El ingrediente esencial en nuestra dieta cuyo consumo ha caído un 70% en los últimos años
2026-02-10 - 17:25
Un buen cocido, unas fabes, un potaje, unas lentejas... las legumbres han sido tradicionalmente uno de los productos más populares en la dieta mediterránea ya se trata de alimentos económicos, muy versátiles, nutritivos y deliciosos. Aunque parezca que en los últimos años les estemos restando protagonismo. Si bien es cierto que quizás hemos empezado a consumirlas en otros formatos menos tradicionales, como en cremas y untables como el hummus o en formato pasta, como las espirales de lentejas que se han hecho de lo más populares, lo cierto es que no consumimos todas las que deberíamos, y así lo alertan los expertos. Asociadas a un mayor bienestar y longevidad Tan populares son las legumbres -o han sido-, que tiene su propio efemérides en el calendario, y cada 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres. Para celebrarlo, Jesús Román Martínez, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), aprovecha la oportunidad para recordar la importancia de estos alimentos en nuestra dieta. "Los datos disponibles indican que el consumo de legumbres en España ha disminuido cerca de un 70 % en las últimas décadas", asegura el experto, un descenso llamativo si se tiene en cuenta que se trata de un alimento recomendado para personas de todas las edades, desde la infancia hasta la edad adulta. Las legumbres aportan proteínas de origen vegetal, fibra, vitaminas y minerales, además de hidratos de carbono de absorción lenta. Esta combinación favorece una energía más sostenida a lo largo del día y contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo. Diferentes estudios han señalado, además, su papel en la prevención del estreñimiento y en la protección frente a determinadas enfermedades del colon. Además, las legumbres contribuyen a mantener un estilo de vida equilibrado. Su alto contenido en fibra favorece el tránsito intestinal, aumenta la sensación de saciedad y ayuda a controlar la acumulación de grasa. En este sentido, Román Martínez recuerda que "no existe un alimento milagro" y que los posibles beneficios sobre la microbiota intestinal dependen de la continuidad de los hábitos: "Los cambios que se producen en la microbiota solo se mantienen si el patrón alimentario equilibrado se sostiene en el tiempo".