El hallazgo español sobre la fertilidad que obligará a reescribir los libros de texto
2026-03-12 - 18:43
La chispa que enciende la maduración sexual no surge en los órganos reproductores , sino en las profundidades del cerebro. Hasta ahora, la ciencia atribuía el control de este proceso —conocido como el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal— exclusivamente a un baile entre neuronas . Sin embargo, un inesperado hallazgo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que se publica este jueves en la revista ' Science ', obligará a reescribir los libros de texto: las células del sistema de defensa cerebral (microglía) son piezas clave para que la fertilidad sea posible . La investigación, liderada por Eva González Suárez , jefa del Grupo de Transformación y Metástasis del CNIO, ha identificado un vínculo insospechado a través de la proteína RANK. Esta molécula, conocida habitualmente por su papel en la remodelación ósea y el desarrollo de las glándulas mamarias , resulta ser también el mando a distancia con el que la microglía modula a las neuronas encargadas de liberar las hormonas que activan ovarios y testículos. «El hecho de encontrar células que no son neuronas, sino células inmunitarias, regulando la fertilidad ya es importante», destaca la investigadora. Este cambio de paradigma sugiere que nuestro sistema de defensa no solo limpia amenazas en el sistema nervioso, sino que dicta órdenes directas sobre nuestra capacidad de reproducirnos. El equipo del CNIO utilizó modelos animales para comprobar qué ocurría si se eliminaba esta proteína del mapa cerebral. Los resultados fueron drásticos. Aquellos ejemplares que nacieron sin RANK, o a los que se les suprimió antes de la adolescencia, nunca llegaron a desarrollar la pubertad , sufriendo lo que se conoce como hipogonadismo. Pero el hallazgo más sorprendente llegó al observar a los ejemplares adultos. Al eliminar la proteína RANK en animales que ya eran sexualmente maduros, estos perdieron su fertilidad en apenas un mes . «La función reproductiva se distorsionó tanto en machos como en hembras», señalan los autores, lo que confirma que este mecanismo no solo es necesario para «encender» la maquinaria sexual, sino para mantenerla operativa durante toda la vida. Aunque el grueso del estudio se ha realizado en modelos experimentales, el equipo buscó confirmar si este mecanismo tenía un reflejo en la salud humana . Al analizar muestras de pacientes con hipogonadismo hipogonadotrópico congénito —un síndrome raro que impide el desarrollo normal de la pubertad—, los científicos identificaron mutaciones específicas en el gen que codifica la proteína RANK. Este hallazgo abre una nueva vía para el diagnóstico molecular de esta enfermedad y, potencialmente, para el desarrollo de terapias que ayuden a tratar problemas de infertilidad u otras alteraciones endocrinas. Según González Suárez, la importancia de este descubrimiento podría ir más allá de la reproducción: «Esa regulación asociada a RANK puede ocurrir en otros ejes, para otras funciones, como podrían ser el del apetito-saciedad o el del estrés». Puede parecer llamativo que un centro como el CNIO, principalmente centrado en oncología, haya dado con una de las claves de la fertilidad. En realidad, lo que comenzó como una investigación sobre el tejido mamario ha terminado revelando una frontera desconocida entre el sistema inmunitario y el origen de la vida. El trabajo es el resultado de una colaboración interdisciplinar que ha involucrado a expertos de la Universidad de Córdoba, el Instituto Maimónides (IMIBIC), el IBiS de Sevilla y centros internacionales en Francia y Suiza. Como indica Alejandro Collado, primer autor del estudio, «hemos llegado a conclusiones que no podíamos prever».