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El imperio empresarial de Pedro y Agustín Almodóvar: del cine a sus negocios inmobiliarios

2026-03-23 - 14:10

Tras conseguir el León de Oro en el festival de Venecia por La habitación de al lado, su primera incursión en el largometraje en otro idioma, Pedro Almodóvar ha regresado al español en su última cinta, Amarga Navidad, de reciente estreno y que ha cosechado unas inmejorables críticas por parte de la crítica patria, hablando algunas de que debería ser la enviada por nuestro país a la próxima edición de los Oscar. Y es que el nombre del director manchego es sinónimo de éxito. Pero no solo en el ámbito cinematográfico, sino también en el empresarial, donde, codo con codo también con su hermano Agustín, ha erigido todo un entramado familiar en el que conviven desde el séptimo arte a una sólida estructura inmobiliaria. Como explican desde Vanitatis, todo comenzó con su propia productora, El Deseo, que nace en 1985 para poder conseguir los fondos para La ley del deseo pero que poco a poco se convertiría en la forma que tenían ambos de controlar, con independencia y al cien por cien, sus películas. Dicha sociedad, que está dividida de forma desigual (el realizador posee una enorme participación, el 84,99%, mientras que Agustín únicamente un 15%), se ha conformado con el paso del tiempo en el gran holding del que se ramifican el resto de sus empresas, siendo además un mirlo blanco en el sector audiovisual español, dado que sus cuentas son las de una productora solvente y que funciona con una enorme precisión. Así, El Deseo tiene unas cifras cercanas a los 50 millones de euros tanto en activos actuales como en patrimonio neto. Ello no es óbice, explican desde el medio, para que sea una compañía que lo apueste todo a la facturación, dado que sus ingresos ordinarios son modestos en su mayoría, sino que se dedica principalmente "la gestión de participaciones, liquidez e inversiones, con una aportación destacada de los ingresos financieros". Pero donde de verdad se aproxima la compañía al negocio audiovisual es gracias a El Deseo S.A., la que de verdad está detrás tanto de sus largometrajes como los de otros directores y directoras en los que confían. Hubo años recientes en los que los ejercicios dejaban altibajos muy notables, pero en 2024 se fortaleció veramente: no solo es que duplicase su tamaño, superando los 11 millones de euros en ingresos, sino que sus beneficios volvieron a ser pingües, con más de tres millones de resultado positivo, resaltan desde el susodicho portal, que enclava estos datos no solo en la propias dinámicas de la industria cinematográfica —al cabo, acababan de estrenar una película, la protagonizada por Julianne Moore y Tilda Swinton, con un claro target internacional— sino también a las medidas de financiación pública y a su propia estrategia de gestión de derechos y activos intangibles. Pero, como complemento, hay que introducir en la ecuación El Deseo Inversiones, donde el grupo empresarial concentra una cartera de activos en inmuebles cercana a los 10 millones de euros. Es importante puntualizar que, con ella, los Almodóvar no pretenden generar grandes beneficios —el último balance da como resultado final alrededor de los 38.000 euros—, sino que su objeto es el de ser una base sólida sobre la que ordenar el patrimonio y proveer al resto del grupo. Y ahí entran las propiedades del cineasta de Calzada de Calatrava en Madrid: una en la calle O'Donnell, cerca de la que posee Penélope Cruz y que también tiene vistas al Parque del Retiro, y otra en el paseo Pintor Rosales, de más de 400 metros cuadrados. Pero quizá el dato más sorprendente es que Pedro y Agustín tienen todo un edificio en propiedad en la capital. En concreto, en la calle Francisco Navacerrada. Cinco plantas , zona de garaje y muy cerca de Las Ventas —y de la zona conocida popularmente como La Colmena, donde el cineasta rodó ¿Qué he hecho yo para merecer esto?— que está destinado a oficinas y que se ha convertido en sede de diferentes empresas, por lo que su alquiler revierte directamente en la productora. No por nada El Deseo S.A. hubo de pagar alrededor del millón de euros en el último ejercicio en rentas a la sociedad inmobiliaria de su propio grupo, un montante que sin embargo les revierte en una rentabilidad más pensada a largo plazo, buscando la independencia creativa, que en la inmediatez. Pero no son las únicas ramificaciones de la compañía. Ahí están de ejemplos tanto Garvasu, que de igual forma está relacionada al ámbito inmobiliario, o Lolailo, una de las primeras aventuras empresariales y de producción de Pedro en los años noventa, si bien hoy, detallan desde Vanitatis, es más simbólica que relevante crematísticamente hablando. Eso sí, sirven también para foguearse a los nuevos nombres de la familia como Diego Pajuelo Almodóvar o Pablo Almodóvar Carvajal, buscando lo que se conoce como transición tranquila en el futuro relevo de las mismas una vez los hermanos fallezcan.

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