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El mayor cambio de 'Los Bridgerton 4' con respecto al libro es un error

2026-03-02 - 06:13

[ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE LOS BRIDGERTON, TEMPORADA 4, PARTE 2] Los Bridgerton es la adaptación perfecta: en sus cuatro temporadas, ha respetado la esencia que hizo de la saga literaria de Julia Quinn un éxito, pero se ha tomado licencias que han mejorado el material original. En manos de Shondaland, la Regencia se ha vuelto inclusiva, gobernada por una reina cotilla, y el mercado matrimonial ha rebajado toxicidades innecesarias. En cuanto a los hermanos Bridgerton y sus intereses amorosos, todos ellos han elevado a sus homólogos en las páginas. La cuarta temporada, adaptación de la novela Te doy mi corazón, es la entrega más fiel, una reflexión sobre el clasismo disfrazada de cuento de hagas. El amorío imposible entre Benedict (Luke Thompson) y Sophie (Yerin Ha) ha seguido el devenir del relato en las páginas, recuperando momentos tan adorados por los lectores como el baile de máscaras y el beso en el lago de Mi Cabaña en la Parte 1, o la escena de la bañera y el encarcelamiento de Sophie en la Parte 2. La ficción de Netflix se ha tomado libertades, la mayoría justificadas, como suavizar la trama relacionada con la desafortunada proposición de Benedict a Sophie para que sea su amante. También ha dado más momentos a la pareja protagonista, construyendo un vínculo sólido entre ellos, y, como en todas las entregas, ha repartido su tiempo en pantalla con el de otros secundarios como Violet (Ruth Gemmell) o Francesca (Hannah Dodd). El romance de Benedict y Sophie sigue siendo el mismo, incluso es mejor que en la novela al no enfatizar la insistencia de él en que ella sea su amante y al despojar a la resolutiva criada de cualquier rasgo de damisela en apuros. Sin embargo, hay un cambio fundamental en la serie que funcionaba mejor en la novela. ¿A qué nos referimos? A la forma en la que Benedict descubre que la misteriosa Dama Plateada a la que conoció en el baile de máscaras de su madre es Sophie. Benedict y la revelación de que Sophie es la Dama Plateada La Parte 2 es un cierre satisfactorio al romance de la mejor pareja que nos ha dado Los Bridgerton hasta el momento (aquí puedes leer la crítica). No solo contiene el episodio más valiente y trascendental de la saga, el séptimo, sino que también logra que los secundarios aporten en lugar de molestar. Todo ello es cierto... en detrimento de los protagonistas, que inevitablemente pasan menos tiempo juntos. Sí, comparten escenas íntimas tan bien rodadas y coreografiadas como la secuencia de sexo en la bañera, y varios momentos de conexión absoluta en el invernadero, pero la resolución de su historia de amor es algo precipitada al estar cediendo tiempo a otros personajes. De ahí que el descubrimiento por parte de Benedict de que Sophie es la Dama Plateada también resulte apresurado e incluso peque de simplón. Al final del episodio 7, El más allá, Benedict regresa a la casa Bridgerton para pedir matrimonio a Sophie. La muerte de su cuñado John Stirling (Victor Alli) le ha abierto los ojos y está dispuesto a sacrificarlo todo, su reputación e incluso a su familia, por una vida con la criada. Además, cuenta con el beneplácito de su madre, que le ha dejado un anillo de compromiso en su cuarto. Es justamente cuando va a la habitación a por el anillo cuando encuentra el collar con una amatista de Sophie, un complemento que perteneció a la madre de la protagonista y que esta siempre lleva consigo bajo el uniforme. O llevaba. Lo perdió tras su encuentro íntimo con Benedict al final del episodio 5 y, desde entonces, no ha parado de buscarlo. Nada más dar con la joya, al artista se le hace familiar y empieza a repasar sus bocetos de la Dama Plateada, donde ve el collar adornando el escote de la joven. Entonces se da cuenta de la verdad: Sophie es la misteriosa mujer de la que se enamoró en el baile de máscaras. Corre a buscar a su amada a su cuarto y ahí confirma sus sospechas al encontrar un guante plateado igual al que guarda él, ese que la dama dejó atrás. La apuesta nos ha estado preparando para este momento desde la Parte 1, y lo ha hecho de forma demasiado obvia, con la protagonista toqueteándose el collar constantemente, quitándoselo en Mi Cabaña porque el escote de los vestidos de las Bridgerton no se lo tapaba, sin mostrarlo jamás delante de Benedict. Este, por su parte, ha pintado la joya en sus bocetos de la misteriosa Dama Plateada. Sin embargo, en Te doy mi corazón, el segundo de los Bridgerton descubre el secreto de Sophie de una forma mucho más original e inesperada. La familia recibe la visita de unos primos pequeños muy traviesos y Sophie se ofrece a cuidar de ellos. Decide entretenerlos jugando a la gallinita ciega y se venda los ojos para intentar atraparlos. Justo en ese momento, Benedict se asoma a la estancia y, al ver a Sophie con los ojos vendados, reconoce en ella a la Dama Plateada enmascarada. En las páginas, ese instante funciona casi como una epifanía, una metáfora: a Benedict se cae la venda de los ojos a través de otra venda, la que cubre los de Sophie. La serie ha optado por resaltar el collar de Sophie en cada aparición, por subrayar su importancia, provocando que la forma en la que Benedict descubre la verdad no sorprenda lo más mínimo y arrebatándonos además la confrontación inicial entre ellos. En el libro, Benedict discute con Sophie nada más enterarse de su doble identidad, vemos su angustia y su dolor por el engaño, somos testigos (nosotros y ella) de ese primer enfado, pero en la serie, el protagonista se da cuenta estando solo en su habitación. Sophie ha sido encarcelada y no es hasta un día después, después de sacarla de prisión, con los ánimos más calmados, cuando tiene lugar la conversación entre ellos. El Benedict de la serie también se muestra dolido por la falta de confianza de Sophie, pero lo hace en un tono mucho más comedido y la levísima fricción se resuelve pocas horas después, con un baño, porque la ficción necesita avanzar en otros frentes. El problema no es tanto que Netflix haya cambiado la venda por un collar como que un momento tan climático en las páginas haya resultado totalmente esperable y acelerado en su salto a la pantalla. El hallazgo de que Sophie y la Dama Plateada son la misma persona es una de las grandes revelaciones de este amorío, el secreto con el que empieza todo y que los limita durante meses. En la Parte 1, Benedict se obsesiona tanto con aquella mujer enmascarada que hasta acepta la ayuda de Lady Whistledown (Nicola Coughlan), se expone al mercado matrimonial y socializa con la nobleza casadera. Si bien Los Bridgerton ha hecho justicia y hasta ha mejorado el romance entre Benedict y Sophie, esta parte del relato, este descubrimiento fundamental, merecía más.

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