profesional de Ramón Casas, el patriarca del clan, por lo que sus hijos, al menos los mayores, han conocido el sector toda su vida, si bien quizá no tan a fondo como hasta ahora y siempre teniendo en cuenta que todo se debe al éxito acumulado en sus comienzos en el mundo artístico por Mario Casas, cuya paciencia hasta ser un actor respetado y reconocido es la misma que está imbuyendo en su traspaso al ladrillo.

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