El Madrid sigue de fiesta y presiona al Barça
2026-03-14 - 22:23
Los partidos de Liga en mitad de eliminatorias de Champions son más molestos que las hemorroides. Cuando llegan los cruces continentales y, encima, te toca la eliminatoria corta, lo único que cuenta del encuentro doméstico es ganar. Si alguien pensaba que el gran Madrid del pasado miércoles ante el City se iba a volver a ver contra el Elche, se equivocaba. El destrozo físico y mental de un 3-0 en Champions a Pep era incompatible con repetir el guion tres días después contra un equipo que pelea por no volver a Segunda y que acumula una espiral negativa que deja a Sarabia en el alambre. 3-1, tres puntos, a solo uno del Barça y a pensar ya en el Etihad. Venció el Madrid dándole continuidad al planteamiento contra el City. Otra vez sin '9', con Thiago sumando su cuarta titularidad, y con minutos para Carvajal, Fran García y Camavinga. Tres novedades para darle aire a Trent y Arda. No podía tampoco permitirse muchos más lujos Arbeloa, en un partido con diez bajas, la última de Asencio, que se cayó en la misma mañana del sábado por molestias musculares. Volvió a jugar Redondo en el Santiago Bernabéu, 26 años después, y con el '5' a la espalda. Pero no era Fernando, sino Federico. Uno de los tres hijos de la leyenda argentina, que tantas alegrías le dio al Madrid en la década de los noventa. Está muy lejos de ser lo que fue su padre, pero dejó ese toque de nostalgia en un Bernabéu que sigue de fiesta, ya reconciliado por completo con su equipo tras la exhibición del miércoles. El partido lo abrió y lo cerró el Madrid con un arreón en los últimos diez minutos de la primera mitad. Hasta entonces, ni disparos a puerta ni ocasiones. Ni de los blancos ni del Elche. Los primeros por ese lógico bajón de revoluciones que le hizo tomarse el partido con pausa. Los alicantinos por incapacidad. Como no le dé pronto la vuelta al calcetín Sarabia, acaba en la calle. El 1-0 lo anotó Rudiger, en el 39. Valverde reventó una falta en la frontal, los guantes de Dituro hicieron de antimisil, Brahim peleó el despeje, Pedrosa dejó el balón muerto y Rudiger, a trallón, la mandó a la red. 'Loco Rudiger, loco Rudiger' cantaba el Bernabéu para festejar el gol que evitaba el nerviosismo de presentarse en la segunda mitad con un 0-0 que, pese a la debilidad del rival, siempre suele generar dudas. Y prisas. La tranquilidad total llegó justo seis minutos después. Otra vez Valverde, omnipresente, como 'Torrente, presidente', para sumar su quinto gol en los últimos tres partidos. Marcó el de la victoria ante el Celta, hizo un triplete histórico ante el City y la puso en la escuadra ante el Elche. Otro golazo del uruguayo, amagando primero con chutar con la izquierda, para recortar y ponerla con su pie derecho en la escuadra. Hay futbolistas que con el empeine no le pegan tan fuerte como Valverde con el interior. 2-0. La segunda mitad fue un escaparate de La Fábrica. Con el partido solucionado y un Elche de brazos caídos, Arbeloa decidió enseñarle al mundo la cantera del Madrid. Minutos para Aguado, Mami, Palacios y Yáñez. El extremo, que ya debutó el año pasado en Montilivi con Ancelotti, le puso el tercero a Huijsen con un gran centro desde banda derecha. El cabezazo de Dean, imposible para Dituro. Segundo gol de la temporada del malagueño, de vuelta a una buena versión tras varios meses complicados en los que el Bernabéu no le ha perdonado ni una. Fue un Madrid de media hora final con ocho españoles y siete canteranos, para orgullo del Bernabéu y del entrenador, que no puso más porque no podía tener más de cuatro chavales a la vez. Con la mitad de la plantilla en la enfermería o sancionada, a Arbeloa no le ha temblado el pulso. Dijo el día de su presentación que el Madrid tenía la mejor cantera del mundo y que nadie le iba a convencer de lo contrario, y ha predicado con el ejemplo. Ya no hay jugadores fuera de posición. Hay niños que ocupan las posiciones lastimadas en la primera plantilla y, ni siquiera, el gol de Mami en propia puerta en el 86 deja mancha. Lo que sí deja huella es un gol desde campo propio. Lo hizo Arda, en el 89, desde 65 metros. Sublime. El Madrid sigue de fiesta y presiona al Barça.