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El mayor riesgo para España de la amenaza de Trump está en la energía: más del 44% del gas viene de EEUU

2026-03-05 - 04:53

El choque entre Moncloa y el gobierno de Donald Trump por la postura española en la guerra de Irán -a raíz de que el Ejecutivo de Sánchez negase el uso de las bases militares a las fuerzas estadounidenses que participan en la ofensiva- amenaza casi 47.000 millones de euros de comercio entre ambos países. Del aceite de oliva o el vino a los motores, las máquinas, el material eléctrico o los productos farmacéuticos. Sin embargo, el verdadero riesgo para España no viene tanto de estos bienes como de la energía, dado que Estados Unidos se ha convertido en el primer suministrador de gas a nuestro país y en uno de los principales de petróleo. Sólo en enero, las importaciones de gas natural licuado (GNL) procedente de Estados Unidos se dispararon un 46% hasta superar los 15.259 gigavatios hora (GWh), el 44,4% de todo el gas que se compró del exterior. Los datos, que facilita Enagás, colocan a EEUU como primer suministrador a España de esta materia prima por delante de Argelia (29,4%), que venía siendo nuestro principal proveedor a través del gasoducto Medgaz. Lo fue durante los años 2023, 2024 y 2025, pero no en 2022, cuando el volumen de gas estadounidense también superó al argelino en plena crisis energética provocada por la guerra en Ucrania. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero del año pasado, Donald Trump ha mostrado interés por impulsar las exportaciones de gas hacia Europa. En un contexto geopolítico cada vez más complejo, España duplicó el año pasado las compras de gas natural licuado a su país y estas superaron el 30% del total ( 111.660 GWh). Al mismo tiempo se reducían paulatinamente las adquisiciones a Rusia por las sanciones al Kremlin. "Creo que puede ejercer presión (Trump) sobre las empresas, sobre todo americanas, para no exportar gas o petróleo a España. Sabemos que ahí está una de las vulnerabilidades cuando pensamos en la relación económica entre Estados Unidos y y España", explica a La Información Económica Bruno de Moura, jefe de Macroeconomía de Coface. El experto recuerda que actualmente España cuenta con un sistema de interconexión gasista muy limitado con Francia. "Lo más probable es que si Estados Unidos no quiere exportar gas a España, el país tenga que competir con otros para comprar el gas que queda en el mercado, el que viene de Argelia, de Angola, de Nigeria, de Congo...", añade. No es una situación nueva. Ya sucedió durante la pasada crisis energética, cuando los buques cargados de gas cambiaban de ruta (y de cliente) para vender su cargamento al mejor postor. Ahora, son China y otros países asiáticos los que están pagando más por esta fuente de energía y competir con ellos obligaría a España a tener que hacer frente a un mayor gasto. El problema de un escenario así es que se produzca en plena guerra de Oriente Próximo, con el Estrecho de Ormuz bloqueado y, con él, el equivalente al 20% del consumo mundial de petróleo y de gas. La mayor parte de las exportaciones de crudo y de GNL que pasan por esta vía se dirigen a Asia, siendo China, India, Japón y Corea del Sur los principales destinos. "Hay declaración presidencial (Trump), respaldo legal y contexto bélico activo", incide Sergio Ávila, analista sénior de IG. En su opinión, una represalia directa sobre España como la que plantea la Casa Blanca choca con los acuerdos comerciales entre la Unión Europea y EEUU, lo que convierte a la respuesta europea en el verdadero escudo para España. La posición de las energéticas españolas En el plano empresarial, semanas antes de que estallase el conflicto diplomático con Washington, los primeros espadas de las grandes gasistas españolas ya tuvieron oportunidad de valorar un escenario de dependencia del GNL norteamericano ante la retirada progresiva del gas ruso por el veto europeo. Desde Enagás, su consejero delegado, Arturo Gonzalo, puso en valor la importancia estratégica del gas natural licuado (GNL) procedente de EEUU en el sistema energético español. "Es una fuente de suministro óptima porque estamos en el frente Atlántico de Europa y, por tanto, tenemos una mayor accesibilidad para estas importaciones" destacó durante la presentación de sus últimos resultados ante los medios. En Enagás, no obstante, se descarta una situación de dominio debido al límite legal que impide que un solo país supere el 50% del suministro. Este cortafuegos regulatorio se recoge en la Ley 12/2007 del Sector de Hidrocarburos e implica que si un país supera de forma sostenida la mitad del consumo nacional, los comercializadores o autoconsumidores con más de un 7% de las importaciones deben diversificar su cartera para rebajar esa exposición por debajo de ese umbral, en aras de blindar el sistema frente a una dependencia excesiva de un único origen. Mayor exposición a EEUU tiene Naturgy, primera gasista, con cerca de un 40% de sus contratos de suministro de GNL encomendados al mercado norteamericano y un 'megacontrato' de 4.000 millones con Venture Global -el segundo mayor productor y exportador estadounidense de GNL- en ciernes. Este acuerdo, plasmado en noviembre, fijó como punto de partida 2030 para arrancar la compra de un millón de toneladas anuales de esa materia prima procedente de EEUU durante dos décadas. Su valor económico y estratégico (como alternativa al gas del grupo ruso Yamal) le sitúa como uno de los grandes acuerdos comerciales que quedan expuestos al cisma entre ambos países.

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